hombre aprendio leer genoma

HISTORIA DE LA CIENCIA.-

Piensen en lo que sería intentar reconstruir el plano de una catedral gótica teniendo solo un puñado de piedras dispersas y ninguna instrucción.

Así era la biología molecular a mediados del siglo XX: sabíamos que el ADN contenía el manual de instrucciones de la vida, pero no teníamos la menor idea de cómo leerlo. Esta es la historia de cómo Walter Gilbert, un físico teórico reconvertido en biólogo, rompió ese código, allanó el camino para la medicina moderna y terminó ganando el Premio Nobel de Química en 1980.

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Del lienzo de la física al código de la biología.

Nacido en Boston en 1932, la mente de Walter Gilbert nunca se conformó con las fronteras tradicionales del conocimiento. Se formó en la Universidad de Harvard y se doctoró en Física Teórica en la Universidad de Cambridge bajo la tutela de Abdus Salam. Todo apuntaba a una brillante carrera desentrañando las partículas elementales.

Sin embargo, los años 60 presenciaban una revolución silenciosa. En Cambridge, Gilbert conoció a James Watson, codescubridor de la doble hélice del ADN. La biología molecular estaba dejando de ser una ciencia descriptiva para convertirse en una disciplina impulsada por la lógica y la estructura. Fascinado por este nuevo horizonte, Gilbert abandonó las ecuaciones de la física cuántica para sumergirse en el desordenado y fascinante mundo de la sopa celular.

El método Maxam-Gilbert: La primera linterna en la oscuridad.

Hasta mediados de la década de 1970, secuenciar —es decir, determinar el orden exacto de las bases de nucleótidos (A, T, C, G) en una cadena de ADN— era un proceso exasperantemente lento. Se tardaban años en descifrar apenas unas docenas de letras químicas.

En 1977, junto a su colega Allan Maxam, Gilbert desarrolló el método de secuenciación química Maxam-Gilbert. Este avance utilizaba compuestos químicos específicos para romper las cadenas de ADN en puntos determinados por sus bases, separando luego los fragmentos mediante gel de electroforesis para leer la secuencia directamente.

Casi simultáneamente, Frederick Sanger desarrolló su propio método enzimático. Ambos enfoques dieron a la humanidad, por primera vez, la capacidad de leer el software de la vida a gran velocidad. El impacto fue tan inmediato que Gilbert y Sanger compartieron el Premio Nobel de Química en 1980, junto con Paul Berg.

Pionero de la biotecnología y visionario del genoma.

Gilbert no se quedó atrapado en la torre de marfil de la academia. Comprendió antes que nadie que la capacidad de leer y manipular el ADN transformaría la industria farmacéutica.

- Biogen (1978): Fue cofundador de una de las primeras grandes empresas de biotecnología del mundo, liderando la comercialización de tecnologías de ADN recombinante (como la producción de interferón para tratar la esclerosis múltiple). 
- El Proyecto Genoma Humano: A finales de los 80, Gilbert se convirtió en uno de los defensores más vehementes de una idea que muchos consideraban una locura de ciencia ficción: secuenciar la totalidad de los 3.000 millones de letras del ADN humano. Su visión ayudó a arrancar el proyecto que cambiaría la medicina para siempre. 
- La hipótesis del mundo de ARN: En el plano teórico, acuñó este término en 1986, proponiendo que las primeras formas de vida en la Tierra se basaban en el ARN (capaz tanto de almacenar información como de catalizar reacciones químicas), resolviendo el dilema de qué fue primero: el huevo (las proteínas) o la gallina (el ADN).

Sitio Fuente: NCYT de Amazings