Por vez primera, el satélite astronómico TESS (Transiting Exoplanet Survey Satellite) de la NASA ha realizado observaciones que, gracias a un fenómeno de microlente gravitacional, han permitido identificar un planeta muy lejano, a una distancia de casi 40 000 años-luz, mucho más allá del radio de unos 150 años-luz que constituye el rango habitual de trabajo del TESS.
Un sistema desarrollado a partir de componentes químicos no vivos es capaz de alimentarse, crecer, replicar su material genético y dividirse, según aseguran investigadores de la Universidad de Minnesota.