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Especial Arqueología Mexicana: ¿Cómo se estudia un sitio? Segunda parte

ARQUITECTURA PREHISPÁNICA / ARQUEOLOGÍA.-

Análisis químico y prospección arqueológica, técnicas que revelan datos sobre las sociedades antiguas.

En 1978, un estudio químico realizado antes de llevar a cabo la excavación en la Zona Arqueológica de Organera Xochipala, en el estado de Guerrero, reveló algo que llamó la atención de los expertos: mientras una parte presentaba altos valores de enriquecimiento químico, en contraste, la otra parte  presentaba niveles bajos.

Después de realizada la excavación del lugar, los arqueólogos  encontraron que en medio de esas dos áreas había un muro, lo que llevó a proponer que en cada espacio se realizaban diferentes actividades humanas, lo que explicaría  la huella química desigual en el sitio.

A más de cuatro décadas, el Laboratorio de Prospección Arqueológica, del Instituto de Investigaciones Antropológicas de la UNAM es pionero en el estudio de residuos químicos, que consiste en seguir la huella química que dejan las actividades humanas en las superficies arquitectónicas que ocuparon, en las paredes de los recipientes cerámicos que usaron y en general, la forma en que se alteran las condiciones químicas del terreno que ocuparon en el pasado.

Actualmente, los integrantes del laboratorio realizan investigaciones sobre los ingredientes que se usaban en la época prehispánica para hacer una salsa en molcajetes, sobre el papel de la miel de las abejas nativas en la dieta prehispánica, de la invención de la nixtamalización en Mesoamérica e incluso, sobre actividades que se realizaban en los diferentes espacios de una casa, basándose en las diferencias del enriquecimiento químico del piso.

Además el Laboratorio ha realizado múltiples análisis, trabajos y ha aplicado diferentes técnicas de prospección arqueológica que han servido para estudiar y conocer más de las zonas arqueológicas de México.

Método interdisciplinario.

La prospección arqueológica es un método  interdisciplinario donde se emplean instrumentos, conocimientos y técnicas procedentes de diferentes áreas, como las ciencias de la Tierra, la física y la química para colaborar en una investigación arqueológica, explica el doctor Luis Alberto Barba Pingarrón responsable del Laboratorio de Prospección Arqueológica  del Instituto de Investigaciones Antropológicas de la UNAM.

De acuerdo con el  responsable de este laboratorio, hay dos líneas principales de trabajo que se siguen: el estudio de residuos químicos aplicado en piso de casas ya excavadas o en fragmentos de cerámica y la prospección arqueológica que se aplica antes de la excavación.

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A la fecha, la prospección arqueológica se ha convertido en un conjunto de herramientas que en condiciones favorables, permite realizar con gran exactitud reconstrucciones hipotéticas tridimensionales de estructuras enterradas, y ofrece información para decidir si es necesario o no realizar una excavación y en qué condiciones se puede hacer.

Para hacerlo, esta técnica involucra sensores remotos, prospección geofísica y prospección química con el objetivo de localizar, estudiar y reconstruir espacios para con ellos tratar de inferir las costumbres y formas de vida de las culturas antiguas.

        Actualmente para registrar la superficie del terreno, se emplean  técnicas e instrumentos como las imágenes satelitales, fotografía aérea, el uso de drones y las cámaras ópticas, infrarrojas y multiespectrales montadas en estas plataformas.

Aplicación de la prospección arqueológica.

El primer acercamiento a un sitio arqueológico es la exploración superficial, cuyo análisis ofrece información de cambios de color en la superficie, modificaciones del relieve y ubica en el terreno elementos como árboles, piedras o casas.

La segunda parte, corresponde al estudio del subsuelo que se debe de realizar previo a decidir si un sitio debe o no ser excavado y sí decide intervenir, a que profundidad y cómo hacerlo de la misma forma en que los estudios de imagenología médica informan sobre las condiciones en que debe realizarse una cirugía.

“Los equipos geofísicos para la arqueología están diseñados para no penetrar a mucha profundidad, quizás de 2 a 5 metros, pero si para ofrecer una alta calidad en la información y una buena resolución en las imágenes generadas”, explica el arqueómetra.

Estudios arqueológicos en el país.

En México, los miembros del Laboratorio de Prospección Arqueológica se han especializado en la integración de estas técnicas. Así, los doctores Luis Barba, Agustín Ortiz y Jorge Blancas, han aportado datos geofísicos que muestran los materiales y la forma de las estructuras arquitectónicas prehispánicas, entre otras cosas, de los sitios arqueológicos enterrados bajo el pavimento de la Ciudad de México y otras ciudades de nuestro país con profundas raíces históricas.

Desde su creación hace casi 40 años, este Laboratorio ha participado en más de 200 proyectos, muchos de ellos internacionales en países como España, Italia, Turquía, Israel, Bolivia, Perú y Chile.

Todos los estudios arqueológicos sirven para ir componiendo historias, armando rompecabezas, creando imágenes sobre las costumbres, formas de vida y la cosmovisión de antiguas civilizaciones.

- Primeras técnicas de exploración de sitios enterrados.

RESISTIVIDAD ELÉCTRICA: comenzaron con una bobina y una manivela que se empleaban para generar una corriente eléctrica que se hacía circular con unos cables en contacto con el terreno a explorar. Con la corriente eléctrica generada, se podía medir una caída de potencial con la que se podía calcular la resistencia eléctrica del terreno. El mismo principio se usa en los equipos modernos pero ahora son más portátiles y tienen adquisición automática de datos y se conectan a una computadora para el procesamiento de los datos y su representación.

MAGNETÓMETROS: los primeros aparatos mecánicos medían grandes variaciones en el campo magnético, casi siempre producidas por yacimientos minerales con mucho hierro. Los magnetómetros de protones son equipos suficientemente sensibles a las pequeñas variaciones de campo magnético que producen las estructuras arqueológicas enterradas. Actualmente los gradiómetros son los más empleados en proyectos arqueológicos por su gran sensibilidad que detecta con detalle restos relativamente superficiales.

RADAR DE PENETRACIÓN TERRESTRE: una tecnología más reciente donde se aprovechó la experiencia con las técnicas sísmicas para desarrollar el radar de penetración terrestre. Este aparato emite pulsos electromagnéticos hacia el subsuelo y si encuentran un material enterrado, los refleja y al hacerlo, son detectadas por el receptor de una antena ubicada en la superficie que permite medir el tiempo transcurrido y trazar el contorno aproximado del cuerpo enterrado.

Por Laura García.

Sitio Fuente: CienciaUNAM

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