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Busca estudio de la UAM crear ambientes de aprendizaje mediados por la tecnología

/ CIENCIA Y TECNOLOGÍA

- Si bien se requieren determinadas competencias tecnológicas para apropiarse del conocimiento, también son necesarias otras de carácter- social
- Para la creación de ambientes positivos hacen falta competencias tecnológicas, docentes, didácticas y sociales por parte del instructor y de los alumnos.

La creación de ambientes de aprendizaje mediados por tecnologías digitales requiere de una serie de competencias cognitivas, didácticas, tecnológicas e incluso sociales por parte de profesores y alumnos, señaló la doctora Margarita Espinosa Meneses, profesora-investigadora del Departamento de Ciencias de la Comunicación de la Universidad Autónoma Metropolitana (UAM).

El uso de la tecnología digital en los procesos de aprendizaje no garantiza que los estudiantes se apropiarán más fácilmente del conocimiento; si bien se requieren determinadas competencias tecnológicas, también son necesarias otras de carácter social, dijo la investigadora perteneciente al grupo de investigación Comunicación Educativa de la Unidad Cuajimalpa.

De acuerdo con los avances de la investigación que desarrolla junto con los doctores Eduardo Peñalosa Castro y Caridad García Hernández, rector y secretaria de esa sede académica, se ha observado que uno de los principales obstáculos que los estudiantes identifican al utilizar alguna plataforma para interactuar con el profesor y el resto del grupo tiene que ver con la integración social.

Muchas de las respuestas van en el sentido de que “no se pudo integrar el grupo”, “no nos pudimos poner de acuerdo”, “falta de participación” y “ausencia de diálogo”, entre otras, lo que llevó a la conclusión de que deben construirse ambientes positivos que faciliten la integración del grupo.

“Nosotros partimos del constructivismo como la teoría del aprendizaje y sostenemos que el conocimiento surge y se construye a partir de la interacción con el otro, y si no hay diálogo esta interacción no ocurre”. Debe crearse por ello un ambiente positivo porque sin él “no podemos pasar al aprendizaje”, comentó.

Una manera de posibilitar una mayor cohesión social y por lo tanto un mejor ambiente mediado por las tecnologías es propiciar ciertos comportamientos por parte de los alumnos, tales como hacer una presentación de sí mismo con el resto
del grupo, hablar de sus gustos e intereses, explicar por qué se inscribieron en tal curso, y en general tener un mayor acercamiento entre ellos y con el profesor.

La doctora en Lingüística Hispánica por la UNAM explicó que este proyecto de investigación iniciado en 2008 y al que ella se incorporó en 2010 busca crear ambientes de aprendizaje mediados por la tecnología y se ha desarrollado en diferentes etapas. La primera de ellas consistió en sondear la concepción que estudiantes y profesores tienen sobre el uso de estas tecnologías y qué representan éstas en su vida diaria.

La información obtenida “nos sirvió para ir diseñando los ambientes” constituidos por un aula virtual y una plataforma denominada Moodle en la que se invitó a los alumnos de los primeros trimestres de todas las carreras a interaccionar con las herramientas que ofrece este instrumento.

Generalmente se piensa que con las nuevas tecnologías los alumnos aprenderán mejor “como por arte de magia, pero “la verdad es que no”; la tecnología ha sido y sigue siendo un apoyo para desarrollar una serie de competencias y habilidades en el alumno y el profesor, dijo la investigadora.

Es necesario por ejemplo, que el profesor domine los conocimientos relativos a su materia, pero también los relacionados al uso de la tecnología con el fin de “diseñar” actividades para los alumnos; necesita, además, saber utilizar las herramientas que brinda una plataforma como Moodle. Por su parte el alumno, debe tener competencias cognitivas, pero también competencias sociales para poder relacionarse con las demás personas del grupo.

Explicó que las plataformas educativas están pensadas como medios que posibiliten la comunicación a través de diversas perspectivas y con diferentes personas, de tal manera que el alumno pueda comunicarse con el profesor y con el grupo.

Permite además la comunicación por medio de distintos canales, el visual, el de lectura de audio, textos, ligas, y los alumnos pueden “subir” sus materiales, acceder a su correo electrónico, entrar a un chat, entre otras posibilidades.

La doctora Espinosa Meneses señaló que a lo largo de esta investigación se han identificado otros obstáculos para el adecuado uso de la tecnología en los procesos de aprendizaje relacionados con el acceso, uso y apropiación de ellas.

En relación con el acceso están las determinantes físicas; por ejemplo más de 90 por ciento tiene computadora, pero el porcentaje disminuye a alrededor de 70 por ciento cuando se les pregunta si tienen internet. Otro factor tiene que ver con la infraestructura con que cuenta la universidad “para que todos nos conectemos al mismo tiempo”; entonces “¿cómo hablar de una educación mediada por la tecnología si no se cuenta con las herramientas tecnológicas?”.

Con respecto al uso, señaló que los alumnos saben usar las tecnologías porque las utilizan constantemente (a través de sus teléfonos celulares, tabletas, computadoras) y cuando se les presenta el aula virtual no es algo nuevo para ellos.

¿Para qué las usan? La tendencia indica que en primer lugar están las redes sociales, después los temas lúdicos (ver películas, videojuegos) y para compartir información. El tema educativo, donde tendrían que dialogar, debatir, compartir, “no está en los primeros tres lugares”.

La apropiación, por otra parte, es extensa entre los alumnos, pero no entre los profesores. Alrededor de 70 por ciento dice sí a las tecnologías, pero alrededor de 30 por ciento “no cree que la tecnología ayude”.

Pensamos que estas respuestas se deben a falta de conocimiento sobre las posibilidades que pueden ofrecer las tecnologías; para la creación de ambientes positivos hacen falta competencias tecnológicas, docentes, didácticas y sociales por parte del instructor y de los alumnos.

Lo que pretendemos con este proyecto de investigación es tener alumnos autónomos que al salir de la universidad sigan aprendiendo de manera independiente, concluyó.

Sitio Fuente: UAM Número 224