Día Internacional de la Cooperación Policial, 7 de septiembre
ONU: DÍAS INTERNACIONALES.
Tecnologías de la Información y la Comunicación e inteligencia artificial en la policía.
La integridad, la responsabilidad y la supervisión policial son cruciales para generar confianza y garantizar que la actuación policial sea transparente, respete los derechos humanos y cumpla con el estado de derecho. Foto:UNODC, UNPOL, PNUD, UNESCO, ONU Mujeres y ONU.
Con motivo del Día Internacional de la Cooperación Policial, el Equipo de Tareas Interinstitucional de las Naciones Unidas sobre la Actividad Policial destaca el potencial transformador de la inteligencia artificial (IA) y otras Tecnologías de la Información y la Comunicación (TIC) en el ámbito de la aplicación de la ley.
En la era digital, la labor policial va mucho más allá de las calles de la ciudad. El panorama contemporáneo de amenazas está ahora dominado por delitos habilitados por medios cibernéticos, lo que requiere que las fuerzas del orden analicen vastos repositorios de evidencia digital en casos complejos que a menudo combinan delitos en las redes y fuera de las redes.
En manos de actores malintencionados, las herramientas de IA y otras TIC son instrumentos sofisticados para la actividad delictiva y para causar daños a gran escala. Las plataformas digitales, las comunicaciones encriptadas y las herramientas de anonimización se utilizan para delitos cibernéticos como fraude, trata de personas, explotación y abuso sexual infantil, violencia de género, tráfico de drogas, reclutamiento terrorista y de extremistas violentos, y flujos financieros ilícitos. Cuando se potencian con nuevas tecnologías, y en particular con el uso de IA, estas amenazas delictivas se producen con una velocidad, escala y discreción antes inimaginables.
Al mismo tiempo, las eficiencias que ofrece la digitalización ha precipitado un aumento rápido del uso de tecnologías nuevas y avanzadas en el sector de la justicia penal. Desde un punto de vista operativo, el uso de la tecnología en la policía tiene un potencial considerable para ayudar a priorizar y optimizar recursos escasos, al mismo tiempo que se logra una mayor capacidad de respuesta. Las funciones esenciales de la policía —prevención, identificación, investigación y enjuiciamiento del delito— pueden fortalecerse, por ejemplo, mediante sistemas habilitados por IA para la identificación y seguimiento de actividades financieras sospechosas, la mejora de sistemas biométricos para una identificación más precisa de los sospechosos y la facilitación de la vigilancia selectiva.
El uso responsable de nuevas tecnologías tiene el potencial de mitigar riesgos de victimización secundaria, corrupción, tortura y abuso de poder, incluyendo a través de la digitalización de registros, la videovigilancia rutinaria de las prácticas policiales y la grabación de declaraciones de víctimas, testigos y personas sospechosas o acusadas de un delito. Además, la mayor disponibilidad de servicios en línea y la conectividad digital tiene un potencial significativo para mejorar el acceso a la información jurídica y a los servicios de la policía, fortaleciendo así el acceso igualitario a la justicia para todos y todas, incluidas las personas que viven en áreas sin acceso inmediato a servicios policiales.
Si bien el uso responsable de la IA y otras TIC ofrece varias oportunidades para fortalecer funciones policiales esenciales, integrar estas capacidades tecnológicas en los entornos de aplicación de la ley no está exento de riesgos. Persisten preocupaciones importantes sobre transparencia, sesgo, precisión, fiabilidad y las implicaciones para los derechos humanos de la IA, incluyendo riesgos para la privacidad y la protección de datos. La eficacia de la policía depende de la confianza pública. Por lo tanto, es imperativo abordar las preocupaciones relacionadas con el uso de la tecnología mediante procesos transparentes e inclusivos que busquen preservar la seguridad pública, los derechos humanos, la legitimidad policial y el estado de derecho.
En este contexto complejo, hay una atención creciente a nivel internacional para garantizar que la tecnología se utilice en apoyo de las funciones de justicia penal, salvaguardando los posibles riesgos para los derechos humanos, particularmente en las instituciones policiales y de aplicación de la ley. Reconociendo el potencial de la digitalización para hacer que los sistemas de justicia penal sean “más efectivos, responsables, transparentes, inclusivos y receptivos mediante la promoción de la digitalización”, la Declaración de Kioto también advierte sobre el uso indebido de estas tecnologías y pide “salvaguardias adecuadas y eficaces para prevenir el uso indebido y el abuso de dichas tecnologías en este sentido”.
En marzo de 2024, la Asamblea General de las Naciones Unidas adoptó la resolución 78/265 sobre “Aprovechar las oportunidades de sistemas seguros y fiables de inteligencia artificial para el desarrollo sostenible”, que insta a los Estados Miembros a desarrollar sistemas de IA seguros, fiables y confiables que respeten el derecho internacional y los principios de los derechos humanos. Otras resoluciones recientes, como la 77/320 sobre el impacto del cambio tecnológico rápido y la 78/132 sobre TIC para el desarrollo sostenible, y la 79/172 sobre derechos humanos en la administración de justicia, enmarcan el contexto más amplio para garantizar el desarrollo y uso seguros de la IA.
Es importante destacar que la resolución 78/311 subraya la necesidad de colaboración y cooperación internacional para fortalecer la capacidad global en el desarrollo y uso de sistemas de inteligencia artificial seguros, fiables y confiables. La colaboración entre los Estados Miembros y múltiples actores, incluyendo el sector privado, organizaciones internacionales y regionales, la sociedad civil, el mundo académico y las comunidades técnicas, es fundamental para garantizar un uso de la IA compatible con los derechos humanos.
El Día Internacional de la Cooperación Policial 2025, bajo el tema “TIC e IA en la policía”, también se alinea con la reciente adopción por la Asamblea General de la Convención de las Naciones Unidas contra la Ciberdelincuencia, el primer tratado global integral que proporciona a los Estados una serie de medidas para prevenir y combatir la ciberdelincuencia, incluyendo una cooperación reforzada en el ámbito de la aplicación de la ley.
El Equipo de Tareas Interinstitucional de las Naciones Unidas sobre la Actividad Policial hace un llamado a reconocer la importante oportunidad de reflexionar y avanzar en estrategias que mejoren la cooperación internacional entre instituciones policiales a nivel global, permitiéndoles aprovechar eficazmente los beneficios de las TIC y la IA de manera que promuevan el estado de derecho, respeten las normas jurídicas internacionales y protejan los derechos humanos.
Red GlobE.
La corrupción es una cuestión compleja que trasciende las fronteras nacionales, lo que dificulta que los países la combatan eficazmente por sí solos. Al facilitar la cooperación internacional entre profesionales en los casos y el intercambio de conocimientos y recursos, la Red GlobE tiene como objetivo fortalecer la respuesta global a la corrupción al permitir que las autoridades encargadas de hacer cumplir la ley detecten, investiguen y procesen delitos de corrupción transfronterizos. Establecida en 2021, la red se gestiona a través de sus miembros y cuenta con el apoyo de la Oficina de las Naciones Unidas contra la Droga y el Delito (UNODC), que actúa como su secretaría.
Servicios policiales de la ONU.
La Policía de las Naciones Unidas está desplegada en la mayoría de las operaciones de mantenimiento de la paz y participa como asesora en varias Misiones Políticas Especiales de la ONU. Los mandatos de las misiones definen las funciones de la esta policía, que van desde la actuación policial provisional y la prestación de apoyo operativo hasta funciones de asesoramiento.
Sitio Fuente: ONU