Beneficios de la propagación de plantas nativas
CIENCIA UNAM.
Fortalecer la biodiversidad local frente a la introducción de especies exóticas.
Dentro de las diversas áreas que integran el Jardín Botánico de la UNAM se encuentra el Invernadero de Propagación de Plantas Nativas, aquellas que crecen de manera natural en una región. En ese sitio podemos conocer y adentrarnos en el mundo de algunas especies del territorio mexicano desde que son semillas, germinan, se propagan y son expuestas al público general para su venta.
Las plantas nativas son fundamentales para el equilibrio y la salud de los ecosistemas; su conservación es importante para mantener la biodiversidad de un lugar, ya que al estar adaptadas al clima de la región, incluso suelen ser más resistentes a enfermedades. Sin embargo, la introducción de especies exóticas, muchas veces por cuestiones estéticas, ha desplazado a las nativas, las cuales es importante proteger y preservar.
“Muchas de las plantas que tenemos en las calles vienen de Asia, de Australia, de África, porque nos gusta lo más raro, lo más grande, lo que nadie más tiene”, afirma la bióloga Ivonne Olalde Omaña, responsable del invernadero. Agrega que las rosas, las hortensias, las azaleas, y muchas otras plantas que se pueden observar en los jardines no son nativas de México, lo cual conlleva a la pérdida de biodiversidad vegetal y de todos los organismos asociados con ellas.
Por ello, los integrantes del Invernadero de Propagación de Plantas Nativas tienen como uno de sus objetivos aprender sobre el cultivo de las plantas que sí son originarias de nuestro país: el palo loco, el romerillo, la trompetilla, el colorín, el aretillo de monte y el mirto, entre muchas otras.

En qué consiste la propagación.
Durante todo el año, en el Invernadero recolectan frutos de las plantas, extraen las semillas y dependiendo de las características de éstas pueden realizarles algún tratamiento para acelerar su germinación, si es que fuera necesario, aunque en muchas de ellas no lo es.
Después de poner las semillas a germinar para saber cómo pueden reproducirlas mejor, las trasplantan y buscan la mejor manera de propagarlas; identifican cuál es su comportamiento y si llegan a presentar algún problema durante todo este proceso.
“Algo que les falta a las plantas nativas, a las que plantas que son del lugar, es que poca gente las cultiva y no se sabe cómo es su proceso para manejarlas, porque estamos acostumbrados a comprar y vender plantas que no son mexicanas”.
Los biólogos han identificado plantas que crecen naturalmente y con esas trabajan. Además, estar en el Jardín Botánico les permite tener una gran colección de plantas nativas, aunque también pueden adquirir varias de éstas con salidas a campo a otros estados del país.
Mayor diversidad.
Otro de los objetivos de este Invernadero es integrar plantas nativas en distintos lugares de la Ciudad de México. “Tratamos de tener formas biológicas de distintos tipos. Cuando hablamos de ciudad pensamos en árboles y no nada más hay árboles, hay arbustos, enredaderas, hierbas, bulbos y es importante porque los espacios tienen diferentes características y no en todos lados entran los árboles. Además, se necesita variación, diversidad para que también los organismos asociados sean diversos. Mientras yo tenga más diversidad mi población, mi comunidad es más estable, es más sana”.
Hasta el momento cuentan con alrededor de 65 especies distintas dentro del invernadero. La bióloga Olalde comenta que es importante propagar plantas amenazadas en su medio natural, por ejemplo, ellos propagan palo blanco (Hesperalbizias occidentalis) la cual está en esta condición.
Asimismo, lo importante de la propagación de plantas nativas es la conservación, ya que con el aumento de la introducción de las plantas exóticas se corre el riesgo de que las nativas desaparezcan.
“En Avenida Reforma, que están las jacarandas, todo lo vegetal que había ahí ya no está. Físicamente están plantas exóticas y la jacaranda, como es una planta que no es originaria de aquí, ningún organismo se relaciona con ella. A veces lo que ronda en las jacarandas, son las abejas Apis mellifera, que es europea, tampoco es mexicana”.

Producción sustentable.
Una vez que logran propagar las plantas llevan a cabo una parte conocida como endurecimiento, que consiste en colocarlas fuera del invernadero, en la intemperie, en donde tienen Sol directo e incluso viven con menos agua.
Como parte de su trabajo en esta etapa destaca no fumigar, lo cual les ha permitido que dentro del espacio del invernadero se generen condiciones de vida para las plantas y los organismos asociadas a ellas. Por ejemplo, en el invernadero además de las plantas nativas que cultivan también es posible encontrar orugas, mariposas monarca, pequeñas víboras, lagartijas y mantis religiosas, entre otros animales.
“A veces las plantas están medio mordidas; llegan las orugas y se comen todas las hojas, no la mata. Ya cuando se transforman en mariposas, la planta vuelve a sacar sus hojas, es un proceso. Eso implica que algunas especies estén una temporada mordidas, otras pierdan las hojas, pero no importa, pues si estoy poniendo plantas nativas, yo quiero que lleguen los organismos asociados y vuelvo a tener semilla ya sin necesidad de ir a campo y vuelvo a tener material para trabajar aquí en el Jardín Botánico”.

Su estrategia es un modo de producción más orgánico y sustentable, con el cual buscan una mayor diversidad en las poblaciones. “Una labor que hemos logrado en el Invernadero de Propagación de Plantas Nativas”, enfatiza la bióloga Olalde.
“El invernadero tiene varias funciones: tener respaldos de especies que están en las colecciones para sustituir o reponer algún ejemplar de éstas; generar información de las especies nativas, de cómo se propagan y de todo su manejo; también difundir, es decir, la gente que viene le explicamos la importancia de todas las relaciones de las plantas con otros organismos y como cuidarla; y, por último, generar recursos con la venta de las plantas”.
Por: María Luisa Santillán.
Sitio Fuente: Ciencia UNAM