¿Las plantas son capaces de contar? Los científicos creen que pueden rastrear la cantidad de eventos que experimentan
NEUROCIENCIAS / CIENCIAS DE LA VIDA.
Tejidos sin neuronas rastrean repeticiones de luz y oscuridad, un tipo de “enumeración” vegetal: también pueden anticipar sus movimientos.
Inteligencia vegetal: ¿las plantas saben contar? / Crédito: Stephen Salpukas.
Las plantas de Mimosa pudica pueden de alguna manera efectuar un seguimiento de la cantidad de eventos en su entorno: los científicos creen que esta habilidad podría interpretarse como una forma de "contar". Los investigadores advierten que no se trata de números ni lenguaje interno: lo observado en esta especie vegetal es un cómputo funcional, que se desarrolla con fines adaptativos y desafía la línea entre reflejo y aprendizaje.
Un estudio que aparece en la revista Cognitive Science y fue desarrollado por especialistas del Centro Científico Integrado de William & Mary College, en Estados Unidos, sugiere que ciertas plantas parecen rastrear el número de eventos que experimentan y ajustar su comportamiento en consecuencia.
Anticipación y adaptación al entorno.
La investigación también permitió observar movimientos anticipatorios en Mimosa pudica tras repeticiones de ciclos de luz y oscuridad, apuntando a una forma básica de enumeración en ausencia de cerebro o neuronas. En el experimento, los investigadores expusieron a las plantas a un ciclo repetido de dos días con luz parcial, seguido por un tercer día en oscuridad total.
Tras varias repeticiones, las hojas mostraron mayor movimiento en las horas previas a la luz en los días en que la iluminación era predecible, pero no cuando el tercer día era de completa oscuridad. Quizás lo más significativo es que ese patrón siguió una curva logarítmica característica de aprendizajes observados en animales: un cambio rápido inicial que se estabiliza con el tiempo.
Para descartar que las plantas estuvieran simplemente midiendo el tiempo, aplicando un reloj circadiano extendido, los científicos variaron la duración de los “días” experimentales, exactamente de 10 a 32 horas. Cuando el ciclo se mantuvo dentro de una ventana de 12 a 24 horas, el patrón persistió. Por fuera de ese rango, en cambio, el efecto se esfumó, lo cual sugiere límites tanto en el ciclo de procesamiento como en la memoria de la planta.
¿Manejan las plantas mecanismos cognitivos desconocidos hasta hoy?
Los autores interpretan este comportamiento como evidencia de que las plantas están respondiendo al número de eventos, específicamente iluminaciones, más que a un conteo temporal continuo. Este aprendizaje y respuesta a las condiciones del entorno solo se creía posible en animales con cerebro.
Si las plantas son capaces de codificar funciones complejas como la enumeración, quizás otros tejidos no neuronales también puedan hacerlo. “Hay muchas células en animales y humanos que no son neuronas. Y simplemente asumimos que no están involucrados en el aprendizaje. Sin embargo, tal vez el aprendizaje esté presente en cada célula. Simplemente nunca lo habíamos estudiado antes”, indicó en una nota de prensa el Profesor Peter Vishton, uno de los autores del estudio.
De profundizarse en este tipo de hallazgos, la división clásica entre aprendizaje exclusivo de animales con sistema nervioso y respuestas vegetales únicamente reactivas podría necesitar una nueva comprensión. Los científicos reafirman que aunque no hay símbolos ni lenguaje interno, este comportamiento es una forma de procesamiento de información que cumple funciones adaptativas de gran importancia, como por ejemplo anticipar condiciones favorables de luz.
Por: Pablo Javier Piacente.
Siti Fuente: Levante / Tendencias21