Cerrar la brecha de género en los sistemas agroalimentarios puede ayudar a reducir la inseguridad alimentaria e incrementar el producto interno bruto mundial, según expertas en cuestiones de género de la FAO

FAO.-

Entrevista con la Sra. Tacko Ndiaye, Jefa de equipo sobre cuestiones de género, y la Sra. Mariola Acosta, Coordinadora estratégica de la FAO para el Año Internacional de la Agricultora (2026), acerca de los motivos por los que el Año Internacional debería servir de catalizador determinante para empoderar a las agricultoras y cerrar las brechas de género en los sistemas agroalimentarios.

Piscicultoras en Bangladesh. ©FAO/Masudur Rahaman.

El Año Internacional de la Agricultora (2026), proclamado por las Naciones Unidas, pone el foco en el papel esencial, aunque con frecuencia ignorado, que las mujeres desempeñan en los sistemas agroalimentarios, desde la producción hasta el comercio.

En una entrevista concedida a la Sala de Prensa de la FAO, la Sra. Tacko Ndiaye, Jefa de equipo sobre cuestiones de género, y la Sra. Mariola Acosta, Coordinadora estratégica de la FAO para el Año Internacional de la Agricultora, analizan los motivos por los que las agricultoras son fundamentales para la seguridad alimentaria, la nutrición y la resiliencia económica, así como la forma en la que la FAO tiene previsto sensibilizar e impulsar medidas para cerrar las brechas de género y mejorar los medios de vida de las mujeres en todo el mundo.-

Una mujer masái riega árboles jóvenes. © FAO/Luis Tato.

1. ¿Qué es ser agricultora?

El Año Internacional de la Agricultora homenajea a todas las mujeres que trabajan en los sistemas agroalimentarios, en diferentes capacidades y en todos los segmentos de las cadenas de valor, incluidas, entre otras, las mujeres que trabajan como agricultoras familiares y pequeñas agricultoras, trabajadoras estacionales, pescadoras y trabajadoras de la industria pesquera, pastoras, silvicultoras, elaboradoras, comerciantes, apicultoras, empresarias rurales, mujeres que se desempeñan en el ámbito de las ciencias agrícolas y mujeres poseedoras de conocimientos tradicionales, tanto en el sector formal como en el informal. El Año Internacional rinde homenaje a las mujeres en toda su diversidad, independientemente de la propiedad de la tierra o de su situación laboral, y refleja la diversidad de identidades, edades, capacidades y orígenes sociales de las mujeres.

2. ¿Qué importancia tiene el papel de la mujer en los sistemas agroalimentarios?

Las mujeres desempeñan un papel central en los sistemas agroalimentarios mundiales. En todo el mundo, las mujeres representan en torno a un 41 % de la fuerza de trabajo del sector agroalimentario, y los sistemas agroalimentarios constituyen una fuente más importante de subsistencia para las mujeres que para los hombres en muchas regiones. Por ejemplo, en el África subsahariana y en Asia meridional, la mayoría de las trabajadoras desempeñan su actividad en los sistemas agroalimentarios. Las mujeres contribuyen a la producción, la elaboración, la adición de valor, la distribución y el comercio y son indispensables para la seguridad alimentaria de los hogares, la nutrición y los medios de vida rurales, aunque gran parte de su trabajo sigue estando subestimado e infravalorado.

3. ¿Cuáles son los principales obstáculos estructurales —jurídicos, económicos y sociales— que limitan su productividad, sus ingresos y su poder de decisión?

Las agricultoras afrontan obstáculos estructurales relacionados entre sí que limitan su productividad, sus ingresos y su poder de decisión. Suelen encontrarse con escasa protección jurídica y escasas medidas de observancia de la ley, lo que restringe el acceso de las mujeres a la tierra y los recursos naturales y su control sobre ellos, entre otras razones debido a los sistemas discriminatorios de tenencia y herencia de la tierra. En términos económicos, las agricultoras suelen afrontar limitaciones en el acceso al crédito, los insumos, las tecnologías, los mercados y los servicios financieros. También se enfrentan a obstáculos en el acceso al empleo decente, pues tienen más probabilidades de converger en tipos de empleos mal remunerados, informales, a tiempo parcial e inseguros. Las normas sociales discriminatorias restringen la facultad de decisión de las agricultoras en los hogares y las organizaciones, limitan su participación en actividades de capacitación y servicios, incluidos los servicios de extensión agrícola, y reducen sus oportunidades de asumir funciones de liderazgo. La elevada carga que supone el trabajo doméstico y de cuidados no remunerado de las agricultoras, consecuencia también de normas sociales discriminatorias, reduce el tiempo y la energía que pueden dedicar a actividades recreativas, productivas, empresariales y de participación comunitaria.-

Mujeres recolectoras de almejas de Túnez. © FAO/Amine Landoulsi.

4. ¿Por qué se ha estancado el proceso de cierre de las brechas de género en los sistemas agroalimentarios? ¿Qué hay que hacer para dar la vuelta a la situación?.

El proceso de cierre de las brechas de género en los sistemas agroalimentarios se ha estancado considerablemente en el último decenio debido a las persistentes desigualdades estructurales impulsadas en gran medida por normas sociales arraigadas, falta de inversión en políticas y programas agroalimentarios sensibles a las cuestiones de género, lentitud en la reforma de leyes discriminatorias, deficiencias en la ejecución y la rendición de cuentas e insuficientes datos de género de alta calidad desglosados por sexo y edad en los sistemas agroalimentarios, lo que limita la capacidad de dar seguimiento a los avances, determinar deficiencias y concebir intervenciones eficaces de base científica. Las crisis y los factores de estrés, incluido el cambio climático, han intensificado aún más la carga de trabajo de las agricultoras y su vulnerabilidad. Para invertir esta tendencia, la FAO ha instado a adoptar medidas a mayor escala y coordinadas encaminadas al empoderamiento de las mujeres en los sistemas agroalimentarios, en particular inversiones mayores y selectivas, políticas y programas agroalimentarios transformadores en materia de género, la mejora de los datos, la participación significativa de las agricultoras en la toma de decisiones y los compromisos y medidas de carácter político sostenidos. 

5. ¿Cuáles son los beneficios de cerrar la brecha de género en la agricultura?

Cerrar las brechas de género y empoderar a las mujeres en los sistemas agroalimentarios puede mejorar el bienestar de las mujeres y sus hogares, reducir el hambre, aumentar la diversidad de la dieta, impulsar los ingresos y las economías y fortalecer la resiliencia de las poblaciones. Por ejemplo, la reducción de las disparidades de género en el empleo, la educación y los ingresos podría eliminar el 52 % de la brecha causada por la inseguridad alimentaria, mientras que cerrar las brechas de género en la productividad agrícola y los salarios podría incrementar el producto interno bruto (PIB) mundial en un billón de USD y reducir la inseguridad alimentaria de 45 millones de personas. 

6. ¿Qué repercusión ha tenido el cambio climático en las mujeres rurales, incluidas las agricultoras?

El cambio climático repercute negativamente en las mujeres rurales. El calor extremo, las sequías y la irregularidad de las precipitaciones aumentan la carga de trabajo de las mujeres y reducen la productividad. Por ejemplo, datos recientes muestran que cada día de altas temperaturas extremas reduce el valor total de los cultivos producidos por agricultoras en un 3 % en comparación con los hombres. El acceso limitado de las mujeres a la tierra, la financiación, las tecnologías y la información sobre el clima restringe aún más su capacidad de adaptación.-

Una apicultora examina un panal lleno de abejas en Türkiye. © FAO/Alkir Turuhan.

7. ¿Qué riesgos afrontan los sistemas agroalimentarios si se continúa excluyendo a las agricultoras de las políticas, las inversiones y los espacios de liderazgo?

Las mujeres contribuyen de manera fundamental a los sistemas agroalimentarios, desde la producción, los mercados y la adición de valor hasta la distribución, el comercio y la innovación. Por tanto, excluir a las agricultoras de las políticas, las inversiones y el liderazgo socava la productividad agrícola y la seguridad alimentaria y plantea importantes riesgos para el crecimiento económico y el desarrollo rural sostenible. Dicho de manera sencilla, sin la visión y la contribución de las mujeres, los sistemas agroalimentarios no llegarían a aprovechar su pleno potencial. En definitiva, su exclusión conduce a políticas ineficaces que no abordan las necesidades de toda la comunidad y la sociedad, disminuyendo así la resiliencia de los sistemas agroalimentarios en general.

8. ¿Cómo trabaja la FAO para cerrar las brechas de género en los sistemas agroalimentarios?

La FAO trabaja para reducir las desigualdades de género en los sistemas agroalimentarios mediante sus iniciativas en materia de normas y estándares, datos e información, diálogo sobre políticas, desarrollo de la capacidad, conocimiento y tecnologías, asociaciones y promoción y comunicación. La Organización hace hincapié en la importancia de mejorar los diálogos de alto nivel y los procesos de toma de decisiones relacionados con la seguridad alimentaria y la nutrición a fin de velar por que las cuestiones de igualdad de género y el empoderamiento de las mujeres se tengan debidamente en cuenta. Además, la FAO está promoviendo de manera esencial estos procesos mediante la formulación de políticas, la programación y el establecimiento de asociaciones con perspectiva de género, incluida la puesta en marcha de las Directrices voluntarias del Comité de Seguridad Alimentaria Mundial (CSA) sobre la igualdad de género y el empoderamiento de las mujeres y las niñas en el contexto de la seguridad alimentaria y la nutrición, la iniciativa sobre el compromiso para aumentar la igualdad y programas específicos en materia de derechos sobre la tierra, financiación, resiliencia al cambio climático y liderazgo.-

Las haenyeo, o mujeres del mar, de Corea del Sur preparan sus equipos a primera hora de la mañana antes de salir a recolectar erizos de mar. © FAO/David Hogsholt.

9. ¿Qué medidas principales tiene previsto adoptar la FAO para el Año Internacional de la Agricultora?

Durante el Año Internacional de la Agricultora (2026), la FAO dirigirá iniciativas y actos a escala mundial para sensibilizar acerca de la función esencial de las agricultoras y los desafíos que afrontan y, al mismo tiempo, movilizará el compromiso e impulsará medidas en materia de políticas e inversiones para cerrar las brechas de género en los sistemas agroalimentarios. Algunas de las medidas principales son, por ejemplo, la generación y difusión de pruebas y datos, el fomento de leyes y políticas sensibles a las cuestiones de género, el fortalecimiento de la participación y el liderazgo de las mujeres en la toma de decisiones y el fomento de asociaciones dirigidas a empoderar a las mujeres en los sistemas agroalimentarios. Estas acciones tendrán como objetivo velar por que la contribución de las agricultoras se reconozca, se valore y se apoye mucho más allá del Año Internacional en sí.

10. ¿Cómo podemos garantizar que el impulso continúe más allá de 2026?

Para mantener el impulso del Año Internacional de la Agricultora será necesario aplicar compromisos a largo plazo mediante políticas, inversiones públicas y privadas y programas de desarrollo a fin de empoderar a las agricultoras en todo el mundo. Esto incluye continuar con los mecanismos de financiación y rendición de cuentas; velar por que los principios de igualdad de género configuren las políticas y estrategias agroalimentarias; fortalecer la recopilación, el análisis y la utilización de datos de alta calidad desglosados por género, sexo y edad; apoyar organizaciones dirigidas por mujeres, y sustentar asociaciones mundiales y nacionales para el empoderamiento de las agricultoras más allá de 2026. La FAO hace hincapié en que el Año Internacional debería servir de catalizador determinante para empoderar a las agricultoras y cerrar las brechas de género en los sistemas agroalimentarios, iniciando así un movimiento de transformación para la acción mundial.

Sitio Fuente: FAO