¿Podremos tener hijos en Marte o en la Luna? La microgravedad complica la reproducción humana

CIENCIAS DE LA VIDA / BIOLOGÍA HUMANA / EXPLORACIÓN ESPACIAL.-

Cuando falta la gravedad, el problema no radica en la motilidad de los espermatozoides, sino en su sentido de la orientación, según un estudio.

La idea de concebir hijos en la Luna o en Marte empieza a chocar con un límite biológico real. / Crédito: Pixabay/CC0 Public Domain.

Una nueva investigación sugiere que la microgravedad afecta fases críticas de la reproducción humana, desde el recorrido del esperma hasta el desarrollo embrionario, obligando a repensar la gestación de vida en futuras colonias en la Luna o en Marte.

Científicos de la Universidad de Adelaida, en Australia, concluyen en un estudio publicado en la revista Communications Biology que la microgravedad puede dificultar la navegación del esperma, la fecundación y el desarrollo embrionario temprano. En otras palabras, la ausencia de gravedad no parece impedir por completo la reproducción humana, pero sí la complica de manera evidente.

En su trabajo, el equipo simuló condiciones de microgravedad con un clinostato 3D y probó espermatozoides de humanos, ratones y cerdos en microcanales diseñados para imitar el tracto reproductivo femenino.

Espermatozoides desorientados en otros planetas.

El resultado más llamativo indica que, bajo microgravedad simulada, disminuye notoriamente la capacidad de los espermatozoides humanos para encontrar el camino hasta el punto de recolección, aunque su motilidad general no cambia. El problema para los espermatozoides en estas condiciones no sería, por lo tanto, “nadar” sino orientarse, de acuerdo a una nota de prensa.

Este punto es clave: si la gravedad ayuda a que el esperma “lea” el entorno y avance en la dirección correcta, su ausencia podría exigir apoyos externos. El estudio mostró que la progesterona, una hormona vinculada a la ovulación y presente alrededor del óvulo, logró recuperar parcialmente la navegación espermática humana. Esto abre una pista interesante: en un futuro, la química del entorno podría compensar parte de la pérdida de orientación causada por la microgravedad.

El trabajo también examinó la fecundación y el desarrollo embrionario en modelos animales. En este aspecto encontró que la exposición a microgravedad durante cuatro a seis horas redujo la fecundación y alteró la calidad del desarrollo posterior.

Diseño de hábitats aptos para la concepción.

En ratones, una exposición más prolongada, de 24 horas tras la fecundación, produjo retrasos del desarrollo y menos células en etapas tempranas del blastocisto. Aun así, hubo embriones que lograron formarse: esto indica que la reproducción en el espacio no sería imposible, pero sí biológicamente frágil y compleja.

Además, los especialistas sostienen que aún falta saber si la gravedad afecta la reproducción de manera gradual o si existe un umbral a partir del cual el proceso se derrumba. También plantean que habrá que estudiar escenarios con gravedad lunar, marciana y sistemas de gravedad artificial. Esa información será decisiva para diseñar hábitats que no solo permitan sobrevivir en otros planetas, sino también concebir y gestar con seguridad.

Aunque la ciencia parece mostrar que el espacio altera piezas sensibles del inicio de la vida, también sugiere que algunos mecanismos de compensación siguen funcionando. El gran desafío será conseguir que la biología humana no se desoriente por completo cuando la gravedad deja de estar de su lado: ¿será posible algún día?

Por: Redacción T21.

Sitio Fuente: Levante / Tendencias21