Un aerobot con energía propia podría explorar Venus durante años

COSMOLOGÍA / ASTRONÁUTICA.-

La nueva propuesta plantea un globo robótico capaz de reutilizar la atmósfera venusina para prolongar su misión y ampliar el estudio del planeta.

El aerobot HAVOC de la NASA, pensado para Venus. / Crédito: NASA.

Una nueva investigación liderada por científicos del MIT indica cómo podría extenderse la vida útil de los aerobots o robots voladores en planetas como Venus, mediante el uso de electrólisis para convertir el dióxido de carbono atmosférico (CO2) en productos de gas flotantes y una fuente de energía.

Venus podría ser el protagonista de una misión de larga duración muy distinta a las sondas convencionales. Un equipo del Instituto Tecnológico de Massachusetts (MIT), en Estados Unidos, ha propuesto un aerobot que, gracias a tecnologías de utilización de recursos in situ, sería capaz de obtener energía y mejorar su flotabilidad utilizando la propia atmósfera del planeta, facilitando observaciones durante años.

El "planeta infernal" sigue siendo uno de los destinos más hostiles del Sistema Solar, pero también uno de los más valiosos para entender cómo evolucionan los planetas rocosos. En ese contexto, el nuevo concepto de misión propone una solución poco convencional: un aerobot o plataforma robótica aérea capaz de mantenerse activo durante años en la atmósfera venusina, gracias al uso de recursos locales. La idea fue presentada en la Conferencia Lunar y Planetaria 2026, desarrollada en marzo de este año en Texas, según informa Universe Today.

Recursos locales para extender las misiones.

La propuesta parte de una realidad conocida: en la franja media de la atmósfera de Venus, entre unos 47 y 70 kilómetros de altitud, las condiciones son mucho más benignas que en la superficie, donde la temperatura alcanza unos 464 °C y la presión es aplastante.

Sin embargo, los globos convencionales tienen un problema fundamental: el helio se escapa con el tiempo por microperforaciones y difusión a través de la envoltura. El nuevo diseño intenta resolver esa limitación mediante el esquema técnico ISRU, que supone la utilización de recursos disponibles en el propio entorno para reponer el gas de flotación y producir energía adicional.

Según el trabajo técnico, la clave sería la electrólisis de dióxido de carbono con óxido sólido. Ese proceso separaría el CO₂ de la atmósfera venusina en monóxido de carbono y oxígeno, productos que luego podrían servir como gas de sustentación y, en parte, recombinarse para generar energía.

Una misión de 10 años a Venus.

El concepto contempla un aerobot de superpresión con un globo de 12,5 metros de diámetro, una carga científica de 20 kilogramos y una potencia continua de 10 vatios. A diferencia de un diseño de referencia de 8,5 metros, alimentado por baterías cargadas con energía solar y limitado a una misión con una duración máxima de cuatro meses, la versión con ISRU apunta a una vida útil de 10 años.

El interés científico en torno a una misión tan prolongada es evidente: un aerobot así podría estudiar aspectos planetarios como la sismología, el magnetismo remanente, la dinámica atmosférica y la química de la atmósfera. En particular, el equipo sostiene que una misión de una década mejoraría de forma importante la detección de señales sísmicas por infrasonido, permitiría acumular múltiples sondeos sobre anomalías magnéticas pequeñas y daría por primera vez una visión continua de cambios en la concentración de dióxido de azufre a lo largo del tiempo. También permitiría observar variaciones que se repiten con el año venusino, de unos 225 días terrestres, a lo largo de numerosos ciclos.

Si Venus va a ser explorado con mayor ambición, las plataformas aéreas de larga duración pueden ser más útiles que las sondas breves o los globos tradicionales. El propio equipo afirma que el valor del ISRU no se limita a extender la vida útil del aerobot, sino que también podría aumentar su capacidad de carga, añadir control de altitud, sondas de caída y otros elementos desplegables. ¿Ha llegado la hora de explorar a fondo a nuestro vecino, e incluso avanzar en su terraformación?

Sitio Fuente: Levante / Tendencias21