La consciencia podría depender de las señales del cuerpo y de cómo vivimos el tiempo
NEUROCIENCIAS.
Los científicos sugieren una relación entre consciencia, regulación corporal y equilibrio entre pasado, presente y futuro.
Las señales del cuerpo y la experiencia del tiempo, en el centro de la consciencia. / Crédito: Leon-Pascal Jc en Unsplash.
Un nuevo estudio plantea que la forma en cómo nos sintonizamos con nuestras señales corporales internas, junto a cómo organizamos mentalmente el tiempo, puede desempeñar un papel central en la experiencia consciente.
¿Es la consciencia un fenómeno que no está "encerrado" en el cerebro sino el resultado de un diálogo continuo entre el cuerpo y la forma en que vivimos el tiempo? Esa es la pregunta que sustenta la hipótesis de un nuevo estudio publicado en la revista Frontiers in Psychology, desarrollado por científicos de la Universidad Anglo-Americana y la Universidad Charles, en República Checa.
La investigación propone un modelo de “consciencia encarnada”, en el cual la percepción de señales corporales internas, como latidos, respiración o sensaciones viscerales, interactúa con la orientación temporal de cada persona. De acuerdo a esa lectura, la experiencia consciente no sería solo pensamiento: también incluiría regulación corporal y narrativa personal.
La "sintonía" con el cuerpo y el tiempo influyen en la consciencia.
Olga Klamut y Simon Weissenberger trabajaron con una muestra de 152 adultos sin ningún diagnóstico de patologías mentales. Los participantes completaron cuestionarios sobre consciencia interoceptiva (señales del cuerpo) y perspectiva temporal, además de valoraciones subjetivas sobre sueño y digestión.
El estudio incluyó distintos modelos para medir la interocepción y evaluar la relación con pasado, presente y futuro. Sus resultados apuntan a que quienes reportaron mayor consciencia de sus estados internos tendieron a mostrar una perspectiva temporal más equilibrada y mejores indicadores de regulación somática.
El hallazgo no supone que el tiempo “cree” la consciencia ni que el cuerpo la determine por completo, sino que ambos podrían reforzarse en conjunto. Según los autores, una mejor sintonía con el cuerpo se asoció con una mayor capacidad para integrar memoria, presencia y planificación. Dicha estabilidad temporal, a su vez, se relacionó parcialmente con un mejor sueño y, en algunos casos, con una digestión percibida como más saludable.
La consciencia como construcción dinámica.
La conclusión se apoya en la idea en torno a que la percepción del yo no nace en un vacío abstracto, sino en el intercambio entre sistemas corporales, emoción y cognición temporal. El estudio sostiene que la interocepción puede “anclar” la experiencia en el presente, mientras la perspectiva temporal ordena esa experiencia dentro de una "biografía" que mira hacia atrás y hacia adelante. En ese marco, la consciencia sería una construcción dinámica, sostenida por la continuidad entre lo que el cuerpo informa y aquello que la mente organiza, según publica The Debrief.
Si futuras investigaciones confirman esta relación, las terapias centradas en reordenar la relación con el pasado y el futuro, como por ejemplo algunas estrategias psicológicas o incluso la meditación, podrían ayudar no solo al bienestar psicológico, sino también a funciones básicas como el sueño y la digestión.
Por: Pablo Javier Piacente / T21.
Sitio Fuente: Levante / Tendencias21