Revelan una inquietante "cavidad" de rayos cósmicos acechando entre la Tierra y la Luna

ASTRONOMÍA.-

El fenómeno podría estar relacionado con la interacción entre el campo magnético terrestre y el viento solar.

Imagen compuesta de la Tierra y la Luna a partir de datos de Galileo. / Créditos: NASA/JPL/USGS.

El módulo de aterrizaje chino Chang'e 4 ha permitido descubrir una extraña "cavidad" en el flujo de rayos cósmicos entre la Tierra y la Luna, que aparece cuando los dos cuerpos se alinean de la manera correcta.

Una nueva investigación internacional publicada en la revista Science Advances pone en duda que el espacio entre la Tierra y la Luna sea un territorio homogéneo y más o menos estable en materia de radiación. A partir de datos recogidos por el módulo chino Chang’e-4 en la cara oculta de la Luna, el equipo científico detectó una extraña región de menor intensidad de rayos cósmicos galácticos, que aparece en una franja concreta de la órbita lunar.

Alineación de campos magnéticos.

El hallazgo muestra que la influencia del campo magnético terrestre podría extenderse mucho más lejos de lo que se pensaba hasta el momento, incluso hasta rozar la órbita lunar, según publica Science Alert. El estudio se apoya en observaciones acumuladas durante 31 ciclos lunares, entre enero de 2019 y enero de 2022, con el instrumento Lunar Lander Neutron and Dosimetry (LND) de Chang’e-4.

Los investigadores analizaron cómo cambiaba el flujo de protones de rayos cósmicos a lo largo del recorrido de la Luna alrededor de la Tierra y detectaron un descenso de cerca del 20 % en una zona específica, durante la mañana local lunar. Según interpretan los especialistas, no se trata de una simple fluctuación aleatoria: estaríamos en presencia de una estructura recurrente vinculada a la geometría del sistema que conecta a la Tierra, la Luna y el Sol.

El punto crucial estaría en la combinación entre el campo magnético terrestre y la llamada espiral de Parker, que es la forma retorcida que adopta el campo magnético del Sol al extenderse por el Sistema Solar. Cuando esa configuración se alinea de determinada manera con el sistema Tierra-Luna, parte de los protones energéticos no se distribuiría de forma uniforme.

Un vacío de radiación: la pequeña cavidad de rayos cósmicos.

De esta manera, existiría un “vacío” o “cavidad” de radiación, que respondería al registro de los instrumentos: una caída en el flujo de partículas, no un hueco físico en el espacio. La radiación cósmica es uno de los principales riesgos para futuras misiones tripuladas fuera de la protección atmosférica terrestre, por eso cualquier variación predecible en su intensidad puede ser vital para planificar mejor las actividades en la superficie lunar.

Si se lograran enriquecer los datos actuales podría ser posible afinar estrategias para optimizar la exposición de astronautas, especialmente durante caminatas espaciales y operaciones en momentos del día lunar en que el entorno resulte menos peligroso.

En consecuencia, entre la Tierra y la Luna no habría un fondo uniforme de radiación, sino un paisaje más dinámico, moldeado por campos magnéticos y por la posición orbital de nuestro satélite. En esa zona intermedia e "invisible", podría existir una especie de sombra parcial que recién estamos comenzamos a entender.

Por: Pablo Javier Piacente / T21.

Sitio Fuente: Levante / Tendencias21