Robots portátiles ayudan a dos violinistas a tocar en conjunto
CIENCIAS DE LA COMPUTACIÓN / ROBÓTICA.
Un estudio con exoesqueletos demuestra que el tacto mediado por robótica mejora la coordinación musical entre intérpretes.
Imagen que muestra los exoesqueletos y los trajes de captura de movimiento que usaron los músicos, empleados para rastrear su dinámica y evaluar su coordinación. / Crédito: Francesco Di Tommaso.
Un sistema de robots portátiles logra sincronizar mejor a parejas de violinistas mientras interpretan una pieza a dúo. Los exoesqueletos transmiten por tacto las diferencias de movimiento entre ambos músicos y mejoran la coordinación, especialmente cuando se combinan con la vista y el oído.
Un equipo internacional de investigadores liderado por la Universidad Campus Bio-Médico de Roma (UCBM), en Italia, presentó un sistema de exoesqueletos portátiles capaz de mejorar la coordinación entre dos violinistas mientras tocan a dúo.
La propuesta, que se resume en un estudio publicado en la revista Science Robotics, introduce una idea poco habitual en el ámbito musical: que la sincronía entre intérpretes puede fortalecerse no solo con la vista y el oído, sino también con el sentido del tacto mediado por robots.
Según explica Tech Xplore, el sistema consiste en dos exoesqueletos para los miembros superiores, que registran el movimiento de cada músico y aplican fuerzas proporcionales a las diferencias detectadas entre ambos. En la práctica, eso permite que cada violinista “sienta” en tiempo real los movimientos del compañero, como si existiera una conexión física directa entre los dos cuerpos.
La retroalimentación táctil mejora notablemente el trabajo en conjunto.
El objetivo de los especialistas era comprobar si esa comunicación háptica podía servir como un canal eficaz para coordinar tareas colaborativas de alta precisión, como aquellas que requiere la ejecución de piezas musicales complejas. Para evaluar la idea, el equipo trabajó con 20 parejas de violinistas: 10 dúos de amateurs y 10 de profesionales.
Cada grupo interpretó la misma pieza bajo cuatro condiciones distintas: solo audición; audición y visión; audición y tacto mediante el exoesqueleto; y las tres modalidades combinadas.
Los músicos no estaban familiarizados con el dispositivo y, además, no se les informó que se encontraban físicamente conectados por el sistema. El diseño buscó medir cuánto podía aportar la retroalimentación háptica a la coordinación motora en una situación real de ejecución musical.
De acuerdo a una nota de prensa, los resultados sorprendieron a los investigadores. La retroalimentación táctil proporcionada por los exoesqueletos mejoró la sincronización de los movimientos de brazos y el ajuste de los arcos, y fue más eficaz que el uso exclusivo de la información visual para coordinar el dúo.
Robótica para optimizar la coordinación humana.
Sin embargo, la mejor actuación se observó cuando se combinaron audición, visión y tacto, lo cual refuerza la idea de que la integración multisensorial sigue siendo clave en tareas complejas.
Entre las principales diferencias, los autores remarcan que la respuesta háptica es más inmediata y corporal que la visual, y por eso exige menos atención consciente. Más allá de la música, los investigadores ven numerosas aplicaciones potenciales para este nuevo sistema robótico, como por ejemplo en enseñanza, entrenamiento deportivo y rehabilitación.
Los especialistas creen que si un profesor, un terapeuta o un compañero de práctica pudieran transmitir correcciones a través del tacto, el aprendizaje podría volverse más intuitivo.
La investigación se enmarca en el proyecto europeo CONBOTS, centrado en explorar cómo la robótica puede mediar la interacción humana en tareas reales. La idea es que los robots no sustituyen a las personas, sino que amplifiquen su capacidad de coordinarse.
Por: Pablo Javier Piacente / T21.
Sitio Fuente: Levante / Tendencias21