Europa y China lanzan una misión para grabar por primera vez el choque del viento solar contra la Tierra
CIENCIAS DE LA TIERRA Y EL ESPACIO.
La nave SMILE despegará para estudiar cómo las violentas explosiones solares golpean el campo magnético terrestre y amenazan redes eléctricas, astronautas y comunicaciones globales.
Las intensas explosiones de plasma que emanan del Sol pueden inutilizar las redes eléctricas o de comunicación aquí en la Tierra.
Un equipo internacional de científicos ha confirmado que la nueva misión espacial SMILE podrá observar por primera vez durante 45 horas seguidas cómo las tormentas solares impactan el escudo magnético de la Tierra. El objetivo es comprender mejor fenómenos capaces de inutilizar satélites, alterar redes eléctricas e incluso provocar apagLas intensas explosiones de plasma que emanan del Sol pueden inutilizar las redes eléctricas o de comunicación aquí en la Tierra.ones tecnológicos a gran escala.
La nave, desarrollada conjuntamente por la European Space Agency y la Chinese Academy of Sciences, despegará desde la Guayana Francesa a bordo de un cohete Vega-C. Su misión: analizar en tiempo real el choque entre el viento solar y la magnetosfera terrestre, una frontera invisible que protege la vida en nuestro planeta.
Aunque el campo magnético terrestre actúa como una muralla cósmica, los científicos saben que algunas tormentas extremas pueden atravesarla parcialmente. Cuando eso ocurre, las consecuencias pueden ir mucho más allá de unas auroras boreales espectaculares: satélites dañados, interrupciones en GPS y comunicaciones o riesgos directos para astronautas en órbita.
Una tormenta solar extrema no solo ilumina el cielo con auroras: también puede inutilizar satélites, interrumpir comunicaciones globales y comprometer infraestructuras críticas en cuestión de horas.
El Sol puede lanzar explosiones capaces de alterar la Tierra en apenas 48 horas.
El gran protagonista de esta historia es el viento solar, una corriente constante de partículas cargadas que el Sol expulsa hacia el espacio. Nuestra estrella libera gigantescas eyecciones de plasma capaces de viajar hacia la Tierra.
Estas explosiones viajan a velocidades cercanas a los dos millones de kilómetros por hora. Las eyecciones de masa coronal pueden alcanzar la Tierra en apenas uno o dos días.
Pero hay un detalle que inquieta especialmente a los expertos: nuestra dependencia tecnológica nunca había sido tan vulnerable al clima espacial. Un episodio extremo podría afectar satélites, telecomunicaciones, sistemas bancarios y redes eléctricas.
El ejemplo más famoso ocurrió en 1859 durante el llamado Evento Carrington, la tormenta geomagnética más intensa registrada. Aquella tormenta provocó auroras tropicales y descargas eléctricas en operadores de telégrafo.
"El Evento Carrington ocurrió cuando la humanidad apenas dependía de la electricidad. Un fenómeno similar hoy afectaría navegación aérea, internet global y servicios esenciales en múltiples países".
Hoy, un fenómeno semejante tendría consecuencias mucho más graves. Según la propia ESA, una tormenta solar severa podría alterar infraestructuras críticas globales durante días.
Por eso SMILE representa algo más que una simple misión científica. La misión funcionará como un sistema avanzado de vigilancia del clima espacial.
La nave espacial SMILE se prepara para su lanzamiento en Kourou, Guayana Francesa.
SMILE observará el “escudo invisible” de la Tierra como nunca antes.
La magnetosfera terrestre funciona como un gigantesco escudo magnético que desvía la mayor parte de las partículas solares. Ese escudo magnético ha protegido la atmósfera terrestre durante millones de años.
Sin embargo, este campo protector no es estático. La presión del Sol comprime y deforma constantemente la magnetosfera terrestre.
La misión SMILE —acrónimo de Solar Wind Magnetosphere Ionosphere Link Explorer— intentará resolver uno de los mayores enigmas del clima espacial. La nave estudiará cómo la energía solar se transfiere hacia el entorno terrestre.
Para lograrlo, la nave utilizará una técnica inédita. SMILE detectará rayos X generados por choques entre partículas solares y átomos atmosféricos.
Ese fenómeno permitirá “fotografiar” regiones invisibles del escudo magnético terrestre. La misión obtendrá imágenes nunca vistas de la frontera magnética de la Tierra.
Entre las zonas más importantes que estudiará se encuentra la magnetopausa, la frontera donde el viento solar impacta directamente contra la protección magnética del planeta. La magnetopausa recibe el impacto directo del viento solar sobre la Tierra.
"Los científicos no observarán directamente el campo magnético terrestre: estudiarán los rayos X producidos cuando el viento solar golpea partículas neutras de la atmósfera superior".
Y aquí aparece uno de los aspectos más sorprendentes de toda la misión: SMILE podrá observar auroras boreales durante 45 horas consecutivas sin interrupción.
La nave seguirá una órbita extremadamente elíptica. Esa trayectoria permitirá obtener una visión panorámica inédita de la interacción entre el Sol y la Tierra.
La carrera por entender el clima espacial ya es una prioridad mundial.
En las últimas décadas, el clima espacial ha dejado de ser un asunto puramente académico. Gobiernos y agencias espaciales desarrollan sistemas para anticipar tormentas solares severas.
La razón es sencilla: la civilización moderna depende de tecnologías extremadamente sensibles al clima espacial.
Un único episodio geomagnético intenso podría afectar satélites meteorológicos, navegación aérea, internet global e incluso sistemas militares. Las futuras misiones a la Luna y Marte necesitarán protección frente a la radiación solar extrema.
SMILE incorpora cuatro instrumentos científicos diseñados específicamente para esta tarea. La misión combinará sensores europeos y chinos para estudiar el entorno espacial terrestre.
La cooperación entre Europa y China también convierte esta misión en un ejemplo poco habitual de colaboración científica internacional en plena competencia espacial global. SMILE unirá capacidades científicas europeas y chinas en una sola misión espacial.
Y aunque la misión tiene una duración inicial prevista de tres años, los investigadores esperan extenderla si los resultados científicos son prometedores. Los científicos confían en ampliar la misión si los datos obtenidos resultan valiosos.
"Detrás de las auroras boreales existe un intercambio energético permanente entre el Sol y la Tierra que, en situaciones extremas, puede transformarse en una amenaza tecnológica global".
Por: Sergio Parra. Periodista científico.
Sitio Fuente: MuyInteresante