La ciencia lo confirma: Australia tuvo cocodrilos con patas largas y dientes de dinosaurio carnívoro que cazaban fuera del agua y desaparecieron con la llegada humana

PALEONTOLOGÍA.-

Mucho antes de que los cocodrilos marinos dominaran los ríos del norte de Australia, el continente y las islas del Pacífico estuvieron habitados por depredadores gigantes y especies terrestres que desaparecieron poco después de la llegada humana.

Recreación artística de Quinkana, uno de los cocodrilianos terrestres que dominaron Australasia durante miles de años. Recreación artística. Foto: ChatGPT-4o/Christian Pérez.

Durante millones de años, Australasia fue el reino de unos cocodrilos muy distintos a los actuales. Algunos tenían dientes serrados capaces de desgarrar carne como si fueran cuchillas; otros eran pequeños depredadores insulares que apenas superaban el metro y medio de longitud. Había especies adaptadas a emboscar presas en ríos y pantanos, pero también otras que probablemente cazaban en tierra firme, algo casi impensable para la imagen moderna que tenemos de estos reptiles.

Ahora, una revisión científica publicada en la revista Zoological Journal of the Linnean Society ha reconstruido el registro de cocodrilianos del Cuaternario tardío en Australasia y ha revelado hasta qué punto estos depredadores dominaron Australia y varias islas del Pacífico durante los últimos 129.000 años. El trabajo, liderado por Jorgo Ristevski y otros investigadores especializados en paleontología y arqueología, recopila restos fósiles y evidencias arqueológicas halladas en más de una veintena de yacimientos repartidos entre Australia, Nueva Guinea, Vanuatu, Nueva Caledonia y Fiyi.

La investigación muestra que los cocodrilos actuales son apenas una pequeña parte de la diversidad que existió en el pasado. Tal y como indica el estudio, Australasia estuvo dominada durante más de 50 millones de años por los mekosuquinos, un grupo extinto de cocodrilianos que evolucionó de forma aislada y desarrolló formas extremadamente variadas.

Algunos de estos animales recordaban a los cocodrilos modernos, pero otros eran completamente diferentes. Los más inquietantes pertenecían a un grupo con dientes comprimidos lateralmente y con bordes serrados similares a los de algunos dinosaurios carnívoros. Los científicos creen que estas especies podían cazar activamente sobre tierra firme y no dependían exclusivamente del agua para acechar a sus presas.

Los cocodrilos terrestres que desaparecieron de Australia.

Entre las especies más llamativas destaca el género Quinkana, un cocodriliano de patas relativamente largas y dientes diseñados para cortar carne. Aunque sus restos son fragmentarios, los paleontólogos sostienen que estos animales fueron algunos de los grandes depredadores terrestres del Pleistoceno australiano.

Tal y como ha revelado el nuevo estudio, restos de estos cocodrilos se han encontrado en yacimientos de Queensland y otros puntos de Australia. Uno de los descubrimientos más importantes procede de South Walker Creek, donde apareció un diente datado en torno a hace 20.000 años. Esa pieza representa, por ahora, la evidencia más reciente conocida de un mekosuquino en la Australia continental.-

La cronología es importante porque coincide aproximadamente con la desaparición de gran parte de la megafauna australiana. En ese mismo periodo también se extinguieron marsupiales gigantes, enormes reptiles y aves incapaces de volar. Los investigadores consideran posible que los cambios ambientales y la presión humana acabaran afectando también a estos cocodrilos únicos.

Los científicos creen que algunos cocodrilos terrestres gigantes convivieron con los primeros humanos en Australia. Recreación artística. Foto: ChatGPT-4o/Christian Pérez.

Sin embargo, el misterio continúa abierto. A diferencia de otros animales extinguidos, apenas existen pruebas directas de interacción entre humanos y mekosuquinos en Australia continental. Los arqueólogos no han encontrado representaciones claras de estos cocodrilos en el arte rupestre ni abundantes restos asociados a asentamientos humanos.

Eso no significa necesariamente que nunca coexistieran. Los primeros humanos llegaron a Sahul —la masa continental que unía Australia y Nueva Guinea durante las glaciaciones— hace más de 60.000 años. Durante miles de años compartieron territorio con parte de esta fauna extinta. El problema es que el registro fósil es extremadamente fragmentario y muchas preguntas siguen sin respuesta.

"Australasia estuvo dominada durante más de 50 millones de años por los mekosuquinos, un grupo extinto que evolucionó de forma aislada y desarrolló formas extremadamente variadas".

Un mundo perdido en las islas del Pacífico.

La situación fue muy diferente en las islas del Pacífico suroccidental. Mientras en Australia continental los mekosuquinos desaparecieron hace decenas de miles de años, en lugares como Nueva Caledonia, Vanuatu o Fiyi algunas especies sobrevivieron hasta tiempos relativamente recientes.

En esas islas evolucionaron formas mucho más pequeñas. El estudio describe especies que apenas alcanzaban los dos metros de longitud y que probablemente llevaban una vida más terrestre que los cocodrilos modernos. Eso las convertía en animales mucho más vulnerables frente a los seres humanos.

Tal y como señala la investigación, los restos de estos cocodrilos aparecen asociados a contextos arqueológicos vinculados con los primeros asentamientos humanos. En Vanuatu, por ejemplo, se han hallado huesos de Mekosuchus kalpokasi en niveles ocupados por poblaciones lapita, una cultura oceánica famosa por su expansión marítima por el Pacífico.

En Fiyi, algunos restos incluso aparecieron mezclados con piedras utilizadas para cocinar alimentos. Los investigadores creen que estos pequeños cocodrilos pudieron formar parte de la dieta humana o ser cazados de manera habitual.

La coincidencia temporal resulta especialmente llamativa. Según el estudio, muchas de estas especies desaparecieron apenas unos siglos después de la llegada de los humanos a las islas. Además, en algunos huesos se han identificado posibles marcas de roedores introducidos accidentalmente por las personas, un detalle que apunta al impacto indirecto de las colonizaciones humanas sobre ecosistemas extremadamente frágiles.

Los científicos consideran que estos casos representan uno de los ejemplos más claros de cómo las especies insulares podían extinguirse rápidamente tras la llegada humana, incluso cuando se trataba de grandes depredadores.

El cocodrilo marino ya convivía con los primeros australianos.

Aunque gran parte del estudio se centra en especies desaparecidas, la investigación también recopila evidencias sobre los cocodrilos actuales. Los restos arqueológicos demuestran que Crocodylus porosus, el cocodrilo marino, convivió durante miles de años con las poblaciones humanas del norte de Australia y Nueva Guinea.

Los investigadores han documentado huesos y dientes en numerosos yacimientos costeros. Además, el arte rupestre de Arnhem Land muestra representaciones de cocodrilos que podrían tener hasta 20.000 años de antigüedad.

Tal y como indica el trabajo, la distribución de estas pinturas y de los restos arqueológicos coincide bastante bien con las áreas donde hoy viven los cocodrilos. Eso sugiere una relación relativamente estable entre humanos y estos grandes reptiles durante milenios.

Aun así, los hallazgos de restos en contextos domésticos son escasos. Los expertos creen que los cocodrilos eran cazados de forma ocasional, probablemente debido al enorme riesgo que suponía enfrentarse a uno de los mayores depredadores del planeta.

El cocodrilo marino moderno puede superar los seis metros de longitud y atacar tanto en el agua como en tierra firme. Para las comunidades prehistóricas, matar uno de estos animales habría requerido una enorme coordinación y un peligro considerable.

Pese a ello, algunas evidencias muestran que los humanos aprovecharon partes de estos reptiles. Se han encontrado dientes transformados en adornos y objetos rituales, lo que indica que estos animales también tuvieron un importante papel cultural.

"Muchas de estas especies desaparecieron apenas unos siglos después de la llegada de los humanos a las islas".

Un aviso sobre las extinciones actuales.

Más allá de reconstruir un mundo desaparecido, los investigadores consideran que el estudio puede ayudar a comprender las crisis ecológicas actuales. Los grandes depredadores suelen ser especialmente sensibles a los cambios ambientales y a la presión humana, algo que ya ocurrió en el pasado.

Los mekosuquinos dominaron Australasia durante decenas de millones de años y sobrevivieron a enormes cambios climáticos. Sin embargo, desaparecieron en un periodo relativamente corto cuando los ecosistemas comenzaron a transformarse rápidamente y los humanos se expandieron por la región.

El trabajo subraya que estudiar estas extinciones antiguas puede aportar claves para proteger a las especies modernas. Los cocodrilos actuales siguen enfrentándose a amenazas como la destrucción de hábitats, la contaminación o el cambio climático, especialmente en ecosistemas costeros y humedales tropicales.

Tal y como han adelantado los autores, todavía quedan enormes lagunas en el registro fósil. Muchos restos están incompletos y numerosos yacimientos nunca han sido excavados en profundidad. Es posible que futuras investigaciones descubran nuevas especies o incluso evidencias directas de interacción entre humanos y los extraños cocodrilos terrestres que una vez dominaron Australia.

Lo que parece claro es que el norte australiano y las islas del Pacífico fueron, hasta hace relativamente poco tiempo, un territorio mucho más peligroso y extraño de lo que imaginábamos. Un lugar donde los humanos convivieron con cocodrilos gigantes, depredadores terrestres y especies insulares que hoy parecen sacadas de una película prehistórica.

Por: Christian Pérez. Redactor especializado en divulgación científica e histórica.

Sitio Fuente: MuyInteresante