¿Fin a la crisis cosmológica? La expansión del universo sí se acelera

COSMOLOGÍA.-

Un error de calibración llevó a proclamar en 2025 que el universo frenaba su expansión. Ahora, los propios descubridores de la aceleración cósmica demuestran que la medición estaba equivocada.

Recreación artística de una supernova de tipo Ia en el espacio profundo, con líneas de expansión cósmica representando la aceleración del universo descrita por el modelo ΛCDM. Fuente: Nano Banana / Scruzcampillo.

En 2025, un estudio sacudió la cosmología con una afirmación explosiva: las supernovas de tipo Ia, los indicadores de distancia más fiables del universo, revelaban que la expansión cósmica se estaba frenando. La implicación era brutal. Si ese resultado era correcto, la energía oscura, la misteriosa fuerza que supuestamente empuja el universo hacia afuera a velocidades crecientes, no existiría tal como la conocemos, o su comportamiento habría cambiado radicalmente. Era una grieta de 9 sigmas en el modelo cosmológico estándar, el tipo de tensión que en física equivale a un edificio derrumbándose. El problema, según un nuevo estudio publicado en el Monthly Notices of the Royal Astronomical Society, es que ese edificio nunca existió. Era un espejismo estadístico.

El error que desató la alarma.

Las supernovas de tipo Ia funcionan como lo que los astrónomos llaman "candelas estándar". Cuando una enana blanca acumula suficiente masa de una estrella compañera, explota de una forma tan predecible que su brillo intrínseco es siempre prácticamente el mismo. Esto permite calcular a qué distancia están: cuanto más tenue aparece la explosión, más lejos está de nosotros. Midiendo cómo ese brillo varía con la velocidad de alejamiento de las galaxias, se puede trazar la historia de la expansión del universo.

El estudio de 2025, firmado por Son et al., sostenía que las supernovas en galaxias anfitrionas más antiguas eran sistemáticamente más brillantes de lo esperado y que todas las mediciones anteriores estaban sesgadas. La diferencia, según argumentaban, aumentaba con la distancia, es decir, con el tiempo: las correcciones estándar no habrían tenido en cuenta la evolución de la edad de las galaxias anfitrionas.

"Las mediciones previas y ampliamente aceptadas eran, de hecho, correctas, y nuestra comprensión actual del destino del universo sigue siendo sólida."

El equipo liderado por Phil Wiseman, de la Universidad de Southampton, con la participación de los Nobel de Física Adam Riess y Brian Schmidt, los científicos que en 1998 descubrieron precisamente que la expansión del universo se estaba acelerando, sometió a escrutinio los datos y los métodos de Son et al. Lo que encontraron no fue un nuevo fenómeno cosmológico, sino una corrección que ya estaba incorporada en los procedimientos estándar.

La corrección ya existía.

Cuando se aplican las correcciones de masa estelar habituales a la muestra de Chung et al. utilizada en el estudio de 2025, la supuesta correlación entre la edad de la galaxia anfitriona y el brillo residual de la supernova se vuelve estadísticamente insignificante. La pendiente cae a −0,007 ± 0,012 magnitudes por gigaaño, menos de una sigma. En términos prácticos: el efecto no existe en los datos corregidos.

Los autores identifican tres problemas concretos en la metodología de Son et al. El primero es que las correcciones de masa ya contemplan los efectos que el estudio atribuía a la edad. El segundo es que no se observa ninguna evolución con el corrimiento al rojo: la medición del parámetro de evolución del paso de masa da −0,028 ± 0,034 magnitudes, perfectamente compatible con cero, lo que contradice directamente la predicción del estudio de 2025. El tercero y quizás más revelador es que la diferencia de edad entre los progenitores de las supernovas a baja y a alta distancia estaba sobreestimada entre tres y cinco veces. El estudio de 2025 alegaba una diferencia de unos 5.000 millones de años; los modelos físicamente motivados del equipo de Wiseman apuntan a una diferencia real de apenas 1.900 millones de años.

El impacto neto sobre el parámetro w de la energía oscura, la cifra que mide cuánto se desvía esta del comportamiento de una simple constante cosmológica, es inferior a 0,01. Un cambio negligible.

De la aceleración cósmica a la tensión de Hubble.

El trabajo de Wiseman y sus colaboradores cierra una alarma concreta: el análisis de las supernovas de tipo Ia sigue siendo robusto y compatible con la aceleración cósmica que el propio Riess y Schmidt demostraron hace casi tres décadas. Eso es mucho. Pero no lo es todo.

La llamada tensión de Hubble, la discrepancia entre el valor de la constante de Hubble medida a partir del fondo cósmico de microondas y el medido con indicadores de distancia locales como las supernovas y las cefeidas, sigue sin resolverse. Este estudio no la aborda. Tampoco explica qué es realmente la energía oscura, si es una constante cosmológica estable o un campo dinámico que evoluciona con el tiempo. La aceleración cósmica queda corroborada; su causa profunda permanece tan oscura como siempre.

"Confirmar que el universo se expande de forma acelerada no es lo mismo que entender por qué lo hace. El misterio central de la cosmología moderna sigue intacto".

La muestra principal empleada en este análisis es el catálogo DES-SN5YR, complementado con la compilación Pantheon+ y datos del Sloan Digital Sky Survey. El trabajo compara supernovas en galaxias de tipo temprano y tardío- con clasificaciones morfológicas detalladas, y utiliza simulaciones que incorporan historiales de formación estelar y distribuciones de tiempo de retardo para los progenitores. Es, en suma, un reanálisis exhaustivo de datos existentes, no un conjunto de observaciones nuevas.

Esperando al Nancy Grace Roman.

Representación visual del efecto del entorno de la galaxia anfitriona sobre el brillo percibido de una supernova, el sesgo que Son et al. (2025) sobreestimaron y que las correcciones estándar ya compensan. Fuente: Nano Banana / Scruzcampillo.

El Telescopio Espacial Nancy Grace Roman, cuyo lanzamiento está previsto para finales de esta década, recopilará muestras de supernovas de tipo Ia de un tamaño sin precedentes, lo que permitirá evaluar sistemáticamente los sesgos por entorno galáctico con una precisión muy superior a la actual. Si la correlación que Son et al. detectaron es real pero débil, ese telescopio tendrá la sensibilidad para verla. Si no lo es, lo confirmará de forma definitiva.

El modelo cosmológico estándar, con su energía oscura y su expansión acelerada, sobrevive a la crisis de 2025 sin un solo rasguño estadístico. Pero la pregunta que lo sostiene, qué es exactamente esa energía que ocupa el 68% del universo conocido, no tiene respuesta hoy. Y eso, en física, nunca es una mala noticia: es el motor de la siguiente medición.

Por: Santiago Campillo Brocal. Biólogo. Máster en Biología Molecular y Biotecnología, Director de Muy Interesante Digital

Sitio Fuente: MuyInteresante