Obtiene CUCosta patente por alimento para langostino de agua dulce
UNIVERSIDAD DE GUADALAJARA / CUCOSTA.
Este producto busca mejorar la calidad reproductiva de las hembras de la especie “Macrobrachium tenellum”, también conocido como “chacal”.
Investigadores del Centro Universitario de la Costa (CUCosta) de la Universidad de Guadalajara (UdeG), obtuvieron una patente por haber desarrollado un alimento para mejorar la calidad reproductiva de hembras de langostinos de agua dulce de la especie Macrobrachium tenellum, popularmente conocido como “chacal”.
Fue elaborado con compuestos como harina de pescado, soya y maíz. Con este alimento se busca optimizar los procesos de reproducción de las hembras de este langostino para que sus crías nazcan con los nutrientes necesarios que garanticen su crecimiento, explicó el doctor Fernando Vega Villasante, investigador del Laboratorio de calidad de agua y acuaicultura experimental del CUCosta.
“Lo que tuvimos que hacer fue probar diferentes concentraciones de proteínas y lípidos para dar con los porcentajes óptimos y que las hembras desarrollaran una masa ovígera sana con todos los componentes nutricionales para que cuando las larvas eclosionen de los huevos tengan una mejor capacidad de supervivencia y crecimiento”, añadió.
Este trabajo es resultado de proyectos de investigación que se han llevado a cabo en el CUCosta desde 2022, e implicó procedimientos para estudiar el comportamiento de organismos vivos y el mejoramiento de la calidad reproductiva ante el uso de distintas formulaciones de alimentos.
Esta patente Mx/a/2023/015407, “Composición de alimento para hembras reproductoras de camarón o langostino de agua dulce”, les fue concedida por el Instituto Mexicano de Propiedad Industrial (IMPI) a los doctores Manuel A. Vargas Ceballos, Martín Aréchiga Palomera, Omar Peña Almaraz, Daniel Badillo Zapata y Fernando Vega Villasante.
El investigador mencionó que el género Macrobrachium es un grupo de especies con popularidad mundial, sobre todo el langostino o camarón malayo, originario del Pacífico Sur, aunque ya se están documentando esfuerzos para indagar en otras especies como el Macrobrachium tenellum, también conocido como “chacal”.
“Lo importante aquí no son tal cual los ingredientes, sino la proporción con la que son integrados los ingredientes y el resultado que se da cuando el animal lo consume y empieza a mostrar los efectos que se esperan”, señaló.
Asimismo, ya se analiza si este alimento también tiene potencial para usarse en otras especies de interés comercial como el Macrobrachium americanum, o “cauque”; el Macrobrachium acanthurus, llamado también langostino canela y para el Macrobrachium carcinus, o “pigua”.
“Todos estos langostinos del género Macrobrachium son de interés comercial y se consumen en diferentes localidades, ya sea en el Golfo o en el Pacífico”, refirió.
Para conocer los potenciales de este producto, el equipo encargado, en colaboración con la doctora Olimpia Chong, trabajó en un estudio para analizar la situación de las investigaciones en torno al género Macrobrachium, con lo que se plantearon las oportunidades para elaborar este alimento.
“En ese estudio se abordó también la generación de patentes y se puso en evidencia la escasez de patentes en especies nativas de América Latina. Bajo ese escenario se discutió sobre qué parte de toda la investigación que habíamos generado, o estábamos generando podría ser proclive a ser patentada”, relató Vega Villasante.
Además, para obtener esta patente se contó con la asesoría de la maestra Mónica Isabel García Mora, de la Coordinación de Transferencia Tecnológica y del Conocimiento de la UdeG, quien asistió en los trámites para el registro de esta invención.
Vega Villasante añadió que, además de esta patente, obtuvieron otro registro de invención gracias al desarrollo de un alimento para ajolotes, y actualmente trabajan en elaborar un alimento para mejorar la calidad reproductiva del Dormitator latifrons, o “pez chopopo”.
“Es un pez que es muy común en nuestras costas del Pacífico. Tiene una calidad alimentaria muy grande, una calidad nutricional muy buena y es fácil de cultivar”, mencionó.
Texto: Pablo Miranda Ramírez / Fotografía: Cortesía CUCosta.
Sitio Fuente: UdeG