Sismos en Venezuela. El trágico doble evento sísmico
CIENCIAS DE LA TIERRA / GEOLOGIA / SISMOLOGÍA.
El fenómeno fue resultado de un deslizamiento cerca del límite entre las placas del Caribe y Sudamericana.
Las imágenes de la devastación tras el doble efecto sísmico en el norte de Venezuela, vuelven a poner la atención en los potentes movimientos del interior de la Tierra. En la historia sísmica de esa región, de 1900 a la fecha, se han registrado cinco sismos de magnitud superior a 7.
El más reciente ocurrió la tarde de ayer (24 de junio), un fenómeno poco común. Los sismólogos lo denominan doble evento sísmico, el cual ha dejado hasta la mañana de hoy (25 junio) casi 200 personas fallecidas, más de 1,500 heridos, alrededor de 250 edificios dañados y una ola de caos.
Como su nombre lo indica, esta secuencia doble se presenta cuando “dos sismos de magnitud similar ocurren en un corto intervalo de tiempo y en estrecha proximidad”, señala la explicación del Servicio Geológico de Estados Unidos (USGS, por sus siglas en inglés).
A las 18:04 hora local, ocurrió el primer sismo de magnitud 7,2; casi de inmediato, tan solo 39 segundos después, se registró el segundo movimiento que alcanzó los 7.5 grados de magnitud. Este último fue el principal del doble evento sísmico, informó el USGS en su sitio web.
El temblor más fuerte (7,5 grados) ocurrió al sureste de Yumare, como resultado de un deslizamiento cerca de los límites de las placas del Caribe y la Sudamericana. La potencia del movimiento, “probablemente indica un proceso complejo de interacción de rupturas”.
La dinámica de las placas tectónicas.
La Teoría de la tectónica de placas es una de las más relevantes para explicar el mecanismo de los sismos. Para que fuera aceptada entre los sismólogos pasaron años de discusiones. Las ideas del astrónomo y meteorólogo alemán Alfred Wegener fueron clave.
Él propuso que los continentes tenían formas que parecían encajar unos con otros, además de que existían poblaciones de seres vivos que podrían estar conectados por sus características evolutivas, pero que se encontraban a miles de kilómetros distanciados.
“Wegener consideraba que los continentes en el pasado geológico estuvieron unidos en un supercontinente de nombre Pangea, sin embargo ¿cómo podía explicar cuál era la fuerza que podía mover esas grandes masas de roca, de continentes, por miles de kilómetros? Por lo tanto, este teórico fue criticado por distintos científicos”, comentó el doctor Arturo Iglesias Mendoza, investigador del Departamento de Sismología del Instituto de Geofísica de la UNAM, en el artículo Teorías que marcaron el estudio científico de los sismos. 
Al paso del tiempo y con diversos estudios, se comprendió que el mecanismo que hacía posible el movimiento de los continentes estaba en el interior de la Tierra, en la temperatura que tienen sus diferentes capas. Esa energía acumulada provoca unas corrientes de convección en el manto y en la corteza terrestre; esos flujos de temperatura podían explicar los grandes movimientos de masas de roca. Esta es la base de la Teoría de la Tectónica de Placas.
Dicha teoría es aceptada en la actualidad, aunque aún hay mucho por estudiar y comprender sobre los mecanismos de los sismos.
Reducir el riesgo.
Las sacudidas potencialmente destructivas y los eventos que pueden derivar, como los tsunamis, son parte de la dinámica geológica de nuestro planeta que ha operado por miles de millones de años y así continuará. De ahí la importancia de estudiarlos para poder comprender y explicar su actividad, esa es la misión de la sismología.
Pero la destrucción no solo es resultado de la magnitud del fenómeno, el potencial de daño también es producto de la capacidad de respuesta humana, de las condiciones de los sitios donde se registra el sismo, las características de las construcciones y la cultura sísmica de la población.
Como expresó la investigadora Naxhelli Ruiz Rivera, del Instituto de Geografía y especialista en riesgos socioambientales, con motivo de los 40 años del terremoto de 1985 en México.
“En el caso de los sismos, se dice que “lo que mata no es el temblor, sino el edificio que se cae”, y es muy cierto. El sismo es un fenómeno cuya ocurrencia en determinadas zonas y en ciertos periodos de tiempo ya se conoce gracias a la investigación científica; lo que no podemos predecir es cuándo ocurrirá ni con qué intensidad”.
“Precisamente por eso, en una región sísmica es fundamental construir tanto las viviendas como las infraestructuras, por ejemplo, puentes, tuberías de agua potable o instalaciones eléctricas con normas adecuadas y planificar nuestras actividades de manera que el impacto de un eventual sismo no se agrave ni se convierta en una catástrofe.”
Por: Ciencia UNAM-DGDC.
Sitio Fuente: Ciencia UNAM