Científicos descubren un fósil "embarazado" de 125 millones de años con un sistema de reproducción que parece de otro planeta

CIENCIAS DE LA VIDA / PALEOBIOLOGÍA.-

Unos diminutos embriones fosilizados conservados dentro de un bivalvo del Cretácico revelan que una compleja estrategia reproductiva ya existía cuando los dinosaurios dominaban la Tierra.

Los investigadores han identificado embriones, larvas y tejidos reproductivos excepcionalmente conservados en un bivalvo del Cretácico. Recreación artística. Foto: ChatGPT-4o/Christian Pérez

Los fósiles suelen conservar aquello que parece más resistente al paso del tiempo: huesos, dientes o conchas. Sin embargo, de vez en cuando la naturaleza rompe todas las reglas de la fosilización y deja intactos detalles que parecían imposibles de preservar durante millones de años. Es precisamente lo que acaba de ocurrir con un hallazgo realizado en el Reino Unido, donde un equipo internacional de investigadores ha identificado tejidos reproductivos, embriones y larvas fosilizados en el interior de un antiguo bivalvo de agua dulce que vivió hace unos 125 millones de años.

El descubrimiento, publicado en la revista Scientific Reports, constituye la evidencia fósil más antigua conocida de cuidado maternal en este grupo de moluscos. Tal y como revela el estudio, estos animales ya incubaban a sus crías dentro de unas estructuras especializadas de sus branquias durante el Cretácico Inferior, una estrategia que hasta ahora solo podía observarse directamente en especies actuales.

La investigación ha sido dirigida por Graciela Delvene, del Instituto Geológico y Minero de España (IGME-CSIC), junto con Rafael P. Lozano, Martin C. Munt y Aleksandra Skawina. Los científicos analizaron ejemplares excepcionalmente conservados de Margaritifera valdensis, un molusco emparentado de forma lejana con las actuales náyades o mejillones de río, encontrados en la Isla de Wight, al sur de Inglaterra, una región mundialmente conocida por sus abundantes fósiles del Cretácico, incluidos algunos de los dinosaurios más famosos de Europa.

Lo extraordinario no es únicamente la antigüedad del fósil, sino el nivel de conservación alcanzado. En lugar de limitarse a estudiar la concha, como suele hacerse en paleontología, los investigadores lograron identificar estructuras internas extremadamente delicadas que habían quedado mineralizadas durante el proceso de fosilización.

Un "embarazo" fosilizado que permaneció oculto durante millones de años.

Los tres ejemplares analizados fueron sometidos a un exhaustivo estudio mediante cortes extremadamente finos, microscopía óptica, microscopía electrónica de barrido y análisis químicos capaces de distinguir qué estructuras pertenecían realmente al organismo y cuáles aparecieron mucho después durante la fosilización.

Fue entonces cuando apareció una auténtica sorpresa.

En dos de los tres fósiles los investigadores localizaron una secuencia completa de estructuras relacionadas con la reproducción. Encontraron tejidos correspondientes a las branquias modificadas, zonas interpretadas como cámaras de incubación, soportes branquiales, uniones internas entre las láminas de las branquias y numerosos cuerpos microscópicos asociados al desarrollo de las futuras crías.

Lo más llamativo fue la presencia de diferentes fases del desarrollo embrionario. Algunas estructuras corresponderían a estadios muy tempranos, mientras que otras ya muestran larvas mucho más desarrolladas. Incluso aparecieron algunos ejemplares con las dos pequeñas valvas abiertas en una posición que los especialistas describen como "posición de mariposa", una característica típica de determinadas larvas de estos bivalvos.

Hasta ahora nunca se había encontrado un registro fósil tan completo de un sistema reproductor funcional en moluscos de agua dulce de esta antigüedad.-

El hallazgo también ayuda a reinterpretar un viejo misterio paleontológico. Desde el siglo XIX se conocía en estos fósiles un extraño material oscuro denominado "molluskite", cuya naturaleza era incierta. El nuevo estudio indica que gran parte de ese material corresponde en realidad a tejidos blandos fosilizados y estructuras reproductivas preservadas gracias a procesos de mineralización excepcionales.

Uno de los ejemplares completos del bivalvo fosilizado del Cretácico. Foto: Universidad de Portsmouth

"Los investigadores estudiaron tres ejemplares excepcionalmente conservados procedentes de la Isla de Wight, en el sur de Inglaterra, un yacimiento célebre por sus fósiles del Cretácico".

Una estrategia reproductiva extraordinaria que sigue viva en la actualidad.

Aunque pueda parecer sorprendente, los actuales mejillones de agua dulce poseen uno de los ciclos reproductivos más complejos de todo el reino animal.

Las hembras no liberan inmediatamente los huevos al medio. Primero los fecundan en el interior de unas cámaras especiales formadas en las branquias. Allí permanecen protegidos mientras completan las primeras etapas de su desarrollo.

Cuando alcanzan el estado larvario comienza una fase aún más singular. Las larvas, llamadas gloquidios, abandonan el cuerpo materno y necesitan adherirse temporalmente a peces para completar su desarrollo. Durante un tiempo viven como pequeños parásitos sobre las branquias o las aletas del hospedador antes de desprenderse y establecerse definitivamente en el fondo del río.

El nuevo trabajo demuestra que esta sofisticada estrategia reproductiva no es una innovación reciente, sino que ya estaba plenamente desarrollada hace 125 millones de años. Según indican los autores, este comportamiento pudo desempeñar un papel decisivo en el éxito evolutivo del grupo, permitiendo que estos moluscos colonizaran con eficacia ambientes de agua dulce.

El calcio también fue clave para criar a las crías.

Uno de los aspectos más interesantes del estudio tiene que ver con la formación de las primeras conchas de los embriones.

Los investigadores identificaron diminutas concreciones minerales compuestas principalmente por fosfato cálcico distribuidas en las branquias y muy próximas a los embriones. Estas pequeñas reservas minerales son prácticamente idénticas a las observadas en especies actuales y, según propone el trabajo, actuaban como una fuente de calcio para construir la primera concha de las larvas.

Este detalle resulta especialmente relevante porque los ambientes fluviales contienen mucho menos calcio disponible que los océanos. Disponer de un mecanismo interno para suministrar este mineral habría supuesto una enorme ventaja evolutiva para asegurar el desarrollo embrionario.

Los propios fósiles ofrecen además una imagen única del proceso. Algunas de estas concreciones aparecen incluso incorporadas al interior de los embriones, proporcionando la primera evidencia fósil directa de que ese calcio ya se utilizaba durante las primeras fases del desarrollo hace más de cien millones de años.-

Según plantea el estudio, esta adaptación pudo contribuir decisivamente a la expansión de los Unionida durante el Mesozoico y explicar parte de su extraordinario éxito evolutivo en ecosistemas continentales.

Sección delgada de uno de los bivalvos fósiles "embarazados" hallados en la Isla de Wight. Foto: Universidad de Portsmouth

"El corte microscópico permitió identificar embriones, larvas, soportes branquiales y tejidos blandos mineralizados que permanecieron ocultos durante millones de años".

Mucho más que una simple concha fósil.

La importancia del hallazgo trasciende el descubrimiento de un comportamiento reproductivo antiguo.

Durante décadas, la mayoría de estudios sobre bivalvos fósiles se habían centrado casi exclusivamente en las conchas, ya que los tejidos blandos desaparecen rápidamente tras la muerte del animal. Sin embargo, este trabajo demuestra que todavía pueden conservarse otros elementos microscópicos con enorme valor biológico si se utilizan técnicas modernas de análisis.

Las estructuras identificadas por los investigadores incluyen soportes de las branquias, uniones entre las láminas branquiales, restos de tejidos blandos, concreciones minerales e incluso embriones preservados en distintas fases del desarrollo. Todo ello permite reconstruir con bastante precisión cómo funcionaba el aparato reproductor de estos animales durante el Cretácico.

El estudio también pone de manifiesto el potencial que aún conservan muchas colecciones históricas de museos. Los ejemplares analizados proceden de yacimientos clásicos de la Isla de Wight estudiados desde hace más de un siglo, pero solo la combinación de nuevas técnicas microscópicas y geoquímicas ha permitido descubrir toda la información que permanecía oculta en su interior.

Además, el hallazgo adquiere una dimensión especial si se observa la situación actual de estos animales. Los mejillones de agua dulce figuran entre los grupos faunísticos más amenazados del planeta debido a la contaminación, la alteración de los ríos, las presas, las especies invasoras y el cambio climático. Conocer cómo evolucionaron sus complejos mecanismos reproductivos ayuda también a comprender mejor su extraordinaria capacidad de adaptación y la larga historia evolutiva de un grupo que lleva sobreviviendo desde la época de los dinosaurios.

Lo que comenzó como el estudio de tres sencillas conchas fósiles ha terminado ofreciendo una fotografía excepcional de la maternidad hace 125 millones de años. Un instante congelado en piedra que demuestra que algunos de los comportamientos más sofisticados de los animales modernos ya habían aparecido mucho antes de lo que los paleontólogos podían demostrar.

Por: Christian Pérez. Redactor especializado en divulgación científica e histórica.

Sitio Fuente: MuyInteresante