El gusano barrenador del Nuevo Mundo: cinco datos sobre una amenaza cada vez mayor para la salud animal

FAO.-

Cómo se propaga el parásito, por qué es importante su resurgimiento y qué está haciendo la FAO para apoyar la prevención y el control.

La técnica del insecto estéril ha permitido erradicar el gusano barrenador del Nuevo Mundo de algunos países en el pasado. © FAO/Vanessa Olarte.

A pesar de su nombre, el gusano barrenador del Nuevo Mundo no es un gusano, es una mosca parasitaria. Su nombre proviene del movimiento en forma de tornillo que realizan sus larvas al excavar en los tejidos. Es doloroso y puede llegar a ser mortal si no se trata. También puede afectar a las personas, aunque con menos frecuencia. En definitiva, se trata de un problema que hay que tomarse muy en serio.

Al igual que ha ocurrido con la propagación de otras enfermedades transfronterizas de los animales, el gusano barrenador del Nuevo Mundo ha resurgido en todo el continente americano y se ha extendido más allá de las fronteras, lo que supone una amenaza para la producción ganadera, altera el comercio y ejerce una presión adicional sobre los ganaderos y los servicios veterinarios. Sus repercusiones pueden ir mucho más allá de la salud animal: reducen la productividad, afectan a la producción alimentaria y ponen en peligro los medios de vida de las personas que dependen de la ganadería.

El brote actual se debe a una combinación de factores, entre los que se incluyen el aumento de los desplazamientos de animales, personas y productos; el comercio informal o ilegal; la escasa concienciación de los productores sobre la prevención y el control tempranos; las presiones climáticas y ambientales y las deficiencias en la capacidad veterinaria, de vigilancia y de respuesta.

A continuación figuran cinco datos relativos al gusano barrenador del Nuevo Mundo que conviene conocer, así como las medidas que está adoptando la FAO para ayudar a los países a prevenir y controlar su propagación:

1. El gusano afecta principalmente a los animales, pero los seres humanos también corren riesgo de resultar infectados.

El gusano barrenador del Nuevo Mundo es una mosca parasitaria cuyas larvas se alimentan de carne viva. Cualquier animal de sangre caliente puede resultar infectado, incluidos vacas, caballos, mascotas, la fauna silvestre y los seres humanos. Los animales jóvenes son especialmente vulnerables, sobre todo justo después del nacimiento.

Una vez que los huevos se depositan en una herida, las larvas que eclosionan destruyen rápidamente el tejido, provocando una afección denominada miasis. Sin tratamiento, las infestaciones pueden resultar mortales.

2. Ha resurgido en distintos países de las Américas.

Esta mosca es endémica de gran parte de Sudamérica. En los últimos cinco años, ha resurgido en toda América Central y se ha extendido a México, restableciéndose en gran parte de su área de distribución histórica. Ocho países —Belice, Costa Rica, El Salvador, Guatemala, Honduras, México, Panamá y, más recientemente, los Estados Unidos de América— han notificado casos activos.

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El gusano barrenador del Nuevo Mundo es endémico de Sudamérica. © FAO/Vanessa Olarte

3. Se transmite a través del movimiento, no por contacto directo.

El gusano no se transmite por contacto directo entre animales ni de animales a personas. Se propaga a través del desplazamiento de animales infestados, del cruce de fronteras por parte de moscas adultas, de la migración de la fauna silvestre y del transporte accidental. Por ello, la coordinación internacional y la vigilancia fronteriza son esenciales para contener los brotes.

4. La técnica de los insectos estériles es una herramienta de eficacia probada en la lucha contra el gusano.

Mediante la técnica del insecto estéril (TIE), el gusano fue erradicado de los Estados Unidos en 1966, de México en 1984 y, después, de otros países de América Central.

La TIE consiste en utilizar radiaciones para producir moscas macho estériles que se liberan después en el medio silvestre. El apareamiento no da lugar a descendencia, por lo que reduce la población silvestre con el paso del tiempo. La técnica ha demostrado ser muy eficaz y eficiente en función de los costos, además de no utilizar plaguicidas y ser respetuosa con el medio ambiente.

En una iniciativa coordinada en la que participaron 22 donantes, ocho países y otros organismos de las Naciones Unidas, la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) y el Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA) utilizaron la TIE para erradicar el gusano barrenador del Nuevo Mundo en Libia en 1991, cuando un brote en ese país causó estragos y suscitó el temor de que la mosca se siguiera propagando por África y llegara a Europa. El éxito de esta amplia cooperación internacional demostró la eficacia de una respuesta rápida y coordinada.

En la actualidad, a través del Centro Conjunto de Técnicas Nucleares en la Alimentación y la Agricultura, la FAO y el OIEA siguen prestando apoyo científico y en materia de investigación a las operaciones de la TIE.

5. Existen soluciones para el gusano barrenador del Nuevo Mundo, pero los países deben invertir y actuar de forma conjunta.

El gusano se puede prevenir, controlar e incluso erradicar pero, para ello, es necesaria la colaboración internacional sostenida y la inversión conjunta en los sistemas, los conocimientos especializados y las tecnologías necesarios para frenar su propagación. Al igual que sucede con otros vectores que transmiten enfermedades, el gusano no respeta las fronteras y ningún país u organización puede detener su propagación por sí solos. Los países deben invertir conjuntamente, ya que la protección de cada país depende de la preparación y la capacidad de respuesta de sus vecinos. Por ello, la FAO coordina los esfuerzos de respuesta a escala mundial y regional.

En su condición de organismo técnico especializado de las Naciones Unidas, la FAO se encuentra en una posición privilegiada para ayudar a los países a reforzar los servicios veterinarios, la vigilancia y la coordinación transfronteriza. La Organización ofrece orientación normativa y apoyo técnico a los gobiernos y ayuda a los países a reforzar las medidas de vigilancia, prevención y bioseguridad frente al gusano. Asimismo, proporciona asistencia técnica de emergencia sobre el terreno, ofrece capacitación a los servicios veterinarios nacionales y apoya la investigación diagnóstica para ayudar a los países afectados a reforzar sus estrategias de prevención y control a largo plazo.

A principios de 2026, la FAO organizó unos talleres sobre buenas prácticas de gestión de emergencias en El Salvador y Honduras.

En la región de las Américas, la FAO también colabora con la Comisión Panamá-Estados Unidos para la erradicación y prevención del gusano barrenador del ganado (COPEG) y los servicios veterinarios nacionales de toda América Central. Asimismo, está reforzando las medidas de prevención y control en los países en los que ha reaparecido el gusano.

La FAO, en colaboración con la Organización Mundial de Sanidad Animal (OMSA), apoya la coordinación con otros asociados regionales con arreglo al Marco mundial para el control progresivo de las enfermedades transfronterizas de los animales.

Por encima de todo, la detección precoz es fundamental. A través de su Sistema de prevención de emergencias para la sanidad animal (EMPRES Sanidad animal), la FAO realiza un seguimiento de los casos en animales y proporciona datos de fácil acceso sobre los lugares en los que se ha producido la enfermedad, lo que permite a las autoridades nacionales comprender mejor los patrones de propagación del gusano y las posibles amenazas fronterizas. Estos sistemas de alerta temprana contribuyen a centralizar la información y garantizan una respuesta coordinada y rápida a través de las fronteras.

Sobre la base de más de 80 años de experiencia, la FAO colabora con sus Miembros y asociados para reforzar la capacidad mundial de prevención, preparación y respuesta ante las enfermedades transfronterizas de los animales.

Ningún país puede gestionar esta amenaza por sí solo. La protección de la sanidad animal en un país depende de que en los países vecinos se apliquen medidas sólidas de prevención, vigilancia y respuesta rápida. Por lo tanto, la inversión sostenida y la acción coordinada son responsabilidades compartidas y resultan esenciales para evitar que el contagio siga propagándose.

Sitio Fuente: FAO