Orden oculto en algunas pinturas rupestres

ANTROPOLOGÍA E HISTORIA / ARQUEOLOGÍA.-

Una investigación reciente ha revelado un intrigante orden oculto dentro de las imágenes rupestres de nueve cuevas de la zona de Euskal Herria.

Un yacimiento arqueológico investigado en el estudio. Foto: EHU

El estudio lo ha llevado a cabo Iñaki Intxaurbe, de la Universidad del País Vasco (EHU).

Intxaurbe ha analizado la disposición de los animales en tales pinturas, empleando para ello análisis de redes y técnicas estadísticas.

Partiendo de las asociaciones que se repiten en las figuras rupestres, el investigador ha comprobado que los animales de tales pinturas prehistóricas están organizados siguiendo un patrón.

Habiendo conseguido identificar los patrones estructurales y jerárquicos que siguen esos dibujos prehistóricos, ha constatado que bisontes, caballos y cabras aparecen en el centro de las composiciones, mientras que el resto de animales se distribuye a su alrededor. Los caballos se representaban mirando hacia la derecha y los demás animales, generalmente, hacia la izquierda. Aunque se desconocen las razones, el estudio demuestra que las imágenes responden a una organización interna concreta.

Intxaurbe desarrolla su labor investigadora en el Departamento de Expresión Gráfica y Proyectos de Ingeniería de la Universidad del País Vasco (EHU): “Trabajo con arte rupestre, con las imágenes que se dibujaban en las paredes de las cuevas. Hago copias digitales de esas figuras para luego poder llevar a cabo simulaciones y análisis estadísticos”, explica. En concreto, ha analizado 500 motivos gráficos de nueve cuevas de Euskal Herria, realizados hace entre 16 000 y 14 000 años aproximadamente. “Quería comprobar si esas imágenes fueron dibujadas al azar o si seguían algún tipo de patrón”, añade.

La expresión gráfica puede definirse como la representación visual de ideas, conceptos o información. Si la actividad gráfica paleolítica contiene indicios de pensamiento colectivo o simbolismo, puede entenderse como un sistema estructurado de comunicación. “Dado que el arte rupestre constituye una expresión visual y gráfica, parecía razonable pensar que pudiera existir algún tipo de orden sintáctico tras él. La sintaxis determina la organización de palabras y frases, y su estudio permite comprender las estructuras utilizadas en una lengua”, señala.

Las imágenes no están organizadas al azar.

Los resultados de los análisis efectuados en el estudio muestran que “el arte rupestre fue concebido de manera ordenada y no aleatoria”. En términos generales, los bisontes, caballos y cabras ocupan posiciones centrales, mientras que las representaciones de otros animales desempeñan otras funciones significativas en torno a ellos. “Los bisontes suelen aparecer orientados hacia la izquierda y los caballos hacia la derecha. Salvo en algunos casos aislados, en los que ocurre justamente lo contrario: los caballos aparecen mirando a la izquierda y el resto de animales a la derecha. Eso demuestra que el sistema no es aleatorio y que detrás de estas imágenes existe una idea general, un elemento relevante dentro de su simbología», subraya Intxaurbe. La investigación pone de manifiesto la existencia de un patrón estructural asociado a estos tres animales principales: “Los análisis estadísticos sugieren que todas las representaciones de las cuevas se organizaban en función de la presencia y orientación de estos animales, dentro de unos niveles de significación”.

El estudio no ofrece explicaciones sobre las razones de estas prácticas. Lo que sí demuestra es que detrás de los dibujos existe una estructura organizada, aunque todavía no sea posible determinar qué mensaje pretendía transmitir. Además, la investigación confirma algunas propuestas formuladas ya en la década de 1950: “Por entonces ya se planteaba que el arte rupestre no era aleatorio. Se sabía que la mayoría de los animales aparecían orientados hacia la izquierda. Algunos autores sugirieron que esto se debía a que los artistas eran mayoritariamente diestros y por ello dibujaban los animales mirando hacia ese lado. Sin embargo, nuestro trabajo demuestra que el caballo es uno de los animales más representados y que, estadísticamente, su orientación predominante es precisamente la contraria: hacia la derecha”, explica el investigador de la EHU.

Según el investigador, “las pinturas rupestres no se hacían con fines de ocio. Sabemos que eran importantes para ellos, ya que los dibujos solo se hacían en determinadas cuevas, no en todas. Se seleccionaban cavidades concretas para ello. Ahora sabemos que el arte rupestre del final del Paleolítico poseía una estructura sintáctica y que detrás existe una idea o un código gráfico que nosotros no comprendemos, pero que para ellos era importante».

Para llevar a cabo esta investigación, Intxaurbe ha combinado distintas metodologías: “He utilizado análisis estadísticos multivariantes y análisis basados en redes, y los resultados son muy positivos para realizar análisis comparativos de sistemas gráficos paleolíticos”. El investigador de la EHU ofrece una herramienta útil para estudiar la organización interna de sistemas simbólicos. De hecho, ha publicado tanto la metodología como la base de datos en código abierto para facilitar su utilización a otros investigadores: “En el futuro podrán aplicarse también a cuevas estudiadas por otros equipos. De este modo podremos ir ampliando la base de datos y comparar los resultados con cuevas de Francia, de la península Ibérica o de cualquier otra parte del mundo”.

La metodología también puede resultar útil para el estudio de inscripciones históricas, la paleografía o la lingüística histórica, ya que se basa en el análisis de coocurrencias y estructuras combinatorias. “Por ejemplo, podría aplicarse al sistema ibérico o al sistema vascón para estudiar cómo se organizan secuencias que hoy todavía no comprendemos y comprobar si siguen algún tipo de estructura en red. Esto podría contribuir, por ejemplo, a determinar la sintaxis de otras lenguas aún no descifradas”, concluye Intxaurbe.

Esta investigación se inició en el marco de la tesis doctoral de Iñaki Intxaurbe, dirigida por Martín Arriolabengoa y Diego Garate.

El estudio se titula “Mapping the Symbolic Structure of Palaeolithic Rock Art Using Co-occurrence Network Analysis”. Y se ha publicado en la revista académica Journal of Archaeological Method and Theory. (Fuente: EHU)

Sitio Fuente: NCYT de Amazings