Temperaturas insólitamente altas en Europa

CIENCIAS DE LA TIERRA / CLIMATOLOGÍA.-

El oeste de Europa tuvo el primer indicio de la inminencia de un verano inusualmente tórrido en mayo de 2026, cuando una ola de calor produjo temperaturas excepcionales que batieron récords en varios países.

Por notable que fuera, esa temprana ola de calor resultó ser solo el comienzo.

Los resultados del modelo global GEOS (Goddard Earth Observing System, o “Sistema Goddard de Observación de la Tierra) de la NASA muestran la temperatura máxima diaria del aire en la superficie de Europa Occidental el 19 de agosto de 2026. Las zonas de color rojo más oscuro indican temperaturas que alcanzaron o superaron los 40 grados centígrados. Imagen: NASA Earth Observatory / Lauren Dauphin. 

A mediados de agosto, la población europea ya sufría su quinta ola de calor de la temporada, con esta última elevando las temperaturas muy por encima de los 40 grados centígrados en una amplia zona. Durante estos episodios de calor extremo, las altas temperaturas a menudo han sido irrefrenables, persistiendo durante días e incluso semanas, y manteniéndose durante la noche.

Para muchos de estos países, acostumbrados a veranos relativamente suaves, el calor trastocó su vida cotidiana. Las hospitalizaciones y las muertes relacionadas con el calor se dispararon. En carreteras y en vías de tren se produjeron desperfectos por la temperatura y la dilatación de materiales, obligando a suspender su uso. Grandes y destructivos incendios forestales arrasaron zonas donde antes tales incendios eran poco comunes. El calor también empeoró la grave sequía que azota diversos lugares desde hace meses, contribuyendo a niveles mínimos históricos en los ríos e interrumpiendo en algunos casos el suministro de agua y electricidad, las rutas de transporte y la agricultura.

El calor batió récords a un ritmo vertiginoso, a menudo por amplios márgenes. Según la Oficina Meteorológica del Reino Unido, las temperaturas alcanzaron los 35,1 grados centígrados en Londres el 26 de mayo, superando el récord anterior de mayo por 2,3 grados. En junio, la ciudad francesa de Burdeos batió su récord de temperatura máxima durante tres días consecutivos, alcanzando los 42,5 grados centígrados el 24 de junio, según informó Météo-France. Eslovaquia, por su parte, experimentó nuevos récords nacionales de temperaturas máximas tanto diurnas como nocturnas en agosto. Las temperaturas combinadas de junio y julio en Europa Occidental fueron las más altas registradas, según el servicio europeo de monitorización climática Copernicus.

En Europa, las temperaturas extremas coincidieron con diversas vulnerabilidades, como el acceso limitado al aire acondicionado, las altas temperaturas nocturnas y la falta de espacios verdes en algunas ciudades. Estas circunstancias provocaron no solo malestar, sino también agotamiento por calor e incluso golpes de calor en algunos casos. Los informes preliminares sugieren que el calor podría estar asociado con unas diez mil muertes adicionales, incluyendo miles de personas en el Reino Unido, Francia, Alemania y Bélgica.

Datos de la Agencia Internacional de Energía muestran que solo el 23% de los hogares en Europa tienen aire acondicionado, en comparación con el 90% en Estados Unidos. Esta diferencia contribuye a las tasas de mortalidad mucho más elevadas que los investigadores han documentado en ciudades europeas durante las olas de calor, en comparación con ciudades estadounidenses similares.

Un análisis de la Organización Mundial de la Salud indica que el estrés por calor es la principal causa de muerte relacionada con el clima en el mundo, y señala que exacerba enfermedades preexistentes, como dolencias cardiovasculares, diabetes, trastornos de salud mental y asma. Los investigadores han calculado que se producen aproximadamente 489 000 muertes relacionadas con el calor cada año, el 45% en Asia y el 36% en Europa.

"Para los ancianos con problemas de salud física, temperaturas tan bajas como 26,7 grados centígrados pueden representar un peligro significativo", afirma Deborah Carr, socióloga de la Universidad de Boston especializada en el estudio del envejecimiento. El calor nocturno resulta especialmente perjudicial para los ancianos cuyos hogares carecen de aire acondicionado.

Carr forma parte de un equipo de investigación que utiliza datos demográficos, junto con datos de temperatura y clima archivados por la NASA, para identificar qué partes del mundo corren mayor riesgo de exposición al calor, tanto en la actualidad como en el futuro. Los investigadores han descubierto que el sur de Europa se encuentra entre las zonas que más sufrirán la creciente exposición al calor.

Por: Redacción.

Sitio Fuente: NCYT de Amazings