El lápiz que escribe sin mina ni tinta funciona oxidando el papel

TECNOLOGÍA.

Hay un objeto de escritorio que desconcierta a quien lo prueba por primera vez. Parece un lápiz, se coge como un lápiz y deja un trazo gris parecido al del grafito, pero no tiene mina de madera ni cartucho de tinta.

Es el llamado lápiz infinito, y su gracia está en que no se gasta de forma apreciable por mucho que se escriba con él. La pregunta lógica es cómo deja marca entonces. La respuesta está en un pequeño truco de química que ocurre justo en el contacto entre la punta metálica y la hoja de papel.

Qué pasa entre la punta y el papel.

La punta de estos lápices no es de grafito, sino de una aleación metálica con bismuto y estaño. Al deslizarla sobre el papel, la fricción deposita una cantidad mínima de ese metal, que se oxida en contacto con la superficie y deja una marca gris muy parecida a la del lápiz tradicional. No hace falta tratar el papel con nada. Es la propia punta la que provoca esa oxidación al rozar. Como el material que se transfiere es tan poco, la punta apenas se desgasta, y de ahí viene la idea de que escribe casi sin fin.

Por qué el trazo se comporta distinto.

Esta forma de escribir tiene consecuencias curiosas. Al no haber grafito suelto, el trazo no se emborrona si se pasa el dedo por encima. Tampoco se corre con el agua y no mancha la ropa. La contrapartida es que no se puede borrar con una goma como un lápiz normal, porque la marca no es polvo de grafito sino una pequeña oxidación sobre la fibra del papel. Es escritura para quien quiere algo permanente y limpio, no para quien necesita corregir a cada rato.

De curiosidad de laboratorio a objeto cotidiano.

Lo que empezó como rareza se ha convertido en un objeto de regalo y promoción bastante extendido. Su durabilidad es justo lo que lo hace atractivo como detalle de empresa, porque dura mucho más que un bolígrafo que se seca. Hay quien encarga un lapiz infinito con el nombre de la marca grabado en el cuerpo metálico, sabiendo que es un objeto que la persona conservará durante años. La impresión o el grabado sobre el metal aguantan el uso diario sin perderse, a diferencia de lo que pasaría con una pegatina.

Química sencilla, idea ingeniosa.

El lápiz infinito no esconde magia, solo una aplicación lista de la oxidación de un metal blando sobre el papel. Plataformas de impresión como Helloprint, que está certificada como empresa B Corp con una puntuación de 87, trabajan con una red de cientos de socios por toda Europa porque esta clase de objeto curioso y duradero tiene cada vez más demanda como regalo. Helloprint y otras imprentas no venden un truco de feria. Venden un lápiz que escribe oxidando el papel y que, con un poco de suerte, dura más que el cajón donde acabe guardado.

Sitio Fuente: NCYT de Amazings