¿Cada vez más intensas? Lo que revela un análisis de tormentas eléctricas
CIENCIAS DE LA TIERRA / CIENCIAS ATMOSFÉRICAS.
Investigadores revisaron la frecuencia a través del tiempo y las condiciones atmosféricas en las que se forman las tormentas en México.
Inundaciones, granizadas, fuertes vientos, relámpagos, caos viales, destrozos, personas desplazadas. Las afectaciones de las tormentas eléctricas en distintas partes de México dejan una inquietud: ¿el patrón de severidad del fenómeno está cambiando con el paso del tiempo?
Las tormentas eléctricas forman parte del clima de México. Existen registros históricos climatológicos que el doctor José Francisco León Cruz se ha dedicado a revisar y comparar.
De entrada, podría parecer que su investigación consiste únicamente en contabilizar cuántas tormentas ocurren cada año. Sin embargo, el especialista en fenómenos hidrometeorológicos y climáticos extremos va mucho más allá. Su objetivo es analizar tanto la frecuencia a través del tiempo, como las condiciones atmosféricas en las que se forman.
Su grupo del Instituto de Geografía de la UNAM revisa si existen regiones donde actualmente se presentan más o menos tormentas que en el pasado, también si estas se forman en ambientes más húmedos, más secos, más estables o más propicios para el desarrollo de fenómenos intensos.
Después de un estudio previo dedicado a entender las condiciones en que se generan las tormentas eléctricas en la actualidad, les surgió una nueva interrogante ¿es posible detectar señales de cambio a lo largo del tiempo?
Las tormentas eléctricas están asociadas con rayos, granizo, vientos fuertes, tornados y lluvias intensas, eventos que representan riesgos para la población y la infraestructura. El investigador señala que los llamados fenómenos relacionados con el tiempo severo pueden variar según los criterios utilizados en cada país. Sin embargo, generalmente incluyen granizo, vientos intensos y tornados.
En México, cualquier evento de granizo es usualmente utilizado como un marcador de tiempo severo, al igual que los tornados, que son reconocidos como fenómenos severos sin excepción.
Comportamientos distintos.
El equipo de José Francisco León Cruz utilizó observaciones climatológicas recopiladas durante cuatro décadas. Una parte importante de la información proviene de aeropuertos, donde el monitoreo meteorológico resulta fundamental para la seguridad aérea. Los datos son recopilados por el Servicio Meteorológico Nacional y posteriormente procesados por organismos especializados que permiten compararlos entre diferentes periodos y regiones.
Uno de los principales retos fue la calidad de los registros. Algunas estaciones cuentan con información desde mediados del siglo pasado, mientras que otras comenzaron a operar mucho después. Por ello fue necesario seleccionar únicamente aquellas que contaban con series suficientemente completas para evitar sesgos en los resultados.
Tras analizar la información, "no encontramos un patrón único para todo México", afirma León Cruz, integrante de la Unidad Académica de Estudios Territoriales Yucatán del Instituto de Geografía.
Mientras algunas regiones muestran aumentos en la frecuencia de tormentas eléctricas, otras presentan disminuciones y en algunas más las tendencias todavía no son claras.
En las zonas donde se observan incrementos destacan:
- Península de Yucatán
- Parte del centro del país (Ciudad de México, Estado de México, Jalisco y Nayarit)
- Chiapas
En contraste, muestran una disminución:
- Morelos
- Oaxaca y Veracruz
Dos variables clave.
Además de analizar el número de tormentas, el estudio examinó dos características específicas de la atmósfera que son fundamentales para entender cómo se forman y qué tan intensas pueden ser.
1. Inestabilidad atmosférica.
Esta es la facilidad que tiene el aire caliente de la superficie para ascender rápidamente y formar enormes nubes de tormenta. Piensa en una olla de agua hirviendo: mientras más calor, más burbujas suben. En la atmósfera pasa algo similar.

¿Qué encontraron?
Está aumentando en el centro y occidente del país (CDMX, Edomex, Jalisco, Nayarit). Esto significa que ahí el aire tiene más "empuje" para generar tormentas.
Está disminuyendo en el noroeste, donde las tormentas tienen menos energía disponible para generarse.
2. Cizalladura del viento.
Es el cambio en la velocidad y/o dirección del viento a medida que subimos en altura. Imagina que cerca del suelo el viento sopla suave del sur, pero a 2 km de altura sopla fuerte del oeste. Esa diferencia es la cizalladura.
¿Por qué es importante? La cizalladura puede ayudar a que las tormentas duren más tiempo, se organicen mejor y puedan volverse más severas (con granizo grande, vientos destructivos o incluso tornados).
Identificaron que la cizalladura está disminuyendo en gran parte de la costa del Golfo de México y la Península de Yucatán.
¿Qué significa Aunque haya inestabilidad para formar tormentas, la severidad podría ser menor porque les falta la "organización" que da el viento. En otras palabras: pueden ocurrir tormentas, pero quizás con menos granizo o vientos menos intensos.

Lo que falta por entender.
Los hallazgos no solo ayudan a comprender mejor el comportamiento de las tormentas eléctricas, además tienen aplicaciones prácticas. León Cruz señala que gran parte de los parámetros utilizados actualmente para identificar tormentas severas fueron desarrollados en Estados Unidos y Europa. Pero las condiciones atmosféricas de México son diferentes, por lo que resulta necesario generar información adaptada a las características del país.
Identificar regiones donde las tormentas son más frecuentes o intensas puede contribuir al trabajo de instituciones encargadas de la gestión del riesgo y la protección civil, así como mejorar herramientas de pronóstico utilizadas en distintos sectores, incluida la aviación.
A pesar de los cambios observados, el investigador insiste en que todavía no es posible afirmar en qué medida el cambio climático sea la causa directa de estas transformaciones. "Estamos en la fase de detección", dice.
Los científicos han encontrado señales de cambio en algunas regiones, pero aún se requieren más estudios para determinar con certeza cuáles son las causas detrás de esos cambios.
Por otro lado, falta aún determinar qué tanto los cambios tienen una componente natural, si se deben a la variabilidad climática. Para llegar a conclusiones más sólidas será necesario contar con registros de mayor duración.
Un reconocimiento internacional al trabajo científico encabezado por el doctor José Francisco es el Best Paper Award, otorgado en el marco de la quinta edición de la conferencia anual Mediterranean Geosciences Union 2025. El galardón distingue investigaciones de excelencia en ciencias de la atmósfera, meteorología, climatología y oceanografía.
Más allá de la ciencia.
Más allá de los resultados científicos, el doctor León considera que el conocimiento ayuda a combatir la desinformación. Con frecuencia distintos fenómenos meteorológicos son atribuidos automáticamente al cambio climático sin analizar la evidencia disponible. Sin embargo las tormentas, el granizo y los tornados han formado parte del clima de nuestro país desde mucho antes de que el tema ocupara un lugar central en la discusión pública.
Lo que su trabajo científico persigue es saber si estos fenómenos están ocurriendo con diferente frecuencia, intensidad o bajo condiciones distintas a las del pasado:
"Las tormentas eléctricas siempre han formado parte del paisaje de México y seguirán ocurriendo. Lo importante es entender cómo están cambiando, cuáles son los riesgos que representan y cómo podemos prepararnos mejor como sociedad".
Por: Karina Oropeza Estrada.
Sitio Fuente: Ciencia UNAM