Microbiota intestinal y efectos secundarios de las vacunas

CIENCIAS DE LA SALUD.-

Las vacunas son una herramienta fundamental para garantizar la salud pública, pero las respuestas inmunitarias y los efectos secundarios varían mucho de una persona a otra.

Administración de una vacuna. Foto: U.S. National Institute of Allergy and Infectious Diseases (NIAID). 

La fiebre y los síntomas similares a los de la gripe se encuentran entre las reacciones adversas más comunes a las vacunas, especialmente a las basadas en ARNm y en nanopartículas lipídicas.

Estas reacciones pueden disuadir a algunas personas de vacunarse en el futuro y contribuir a su reticencia y desconfianza hacia las vacunas.

Sin embargo, no todas las personas que se vacunan desarrollan fiebre, y aquellas que sí la desarrollan tienden a tenerla tras varias dosis, lo que sugiere la importancia de los factores de riesgo individuales para la aparición de fiebre.  Las razones de esta variación han venido resultando confusas.

En un nuevo estudio, unos científicos pueden haber esclarecido este enigma.

El estudio es obra de un equipo encabezado por Kelsey E. Huus, del Instituto Max Planck de Biología en Tubinga, Alemania.

En este estudio, Huus y sus colegas plantean la hipótesis de que la microbiota intestinal, de la cual se sabe que influye en la actividad inmunitaria, podría desempeñar un papel relevante en el desencadenamiento de estas reacciones.

Para comprobar esta hipótesis, Huus y sus colegas analizaron la microbiota fecal, la temperatura corporal y los marcadores inmunitarios en sangre de 171 adultos sanos antes y después de recibir la vacuna de ARNm contra el SARS-CoV-2.

Los resultados mostraron que ciertas bacterias intestinales, especialmente las de la familia Lachnospiraceae, producen flagelina, una sustancia capaz de activar vías inmunitarias inflamatorias e intensificar las reacciones relacionadas con la vacuna.

Las personas que presentaban una mayor inflamación intestinal antes de la vacunación o niveles más elevados de expresión de flagelina en el intestino tendían a desarrollar fiebre inducida por la vacuna.

Los autores del estudio también descubrieron que las dietas con alto contenido de alimentos ultraprocesados tienden a favorecer esta actividad inflamatoria.

Las dietas vegetarianas tendían a correlacionarse con características del microbioma que contribuían a reducir la fiebre, mientras que un menor consumo de alimentos vegetales integrales y las dietas caracterizadas por una mayor ingesta de grasas o alimentos muy procesados se asociaban con un microbioma inflamatorio relacionado con la fiebre.

La modificación de la dieta alteró tanto la composición del microbioma como las respuestas a la vacuna asociadas a aquel.

Es importante destacar que Huus y sus colaboradores demuestran que la flagelina, la inflamación y la dieta no afectan a las respuestas de anticuerpos a las vacunas, lo que sugiere que la inflamación provocada por la microbiota aumentó los efectos secundarios de las vacunas sin afectar necesariamente a la inmunidad.

El estudio se titula “The human gut microbiome primes fever after vaccination”. Y se ha publicado en la revista académica Science. (Fuente: American Association for the Advancement of Science)

Sitio Fuente: NCYT de Amazings