Los primeros animales de la Tierra surgieron mucho antes de lo creído

CIENCIAS DE LA VIDA / BIOLOGÍA EVOLUTIVA.-

Los resultados de un nuevo estudio ponen en entredicho la creencia generalizada sobre cuándo aparecieron los primeros animales de la Tierra.

Según este estudio, el punto de la evolución en el cual entraron en escena los animales corresponde a un momento hasta 200 millones de años anterior a la época considerada hasta ahora como la de su surgimiento, que es de la cual datan los fósiles animales más antiguos conocidos. El estudio desafía también otras creencias esenciales sobre el origen de la vida animal que hasta ahora se consideraban irrefutables.

Recreación artística del posible aspecto que pudo tener hace 543 millones de años el lecho marino en lo que hoy en día es Namibia. Ilustración: Museum of Natural History, University of Oxford / Mighty Fossils. 

El estudio lo ha llevado a cabo un equipo integrado, entre otros, por Ross Anderson, del Museo de Historia Natural de la Universidad de Oxford en el Reino Unido, y Orin M. Lole Durbin, de la Universidad de Oxford.

A juzgar por las conclusiones del estudio, la vida animal se incorporó a nuestro mundo en la Era Neoproterozoica, antes de glaciación más intensa en la historia de la Tierra.

Estos hallazgos podrían ayudar a explicar uno de los mayores misterios de la evolución: por qué los animales aparecen de repente en el registro fósil justo antes del periodo Cámbrico (hace entre 539 y 487 millones de años), a pesar de que existen otras pruebas que sugieren que su historia evolutiva comenzó mucho antes.

Un yacimiento fósil de hace aproximadamente 590 millones de años, conocido como la Biota de Weng'an, situado en rocas de la Era Ediacárica en China, conserva organismos microscópicos con un nivel de detalle extraordinario; sin embargo, ninguno de ellos puede clasificarse de forma definitiva como animal. En consecuencia, muchos especialistas dedujeron que los primeros animales debieron originarse después de la época de la que data ese yacimiento, dando por hecho que, si hubieran existido en aquel entonces, este yacimiento excepcional los habría conservado.

Los autores del nuevo estudio llevaron a cabo un análisis exhaustivo de microfósiles excepcionalmente bien conservados, procedentes de la Biota de Kheseen, en Mongolia. Los restos fósiles hallados en este yacimiento paleontológico son más de 40 millones de años más recientes que los de la Biota de Weng'an, aunque comparten algunas especies. De esa época, ya se conocen fósiles de animales en otros lugares del mundo, como Namibia y el sur de China.

Los investigadores estudiaron más de 140 muestras, incluyendo algunas provenientes de ubicaciones previamente no documentadas, y las examinaron mediante microscopía electrónica de barrido. No obstante, a pesar de su excelente  estado de conservación, ninguno de los especímenes puede identificarse con seguridad como un animal.

Como señala Anderson, esto invalida el argumento de que, si los animales hubieran existido en la época de Weng'an, sus fósiles habrían aparecido necesariamente en aquel conjunto. Los microfósiles de Kheseen presentan un nivel de conservación igual de bueno y, sin embargo, los animales parecen seguir ausentes, a pesar de que sabemos que, en aquel entonces, ya existían.

Por tanto, es posible que los animales habitaran entornos distintos a aquellos en los que se preservaron los fósiles de la Biota de Kheseen, o bien que las condiciones químicas de dicho lugar no fueran propicias para la conservación de restos animales. Dado que la biota de Kheseen se conservó en una época en la que existían animales, pero estos no quedaron preservados como fósiles, los investigadores sostienen que el yacimiento de Weng’an no constituye, por sí solo, una prueba de que no existieran animales en aquella época o de que estos aparecieran después de hace 590 millones de años.

Por otro lado, los investigadores analizaron un periodo mucho más remoto, centrándose en varios yacimientos paleontológicos que datan de hace entre 850 millones de años y 730 millones, aproximadamente. Entre ellos figuran la Formación Svanbergfjellet (Noruega), el Grupo Bitter Springs (Australia) y el Grupo Chuar (Arizona, Estados Unidos); todos ellos son depósitos ricos en fósiles con potencial para preservar restos animales, aunque, hasta la fecha, no se ha hallado ninguno que pueda ser identificado inequívocamente como animal.

Basándose en estas referencias geológicas más antiguas, los investigadores emplearon una técnica denominada “análisis de reloj molecular”. Este método compara las diferencias genéticas entre especies vivas y, utilizando datos del registro fósil como puntos de referencia, junto con las tasas de evolución, realiza una estimación retrospectiva para determinar cuándo vivieron sus ancestros. En comparación con los análisis basados ​​en el yacimiento de Weng’an, este enfoque sitúa el origen de los animales unos 200 millones de años antes, situándolo hace entre 800 millones de años y 700 millones.

Ya existen indicios de que tal inicio más antiguo de la vida animal podría ser real. Los “fósiles químicos” (o biomarcadores) preservados en rocas antiguas aportan pruebas que sugieren la existencia de esponjas hace al menos 650 millones de años; es decir, decenas de millones de años antes de que aparecieran los fósiles de animales macroscópicos más antiguos que se conocen con certeza.

Aquellos primeros animales debieron ser muy pequeños y de cuerpo blando, carentes de conchas, huesos u otras estructuras rígidas que facilitan la fosilización de los animales que surgieron más tarde. La posibilidad de que estas criaturas quedaran fosilizadas dependía de su entorno y de una combinación inusual de condiciones químicas tras su muerte.

El estudio se titula “Re-evaluating molecular clock maximum age calibrations revives pre-Ediacaran divergence estimates for animals”. Y se ha publicado en la revista académica Science Advances.

Por: Redacción.

Sitio Fuente: NCYT de Amazings