Cómo negociar un contrato laboral en el extranjero
ORIENTACIÓN LABORAL / DESARROLLO PERSONAL Y PROFESIONAL.![]()
Trabajar en el extranjero abre enormes oportunidades de empleo a los perfiles más jóvenes. Además de los indudables beneficios profesionales, los trabajadores que se atreven a dar el paso de vivir y desarrollar su carrera en otro país adquieren nuevas competencias, amplían su red de contactos y conocen nuevas culturas: enriquecen su perfil. Pero antes de lanzarse a la aventura es importante haber negociado el contrato laboral. Veamos cómo hacerlo.
Un punto previo crucial antes de comenzar esa negociación es estudiar en profundidad el país en el que vas a comenzar a trabajar. Debes conocer al dedillo cuál es su legislación laboral, el coste de la vida, el sistema de salud y las necesidades que debes cubrir durante tu estancia. Con la información que recopiles estarás adquiriendo un conocimiento muy valioso del entorno en el que vas a vivir que será clave para negociar las condiciones que vas a solicitar a la empresa. Existen unos aspectos clave que debes tener muy en cuenta antes de dar el salto al extranjero:
- Certificado de estudios: En función de la legislación del país de destino, el título que hayas obtenido se podrá convalidar o no. Infórmate de ello y también de si necesitas presentar un certificado de estudios.
- Visado de trabajo: Cada país cuenta con unos requisitos de visa específicos, con sus propias reglas y diferentes categorías para poder trabajar en él. Acude a las webs de los organismos oficiales del país en que quieres establecerte para conocer las condiciones y cómo obtenerlo.
- Permisos adicionales: En algunos casos te exigirán, además, un permiso de trabajo que acompañe al visado y que estará vinculado a la firma de tu contrato. En este caso, lo más habitual es que lo tramite la propia empresa en la que vas a trabajar.
- Seguro de salud: La cobertura médica varía entre los países. En muchos de ellos te exigirán que contrates un seguro médico para poder trabajar en él.
- Implicaciones fiscales: Los acuerdos fiscales entre los países son la clave en este punto. Es probable que, en función de tu contrato, tengas que pagar impuestos tanto en el país de destino como en el de origen. Esto es importante, ya que tiene una repercusión directa en el salario neto con el que vas a contar en tu día a día.
Una vez conocido esto es el momento de poner especial atención en diversos puntos.
Analiza y entiende el tipo de contrato que te ofrecen.
Cada país, incluso cada industria dentro de un país, puede tener diferentes contratos de trabajo. No obstante, en la mayoría de los casos van a estar incluidos, con los matices propios de cada región, dentro de la siguiente tipología:
- Contrato permanente. Es sobre todo habitual en Europa e implica que no tiene una fecha de término específica. En algunos países es común negociar cuál será la indemnización que reciba el trabajador en el caso de que la empresa decida prescindir de sus servicios.
- Contrato de obra y servicio. Está vinculado a un proyecto específico y es habitual en los trabajos más técnicos. En el momento en que se termine dicho proyecto, el contrato queda extinguido.
- Contrato temporal. Cubre una posición por durante un periodo determinado y establece las fechas de inicio y fin. En muchas ocasiones está vinculado a unos meses en los que se sabe previamente que va a haber una mayor intensidad de trabajo o a la sustitución de un profesional especializado que no puede desempeñar su labor durante el tiempo que dure el contrato.
- Contrato en prácticas. Normalmente sirven para que los profesionales que están a punto o acaban de terminar su formación adquieran experiencia profesional en un país extranjero, incrementando sus competencias y conocimientos. Suele tener una duración temporal y funciona como un complemento práctico a la misma formación.
- Contrato de expatriado. Está relacionado con profesionales especializados y ofrece considerables ventajas respecto a otros contratos con objeto de estimular su contratación. La empresa suele encargarse de todos los procesos burocráticos previos y muchas veces contempla beneficios como beneficios fiscales, acceso a vivienda o ayuda a familiares.
Define tu rol y pregunta por posibles beneficios sociales.
Cuando negocias un contrato laboral es fundamental que este recoja claramente cuál va a ser tu labor. Si cabe, esto es aún más importante si se trata de un trabajo que se va a desarrollar en el extranjero. La falta de familiaridad con la cultura del país, posibles limitaciones con el idioma e, incluso, con la forma de trabajar en la empresa exige que tengas la seguridad de saber claramente cuáles son tus responsabilidades y expectativas.
Así, desde el primer momento, antes de firmar nada, sabrás si el puesto se alinea con lo que verdaderamente quieres y necesitas.
Valora la inclusión de un posible plan de carrera.
Trabajar en el extranjero implica un cambio de vida extraordinario. En función de si quieres vivir una aventura a corto, medio o largo plazo debes valorar que el contrato ofrezca las posibles pautas de crecimiento dentro de la empresa y el país.
Si tu intención es crecer en la empresa y en el país solicita que se establezcan plazos en los que vayas a poder percibir la evolución tanto económica como en el desarrollo dentro de la compañía. Es recomendable que, en el caso de que trabajes en una compañía internacional y tu intención sea cambiar de país en un periodo definido, quede reseñado en el contrato.
Consulta sobre los aspectos legales.
Antes de firmar nada es aconsejable que consultes con especialistas en derecho laboral tanto de tu país de origen como del de destino. La legislación de cada país puede resultar muy diferente y tener en cuenta cada una de las especificaciones del contrato puede ahorrarte muchos problemas. Aspectos como los impuestos vinculados con la remuneración, si están o no incluidos en el contrato diferentes seguros obligatorios en algunos países o las indemnizaciones en caso de despido o de baja voluntaria conviene que sean examinados por especialistas jurídicos.
Comenzar a trabajar en el extranjero implica un cambio de vida notable para cualquier persona. Puede ser una experiencia apasionante que enriquezca tu currículum y tu perfil de forma extraordinaria y suponga un estímulo para tu futura carrera. Pero para evitar sorpresas desagradables y sacar el máximo provecho a este periodo laboral y personal es importante que en el proceso de negociación del contrato todo quede claro tanto para ti como para la empresa que va a comenzar a contar contigo.
Sitio Fuente: Universia México