En Haití, el reclutamiento de niños y niñas se triplica en tan solo un año
UNICEF.
La violencia sigue perpetuando una espiral de sufrimiento a medida que aumenta el número de niños y niñas que se alistan en grupos armados.
Espalda de dos niños en una habitación en Haití. UNICEF
Según ha declarado hoy UNICEF en la conmemoración del Día de las Manos Rojas, el número de niños y niñas reclutados y utilizados por grupos armados en Haití se disparó aproximadamente un 200% en 2025, lo que refleja una dependencia cada vez mayor de la explotación infantil en un contexto de violencia persistente ejercida por esos grupos.
La situación para los niños y niñas de Haití sigue siendo crítica. Se estima que más de la mitad de los 1,4 millones de desplazados internos son niños y niñas que se enfrentan a crisis convergentes, como la violencia armada, los desastres naturales y la pobreza extrema. Estas condiciones han propiciado el crecimiento de los grupos armados, lo cual, a su vez, ha provocado un aumento del número de niños y niñas reclutados por esos grupos.
“Los derechos de la infancia son innegociables”, afirmó Catherine Russell, Directora Ejecutiva de UNICEF. “Debemos proteger a todos los niños y niñas. Y todos aquellos que hayan sido reclutados o utilizados por grupos armados han de ser liberados y recibir la ayuda necesaria para poder recuperarse, retomar sus estudios y rehacer sus vidas”.
Independientemente de la edad que tengan, el reclutamiento y el uso de niños y niñas por parte de grupos armados representa una grave violación de sus derechos, y alistarlos en estos grupos infringe el derecho internacional. El reclutamiento en grupos armados expone a la infancia a distintos peligros, como lesiones, mutilaciones o la muerte en combate; el abuso sexual, psicológico y físico y la detención arbitraria. Además, impide su acceso a la educación, y socava así su seguridad, su bienestar y su desarrollo.
Muchos niños y niñas de Haití se ven obligados a alistarse en grupos armados para ayudar a sus familias, o tras haber recibido amenazas directas contra ellos mismos o contra sus seres queridos. Otros recurren a los grupos armados como medio de supervivencia y protección tras haber sido separados de sus familias.
Desde la firma del protocolo para la entrega de niños y niñas vinculados con grupos armados en enero de 2024, UNICEF y otros agentes de protección de la infancia pudieron identificar y ayudar a más de 500 niños y niñas asociados con grupos armados en todo el país, a quienes brindaron protección especializada y servicios de reintegración.
En colaboración con el Ministerio de Trabajo y Asuntos Sociales, el Instituto Haitiano de Bienestar Social e Investigaciones, el Ministerio de Justicia, el Ministerio de Educación Nacional y Formación Profesional, el Ministro (delegado) para la Solidaridad y los Asuntos Humanitarios y en coordinación con la sociedad civil, los organismos de Naciones Unidas, los asociados humanitarios y la comunidad internacional, UNICEF brinda asistencia a los niños y niñas y las familias afectados por la violencia a través de intervenciones como las siguientes:
- Apoyo psicosocial, gestión de casos, derivaciones a los servicios de salud y protección, apoyo educativo y espacios temporales de aprendizaje en función de la necesidad, así como asistencia para la localización y la reunificación familiar en la medida de lo posible, todo ello de conformidad con el mayor interés del niño o la niña.
- Prevención del reclutamiento y reintegración/rehabilitación mediante el programa PREJEUNES, que ayuda a los y las adolescentes y jóvenes a abandonar los grupos armados y protege a quienes corren riesgo de alistarse, reduciendo vulnerabilidades, fortaleciendo los entornos propicios y favoreciendo la inclusión social.
UNICEF insta a las autoridades nacionales y a todas las partes interesadas pertinentes a fortalecer los sistemas de protección de la infancia, garantizar un acceso seguro y sostenido a los servicios esenciales y reforzar los programas de localización y reunificación familiar siempre y cuando esto redunde en el mayor interés del niño o la niña y pueda hacerse en condiciones de seguridad. Las comunidades también desempeñan un papel fundamental en la prevención, por ejemplo, mediante redes locales y comunitarias de protección de la infancia o a través de canales de denuncia seguros y confidenciales que permitan conectar tempranamente a los niños y niñas en peligro de ser reclutados con la asistencia que necesitan. Asimismo, UNICEF pide a los gobiernos donantes, el sector privado y otras partes a invertir en los principales programas de asistencia para los niños y niñas afectados por la violencia, cuya financiación sigue siendo insuficiente.
“No podemos tratar como perpetradores a los niños y niñas asociados con grupos armados”, afirmó Russell. “Estos niños y niñas deben recibir los servicios de reintegración adecuados y estar protegidos contra el estigma, las represalias y otros peligros”.
Sitio Fuente: UNICEF