Cuando te dicen que fracasarás: la inesperada chispa que impulsa a los emprendedores

PSICOLOGÍA / DESARROLLO PERSONAL Y PROFESIONAL.-

Un estudio revela que las dudas externas pueden fortalecer la persistencia empresarial y activar el poderoso “efecto underdog”.

Hay palabras que caen como un jarro de agua fría: “no va a funcionar”, “vas a fracasar”, “eso no tiene futuro”. En el universo emprendedor, donde las ideas son extensiones íntimas de la identidad, esas frases no solo cuestionan un proyecto, sino que rozan lo personal. Y, sin embargo, en esa aparente herida puede estar escondida una fuente de energía inesperada.

Un nuevo estudio publicado en el Journal of Business Venturing sugiere que cuando a los emprendedores se les dice que su negocio fracasará, lejos de rendirse, tienden a comprometerse aún más con su iniciativa. La negatividad, bien canalizada, puede convertirse en un combustible de alto octanaje. Como la pluma de Dumbo, pero al revés.

El poder de la negatividad.

La investigación, liderada por Timothy L. Michaelis, profesor de Psicología en la Universidad Estatal de Carolina del Norte, parte de una premisa clara: la mayoría de los emprendedores se identifican profundamente con la empresa que fundan. Cuando alguien cuestiona la viabilidad del negocio, la crítica se siente casi como un ataque a la propia valía. Esa fricción emocional activa lo que los investigadores denominan el “efecto underdog”: el deseo vehemente de demostrar que los demás están equivocados.

Para comprender este fenómeno, el equipo aplicó la Teoría de la Reactancia Psicológica, un marco que explica cómo las personas reaccionan cuando perciben que su libertad de acción está amenazada. En el contexto emprendedor, que alguien augure el fracaso puede interpretarse como un intento de limitar esa libertad. La respuesta no es la retirada, sino la intensificación del esfuerzo.

En el primer estudio participaron 423 emprendedores. Aquellos que lograron recordar un momento en el que alguien les dijo que fracasarían mostraron niveles significativamente más altos de compromiso con sus proyectos que quienes nunca recibieron ese tipo de comentario o no podían evocarlo. La memoria del escepticismo ajeno parecía reforzar su determinación.

El segundo estudio, con 579 participantes, replicó los resultados y añadió un matiz interesante: se midió específicamente la motivación por “probar que alguien estaba equivocado”. De nuevo, quienes recordaban críticas directas presentaban una mayor persistencia. El deseo de reivindicación (ese impulso casi visceral de demostrar la propia valía) emergía como motor central.

En la tercera fase, 417 emprendedores fueron encuestados durante tres meses consecutivos. Este diseño permitió observar la evolución de su motivación en el tiempo. Los resultados confirmaron que el efecto underdog no es una chispa pasajera: se traduce en acciones sostenidas.-

El pesimismo puede producir fuerza de empuje. Imagen: Sergio Parra / ChatGPT.

¿Por qué ocurre?

Los investigadores identificaron tres mecanismos clave que median esta relación. En primer lugar, el llamado entrepreneurial hustle, una forma de acción directa caracterizada por trabajo intenso, iniciativa constante y enfoque estratégico. 

En segundo lugar, el consumo activo de contenido relacionado con emprendimiento (lecturas, medios especializados, formación) como acción indirecta. Y, por último, un pensamiento obsesivo centrado en el proyecto, que mantiene viva la determinación incluso fuera del horario laboral.

Un hallazgo llamativo fue que muchos participantes afirmaron no haber recibido nunca comentarios negativos sobre su idea. Paradójicamente, estos emprendedores mostraban menores niveles de compromiso y persistencia. La ausencia de resistencia externa parecía correlacionarse con una menor intensidad motivacional.

El estudio también reveló que la credibilidad percibida del crítico influye en la respuesta. Cuando el emprendedor considera que el “agorero” tiene poca autoridad o legitimidad, el deseo de demostrar que está equivocado se intensifica aún más. La duda, entonces, no aplasta: provoca un efecto rebote.

Tal como detallan Michaelis y sus colegas, la persistencia empresarial no solo nace de la pasión o la confianza, sino también de experiencias socioemocionales negativas que, reinterpretadas, se transforman en fuerza.

La pregunta que se abre ahora es tan práctica como profunda: ¿cómo equilibrar apoyo y resistencia? ¿Cómo ofrecer respaldo sin eliminar por completo ese pequeño grado de fricción que despierta el instinto de superación? La clave, quizá, no esté en evitar las dudas, sino en aprender a distinguir entre la crítica destructiva y aquella que, como un viento en contra, fortalece las alas.

Porque en el silencio cómodo de la aprobación constante rara vez se forjan las grandes convicciones. A veces, es el murmullo escéptico el que afila la voluntad. Y allí, en ese espacio donde alguien susurra “no podrás”, nace la voz interior que responde, firme y luminosa: “obsérvame”.

Por: Sergio Parra. Periodista científico.

Sitio Fuente: Muyinteresante