Del suelo a las estrellas: exploran la diversidad del patrimonio cultural y los desafíos para su conservación

UNIVERSIDAD DE GUADALAJARA / CULTURA.-

Realizan quinto Congreso Internacional de Patrimonio Artístico y Cultural académicos del CUTonalá, CUAAD y la asociación Arte Convergente.

Investigadores presentan estudios sobre transmisión de saberes artesanales hasta paisajes sonoros.

Desde edificios históricos hasta tradiciones comunitarias, técnicas artesanales, paisajes sonoros e incluso la memoria del cielo, el patrimonio cultural comprende una diversidad de expresiones que dan cuenta de la historia, los conocimientos y las identidades de las sociedades, pero que también enfrentan desafíos para su conservación y transmisión a las nuevas generaciones.

Estas manifestaciones fueron objeto de estudio y reflexión durante el quinto Congreso Internacional de Patrimonio Artístico y Cultural (CIPAC), que reunió a académicos y públicos interesados en explorar las distintas dimensiones del patrimonio para reconocerlo, valorarlo y preservarlo ante las transformaciones sociales y territoriales.

Bajo el lema “Del suelo a las estrellas: diversidad y alcances del patrimonio cultural”, el encuentro se realizó del 13 al 15 de octubre en el Museo Cabañas, organizado por académicos del Centro Universitario de Tonalá (CUTonalá), Centro Universitario de Arte, Arquitectura y Diseño (CUAAD) y la asociación Arte Convergente, AC, con la participación de especialistas e investigadores que presentaron trabajos sobre patrimonio arquitectónico, urbano, material e inmaterial, así como expresiones artesanales, musicales, naturales y científicas.

Los saberes artesanales: un patrimonio que se transforma.

Durante una de las mesas de la última jornada del encuentro se abordó la permanencia de los conocimientos artesanales frente a los cambios generacionales, la formación de nuevos creadores y las posibilidades de vincular las técnicas tradicionales con el diseño contemporáneo, durante la mesa “Herencias que se transforman: artesanía, diseño y patrimonio cultural”.

En ella, las doctoras Fátima Alejandra González y Jessica López Sánchez reflexionaron sobre las nuevas realidades de la enseñanza de técnicas artesanales que históricamente se han enseñado en espacios familiares y que ahora las nuevas generaciones no siempre deciden continuar con los oficios heredados.

Las investigadoras explicaron que algunos conocimientos están resguardados en el ámbito íntimo de las familias y comunidades, por lo que compartirlos con personas externas también implica desafíos relacionados con la confianza, la identidad y el reconocimiento del trabajo artesanal.

“El desafío consiste en reconocer que la continuidad del patrimonio artesanal no puede descansar exclusivamente en la voluntad de las nuevas generaciones de una familia”, aunque, dijo, se debe respetar la intimidad y plantear la necesidad de impulsar otras formas de aprendizaje, como talleres y cursos, que permitan compartir los conocimientos con personas interesadas en practicarlos.

Por su parte, la doctora María Alejandra Maldonado Bazail, académica del CUAAD, abordó la importancia de las fibras textiles en la indumentaria tradicional de las culturas indígenas, donde los tejidos, sus colores y las técnicas de elaboración constituyen expresiones de identidad, memoria y pertenencia cultural.

Explicó que detrás de cada prenda existe un proceso que comienza con la obtención de las fibras, continúa con la elaboración de hilos y tejidos, y culmina en piezas cuyos elementos cromáticos y simbólicos contienen significados construidos y transmitidos por las comunidades.

Sin embargo, advirtió que cada vez menos jóvenes aprenden técnicas como hilar, teñir y tejer, mientras que los largos procesos de elaboración artesanal no siempre reciben una remuneración justa. “Esta situación pone en riesgo tanto la continuidad de los oficios como la transmisión de los significados culturales asociados con las prendas”.

La académica destacó que “conservar los tejidos como patrimonio cultural implica reconocer su valor histórico, social y artístico, así como la memoria colectiva que representan”, además de promover la documentación de las técnicas tradicionales, su enseñanza y una valoración económica justa del trabajo artesanal.

En la misma mesa, José Alberto Flores Rodríguez, académico del CUAAD, presentó una investigación sobre el piteado de Colotlán, Jalisco, una técnica artesanal vinculada históricamente con la talabartería, la charrería y la elaboración de sombreros, cinturones y sillas de montar, que actualmente encuentra nuevas posibilidades de aplicación en el diseño de indumentaria y la moda contemporánea.

Explicó que el piteado constituye un patrimonio cultural vivo en el que convergen conocimientos, materiales, técnicas y símbolos transmitidos entre generaciones. “No obstante, su permanencia también depende de la capacidad de adaptación de los oficios y de generar oportunidades para quienes los practican”.

En ese sentido, planteó la importancia de diseñar con la tradición y no únicamente a partir de ella, mediante la colaboración directa con los artesanos, el reconocimiento de sus conocimientos y la exploración de nuevas propuestas que permitan mantener vigente esta práctica sin perder su identidad cultural.

De la memoria de las ciudades al patrimonio del cielo.

La diversidad del patrimonio también estuvo presente en investigaciones sobre las transformaciones arquitectónicas y urbanas de distintas ciudades de Jalisco, como “La Guadalajara que ya no existe. Memoria, transformación y patrimonio perdido de una ciudad”, del arquitecto Gustavo Ibarra; “De la Alameda al Agua Azul”, de José Antonio Rosales Cortés; y “De casa a estacionamiento. Historia edilicia de la Casa de Recogidas de Guadalajara”, de la investigadora Isabel Juárez Becerra.

Estos trabajos abordaron la memoria de los espacios urbanos, sus cambios históricos y la pérdida de inmuebles que forman parte de la identidad de las ciudades, además de plantear reflexiones sobre las consecuencias de las transformaciones del entorno construido, compartió la profesora investigadora del CUTonalá, doctora Jessica Marcelli Sánchez, quien explicó que el congreso busca propiciar el intercambio de experiencias entre quienes investigan el patrimonio, quienes trabajan en su conservación y gestión y quienes participan en su transmisión y divulgación.

La conservación de monumentos y conjuntos históricos también fue analizada mediante estudios sobre la arquitectura de remesas en Degollado, el patrimonio monumental de Lagos de Moreno y la vigilancia ciudadana en el Centro Histórico de Puerto Vallarta. Asimismo, se abordaron los mecanismos de protección del Museo Cabañas, reconocido como Patrimonio Mundial por la UNESCO, y los desafíos para conservar e interpretar sus valores patrimoniales.

En cuanto al patrimonio cultural inmaterial, se presentaron investigaciones sobre celebraciones religiosas, danzas tradicionales y prácticas comunitarias transmitidas entre generaciones. Entre ellas destacó el conversatorio sobre las declaratorias de Xapawiyemeta (La Isla de los Alacranes, en Chapala), Tololos y Coloradas, así como un trabajo dedicado a la celebración y veneración de San Sebastián Peregrino como Patrimonio Inmaterial de Jalisco.

También se exploraron expresiones culturales de Tuxpan y su relación con los conocimientos tradicionales sobre el entorno natural, lo que permitió ampliar las reflexiones sobre los vínculos entre las prácticas comunitarias, la biodiversidad y la preservación de los saberes ancestrales.

El patrimonio musical y sonoro constituyó otra vertiente del encuentro, con investigaciones sobre archivos sonoros de la tradición oral mexicana en Nuevo México, la preservación del patrimonio musical del sur de Jalisco, los jarabes tapatíos y las afinaciones tradicionales de La Araucanía, en Chile.

A ellas se sumó la ponencia “Escuchar el Territorio: Del paisaje sonoro de la naturaleza a la creación artística”, que exploró las relaciones entre los sonidos del entorno natural, las experiencias auditivas y la creación artística como formas de aproximación cultural al territorio.

Por otra parte, la relación entre patrimonio natural, memoria social y diversidad biocultural fue abordada mediante investigaciones sobre el suelo como bien común, la importancia cultural de los bosques y la memoria biocultural de la cuenca lacustre de Pátzcuaro. También se examinó el paisaje cultural cafetero colombiano como un territorio donde convergen la arquitectura, las actividades productivas y las prácticas culturales de sus comunidades.

Finalmente, las reflexiones se extendieron hasta el patrimonio científico y astronómico, con investigaciones sobre la Alianza de Observatorios Históricos y el Instituto de Astronomía y Meteorología de la Universidad de Guadalajara, además de trabajos como Legado del Cielo, una mirada desde el territorio y La Sociedad de la Luna.

Estas aproximaciones permitieron explorar la dimensión histórica y cultural de la observación astronómica, los conocimientos científicos y las interpretaciones que distintas sociedades han construido sobre el cielo.

Texto: Iván Serrano Jauregui / Fotografía: Fernanda Velazquez | Iván Serrano Jauregui.

Sitio Fuente: UdeG