El medio en la mess-age
En el primer capítulo de La comprensión de los medios como las extensiones del hombre, Marshall McLuhan aborda las consecuencias psíquicas y sociales de los medios de comunicación y las maneras en que el medio repercute en nuestra manera de habitar el mundo. Su texto nos permiteEn el primer capítulo de La comprensión de los medios como las extensiones del hombre, Marshall McLuhan aborda las consecuencias psíquicas y sociales de los medios de comunicación y las maneras en que el medio repercute en nuestra manera de habitar el mundo. Su texto nos permitepensar a los medios como potenciadores de la experiencia humanas a un punto tal en que los volvemos extensiones de nuestro propio cuerpo y conciencia pero, dice también McLuhan". La aceptación dócil y subliminal del impacto de los medios los ha convertido en cárceles sin murospara sus usuarios humanos." (McLuhan, 1996. p.41)
La manera en que la humanidad asimila los medios como extensiones de sus propias facultades ha transformado su subjetividad; ya sea que hablemos de la invención de la rueda y su asimilación como extensión de una pierna, o pensemos en un celular como la prolongación y perfeccionamiento de habilidades de un cerebro, desde los orígenes de la cultura, las herramientas funcionan como extensiones del cuerpo y de la psique, éstas bien pueden facilitar procesos de nuestra vida cotidiana, ayudarnos a comunicarnos, a recorrer distancias más largas en menos tiempo y un largo etcétera que, paulatinamente, ha ido modificando nuestra conciencia, nuestras habilidades y experiencias casi sin que nos demos cuenta. Así, desde el descubrimiento del fuego, el ser humano insiste en encontrar medios reformadores de su subjetividad que le permitan seguir en la carrera hacia el próximo elemento tecnológico que se vuelva indispensable en su vida, porque “medio es también sinónimo de tecnología” (Sempere, 2007. p.243), pero ¿hasta qué punto, tras buscar que la tecnología nos permita reducir nuestra vulnerabilidad y reforzar nuestras fortalezas como cultura, esa misma asimilación de los medios nos ha llevado a distanciarnos de nuestraLa manera en que la humanidad asimila los medios como extensiones de sus propias facultades ha transformado su subjetividad; ya sea que hablemos de la invención de la rueda y su asimilación como extensión de una pierna, o pensemos en un celular como la prolongación y perfeccionamiento de habilidades de un cerebro, desde los orígenes de la cultura, las herramientas funcionan como extensiones del cuerpo y de la psique, éstas bien pueden facilitar procesos de nuestra vida cotidiana, ayudarnos a comunicarnos, a recorrer distancias más largas en menos tiempo y un largo etcétera que, paulatinamente, ha ido modificando nuestra conciencia, nuestras habilidades y experiencias casi sin que nos demos cuenta. Así, desde el descubrimiento del fuego, el ser humano insiste en encontrar medios reformadores de su subjetividad que le permitan seguir en la carrera hacia el próximo elemento tecnológico que se vuelva indispensable en su vida, porque “medio es también sinónimo de tecnología” (Sempere, 2007. p.243), pero ¿hasta qué punto, tras buscar que la tecnología nos permita reducir nuestra vulnerabilidad y reforzar nuestras fortalezas como cultura, esa misma asimilación de los medios nos ha llevado a distanciarnos de nuestracomunidad física inmediata por mantener activa una vinculación virtual?
Siguiendo a McLuhan, internet no es sólo una tecnología, sino una producción cultural que rápidamente se asimiló como una extensión de nuestra conciencia y ha transformado sociedades enteras; es decir, se ha convertido en un medio capaz de contener a todos los otros medios, de tal forma que las nuevas generaciones ya no conciben un sólo día de su cotidianeidad sin internet, pues en su celular, tableta o computadora, tienen acceso a diversión, información, vínculos... en otras palabras, internet ha dejado de percibirse como una extensión del sujeto para transformarse en lo que David Cronenberg llamaría una "nueva carne"; una autopercepción que sólo se completa a través de la pantalla, es el medio que “autodestruye físicamente u orgánicamente, a favor de una existencia sin carne” (Aguilar García, 2008. p. 17) la pantalla que da sentido a la vida y genera la ilusión de trascendencia, de inmortalidad, porque todo lo que se sube a la nube, permanece en la nube.
Por consiguiente, ante la virtualidad producida por el medio, esta nueva subjetividad se alimenta de nuestra constancia para scrollear y difundir contenido a espectadores que scrollean y difunden contenido por la world wide web. Así, los vínculos sociales se robustecen en la medida en que depositamos comentarios y reacciones valorando el contenido que, probablemente, olvidaremos o compartiremos a algun otro internauta. Es decir, a pesar de que la identidad no puede desligarse de la manera en que percibimos ser percibidos por otros, en la era de la virtualidad nos hemos deslindado de la mirada de las personas que nos rodean para buscar la atención de un alguien que se encuentra dentro de una pantalla.
No pretendo satanizar ningún medio, mi subjetividad también está plagada de mi "nueva carne virtual". Actualmente quien no se encuentra en redes sociales prácticamente no existe, nuestro cuerpo real se ha transformado y la virtualidad es más trascendente que el sujeto orgánico. Cada vez es más frecuente descubrir grupos de personas que si bien pueden estar sentadas hombro con hombro, cada quien está absorbida por una pantalla y, de vez en cuando se ríen de contenido que se envían entre ellas. Hoy en día es interesante ir en el transporte público y levantar la mirada para contemplar a un montón de personas hipnotizadas en las pantallas, acaso un par de ojos metidos en un libro, alguna alma perdida en el paisaje que se desliza a contracorriente y, con suerte, un contacto visual directo, aunque cada vez son más escasos. Cada realidad psíquica es legítima y cada quién puede usar sus extensiones para relacionarse sus medios de la manera que prefiera, pero si me dan a escoger entre una cárcel en una pantalla o encerrarme en otros ojos, seguiré prefiriendo la mirada orgánica.
Lucía Izquierdo
Delirios célebres de una personaja no tan célebre
Referencias:
– Aguilar García, T. (2008). Ontología Cyborg, Gedisa.
– McLuhan, M. (1996). Comprender los medios de comunicación: las extensiones del ser humano.
Paidós.
– Sempere P. (2007). McLuhan en la era de Google: memorias y profecías de la Aldea Global,
Editorial Popular.