La historia de Niels Ryberg Finsen y el origen de la fototerapia

HISTORIA DE LA CIENCIA.-

La medicina moderna cuenta con herramientas asombrosas que a menudo damos por sentadas.

Una de ellas es el uso controlado de la luz para curar enfermedades, una disciplina conocida como fototerapia. Aunque hoy en día asociamos los rayos ultravioleta con tratamientos para la piel o la ictericia en recién nacidos, a finales del siglo XIX la idea de curar con luz parecía más cercana a la magia que a la ciencia. El hombre que cambió esta perspectiva y demostró la rigurosidad científica de este método fue el médico danés Niels Ryberg Finsen, cuyo trabajo pionero le valió el Premio Nobel de Fisiología o Medicina en 1903.

Foto: Wikimedia Commons

Los primeros años de un observador nato.

Nacido el 15 de diciembre de 1860 en Tórshavn, en las remotas Islas Feroe, la infancia de Finsen estuvo marcada por un entorno de luz cambiante y días inusualmente cortos durante el invierno. Esta relación con la luz solar no fue meramente anecdótica; marcó el rumbo de sus futuras investigaciones.

Durante sus años de estudiante en la Universidad de Copenhague, Finsen comenzó a notar los efectos de la luz en su propio cuerpo. Diagnósticado a una edad temprana con la enfermedad de Niemann-Pick (un trastorno metabólico que le causaba problemas cardíacos y acumulación de líquido), Finsen observó que se sentía mucho mejor y con más energía cuando pasaba tiempo al sol. Esta autoobservación lo llevó a plantearse una pregunta fundamental: ¿podía la radiación solar ser un agente terapéutico cuantificable?

El gran avance: El tratamiento del Lupus Vulgaris.

A finales del siglo XIX, Europa se enfrentaba a una dolorosa epidemia de lupus vulgaris, una forma devastadora de tuberculosis cutánea que desfiguraba los rostros de quienes la padecían y carecía de una cura efectiva.

Finsen, concentrando sus esfuerzos en el poder bactericida de la luz, teorizó que los rayos más cortos del espectro solar —los rayos ultravioleta— tenían la capacidad de destruir microorganismos sin dañar el tejido sano, siempre y cuando se eliminaran los rayos infrarrojos, responsables del calor excesivo y las quemaduras.

Para lograrlo, diseñó un ingenioso sistema de lentes de cuarzo rellenas de agua tintada con sulfato de cobre para filtrar el calor y concentrar únicamente la luz concentrada sobre las lesiones de los pacientes. Los resultados fueron espectaculares:

- Logró curar a cientos de pacientes que la medicina tradicional había dado por perdidos.
- Demostró que la luz concentrada de lámparas de arco eléctrico (la famosa "Lámpara de Finsen") era incluso más eficaz y constante que la propia luz solar del norte de Europa.
- Abrió la puerta al tratamiento de la viruela eliminando la luz roja del entorno de los enfermos para evitar las cicatrices profundas.

El reconocimiento global y el Premio Nobel de 1903.

El impacto de sus descubrimientos fue tan inmediato que en 1896 se fundó el Instituto Finsen en Copenhague, un centro dedicado exclusivamente a la investigación y el tratamiento mediante fototerapia. El reconocimiento de la comunidad científica internacional no se hizo esperar.

En 1903, Niels Ryberg Finsen recibió el Premio Nobel de Fisiología o Medicina, convirtiéndose en uno de los galardonados más jóvenes y en el primer danés en obtener esta distinción. El comité del Nobel destacó su esfuerzo por abrir un nuevo camino para la ciencia médica y por dar una esperanza real a enfermos crónicos.

Lamentablemente, la salud de Finsen estaba muy deteriorada. Debido a su enfermedad, ni siquiera pudo viajar a Estocolmo a recoger el premio en persona. Falleció apenas un año después, el 24 de septiembre de 1904, a la temprana edad de 43 años.

A pesar de su corta vida, el trabajo de Finsen sentó las bases de múltiples disciplinas actuales. La fototerapia moderna que se utiliza hoy en día para tratar la psoriasis, el vitíligo o los trastornos afectivos estacionales (TAE) es una evolución directa de sus experimentos con la radiación ultravioleta e infrarroja.

Sitio Fuente: NCYT de Amazings