Cómo Roger Guillemin revolucionó la medicina y la comprensión del cuerpo humano
HISTORIA DE LA CIENCIA.
Durante décadas, la endocrinología y la neurología caminaron por senderos separados.
La ciencia comprendía que el cerebro dirigía los pensamientos y los nervios, mientras que las glándulas endocrinas —como la tiroides, las suprarrenales o los ovarios— gobernaban el metabolismo y el crecimiento mediante el vertido de hormonas en el torrente sanguíneo. Sin embargo, un misterio persistía: ¿cómo lograba la mente traducir un estímulo emocional o ambiental en una respuesta física endocrina?
Foto: Wikimedia Commons.
La respuesta a esta pregunta fundó una nueva disciplina, la neuroendocrinología, y tuvo como principal protagonista al médico y fisiólogo franco-estadounidense Roger Guillemin (1924–2024), galardonado con el Premio Nobel de Fisiología o Medicina en 1977.
Primeros años y formación: de Dijon al continente americano.
Roger Charles Louis Guillemin nació el 11 de enero de 1924 en Dijon, Francia. Tras superar las dificultades de la Segunda Guerra Mundial, completó sus estudios de Medicina en la Universidad de Lyon en 1949. Fascinado por los mecanismos hormonales y la fisiología del estrés, Guillemin se trasladó al Instituto de Medicina y Cirugía Experimental de la Universidad de Montreal, en Canadá, para trabajar bajo la tutela de Hans Selye, el célebre pionero del estudio del estrés.
Poco tiempo después, se estableció en Estados Unidos, incorporándose como profesor e investigador en el Baylor College of Medicine en Houston, Texas. Fue allí donde comenzó la búsqueda obsesiva que definiría el resto de su carrera científica: identificar las sustancias químicas mediante las cuales el hipotálamo da órdenes a la glándula hipófisis (o pituitaria).
La titánica carrera por los factores liberadores hipotalámicos.
A mediados del siglo XX, existía la hipótesis de que el hipotálamo —una pequeña estructura situada en la base del encéfalo— producía factores químicos que estimulaban o frenaban la liberación de hormonas en la hipófisis. Sin embargo, demostrarlo parecía una tarea imposible: estas sustancias se encontraban en el tejido cerebral en concentraciones ínfimas.
Para aislar tan solo unos pocos miligramos de estas moléculas, Guillemin y su equipo tuvieron que procesar toneladas de hipotálamos de ganado vacuno y porcino procedentes de mataderos. La investigación dio lugar a una encarnizada y legendaria competencia científica con el endocrinólogo Andrew Schally, quien trabajaba de manera independiente en otro laboratorio.
Esta rivalidad, caracterizada por una rigurosidad técnica extrema, aceleró de forma decisiva la carrera del descubrimiento. Guillemin y su equipo lograron hitos clave en la caracterización de diversos péptidos hipotalámicos:
- TRH (Hormona liberadora de tirotropina): Guillemin fue de los primeros en aislar y caracterizar la estructura química del factor que induce a la hipófisis a liberar la hormona estimulante de la tiroides (TSH).
- Somatostatina: Aisló este péptido crucial, capaz de inhibir la secreción de la hormona del crecimiento y de la insulina.
- GnRH (Hormona liberadora de gonadotropina): Identificó el péptido que regula el sistema reproductor al estimular la liberación de LH y FSH.
- Endorfinas y encefalinas: En años posteriores, sus investigaciones se extendieron al descubrimiento y caracterización de opioides endógenos en el sistema nervioso central.
El Premio Nobel de 1977 y el impacto de sus hallazgos.
En 1970, Guillemin se trasladó al prestigioso Instituto Salk de Estudios Biológicos en La Jolla, California, donde estableció un centro de investigación neuroendocrina de referencia mundial.
El reconocimiento internacional definitivo llegó en 1977, cuando se le otorgó el Premio Nobel de Fisiología o Medicina, compartido con Andrew Schally por sus descubrimientos sobre la producción de hormonas peptídicas en el cerebro, y con Rosalyn Yalow por el desarrollo de la técnica del radioinmunoensayo (RIA).
El impacto práctico del trabajo de Roger Guillemin transformó radicalmente la medicina moderna:
- Tratamientos ontológicos: Permitió el desarrollo de análogos hormonales para el tratamiento del cáncer de próstata y de mama dependientes de hormonas.
- Medicina reproductiva: Facilitó la creación de terapias contra la infertilidad humana mediante la modulación de los ejes hormonales reproductivos.
Trastornos del crecimiento y metabólicos: Sentó las bases para tratar condiciones como el gigantismo, la acromegalia o el enanismo hipofisario, así como avances en el manejo de la diabetes.
Roger Guillemin mantuvo un compromiso incansable con la ciencia y las artes a lo largo de toda su vida, ejerciendo como mentor de generaciones de neurocientíficos e impulsando el uso de herramientas computacionales en el arte digital. Falleció en febrero de 2024 en California, habiendo alcanzado los 100 años de edad.
Sitio Fuente: NCYT de Amazings