Ni el viento ni los ríos: una sola gota de lluvia puede mover diez veces más tierra gracias a unos misteriosos “donuts” de arena
CIENCIAS DE LA TIERRA.
No es el impacto lo que más erosiona, sino lo que ocurre después. Como en un efecto mariposa en miniatura, una gota solitaria puede activar una reacción en cadena que amplifica de forma inesperada la pérdida de suelo.



