San Valentín en la naturaleza: fotos de 10 animales que permanecen unidos de por vida
CIENCIAS DE LA VIDA / ZOOLOGÍA / CONDUCTA ANIMAL.
Todos los días son el Día de los Enamorados para estas especies monógamas. Este 14 de febrero, observa fotografías de animales con lazos duraderos.
Los pingüinos macaroni o pingüinos de penacho anaranjado (Eudyptes chrysolophus) se emocionan cuando se ven, demostrándose su amor emitiendo sonidos y balanceando la cabeza de un lado a otro en lo que se conoce como “exhibición extática”. Fotografiado en el Henry Doorly Zoo and Aquarium de Omaha, Nebraska, Estados Unidos. Fotografía de Joël Sartore, National Geographic Photo Ark.
En San Valentín puede surgir una duda: ¿Qué hace que un animal quiera quedarse con otro para toda la vida?.
Puede que la monogamia no sea habitual entre todas las criaturas de la Tierra, pero para unas pocas es el secreto de la supervivencia.
Un topillo de las praderas fotografiado en Lincoln, Nebraska. A diferencia de la mayoría de los roedores, los topillos de las praderas se emparejan, construyen un nido, se acicalan mutuamente y crían a sus polluelos. Fotografía de Joël Sartore, National Geographic Photo Ark
Por ejemplo, el topillo de las praderas (Microtus ochrogaster). A diferencia de la mayoría de los roedores, se emparejan, construyen un nido, se acicalan mutuamente y crían a sus polluelos (por eso los topillos de las praderas machos cambian para siempre cuando se establecen).
Su comportamiento monógamo se debe en parte a las escasas praderas de Estados Unidos y Canadá. Los animales tienen que luchar por unos recursos limitados y criar todo lo que pueden durante una vida que dura sólo uno o dos años, y pueden conseguir más en equipo.
Tiliqua rugosus se desplaza en solitario la mayor parte del año, pero se une a la misma pareja en cada época de apareamiento. Suelen viajar en parejas, con el macho siguiendo a la hembra. Fotografiado en el zoo de Denver, Colorado, Estados Unidos. Fotografía de Joël Sartore, National Geographic Photo Ark
Pero hay algo más en esta historia de amor. Los expertos afirman que ciertas sustancias químicas del cerebro intervienen en la formación de vínculos entre los topillos de las praderas, más que en otros roedores.
Aun así, el amor es complicado, incluso para estos peludos modelos de matrimonio.
El emparejamiento de un macho y una hembra alfa establece la estructura social del resto de la manada de lobos (Canis lupus). El dúo, principalmente monógamo, se reproduce una vez al año. Fotografiado en el zoo de Nueva York, en Watertown, Estados Unidos. Fotografía de Joël Sartore, National Geographic Photo Ark
Los topillos de las praderas se consideran “socialmente monógamos”, pero no “genéticamente monógamos”, asegura William Kenkel, investigador postdoctoral del Instituto Kinsey de Indiana, Estados Unidos.
Ocasionalmente, el macho o la hembra pueden extraviarse y aparearse con un extraño. Por ahora, los investigadores no saben por qué.
“No son fieles al cien por cien, lo que podría convertirlos en un mejor modelo del comportamiento humano”, dice Kenkel.
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En todo el reino animal, los científicos han encontrado ejemplos de criaturas que solo tienen ojos para una pareja, mientras que otras prefieren el estatus de mayoritariamente monógamas.
Sea cual sea su caso, los animales de esta galería parecen creer en aspectos de la felicidad monógama.
Por Kerry Sheridan.
Sitio Fuente: National Geographic en Español