Un chip detecta rostros en menos de un milisegundo

TECNOLOGÍA.-

El nuevo sistema de Nvidia combina velocidad extrema y bajo consumo para dispositivos siempre activos.

La arquitectura busca llevar la visión artificial a equipos que necesitan responder al instante con un gasto energético mínimo. / Crédito: Daniel Zender.

Un nuevo chip promete cambiar para siempre la detección facial en dispositivos portátiles y sistemas autónomos: reconoce un rostro en menos de un milisegundo y vuelve casi de inmediato al modo de bajo consumo, manteniendo una actividad constante pero reduciendo el consumo a menos de 5 milivatios.

La evolución de la visión por ordenador y de los sistemas de reconocimiento facial no pasa solamente por reconocer más objetos o lograr más precisión, sino además por hacerlo con un consumo mínimo de energía y sin depender de la nube. En esa dirección apunta un nuevo sistema desarrollado por investigadores de la compañía Nvidia, capaz de detectar un rostro en menos de un milisegundo y pensado para integrarse en laptops, robots y vehículos autónomos.

La presentación se realizó en la conferencia IEEE ISSCC, uno de los foros más importantes de circuitos integrados del mundo. El dato más llamativo es la velocidad: el sistema completa la detección en 787 microsegundos y alcanza cerca del 99 % de precisión.

Mejores prestaciones con más eficiencia energética.

Según explica IEEE Spectrum, la clave del avance no se sustenta únicamente en la rapidez, sino en la eficiencia energética. El chip trabaja con una tasa de 60 cuadros por segundo, pero permanece plenamente activo apenas el 5 % del tiempo, una estrategia diseñada para quedar en estado latente apenas concluye su tarea.

Esta característica marca una diferencia importante respecto de los sistemas de visión por ordenador convencionales. Habitualmente, este tipo de procesamiento suele exigir alrededor de 10 vatios, una cifra demasiado alta para mantener una detección facial permanente en funcionamiento.

Por el contrario, el nuevo chip de Nvidia consume menos de 5 milivatios, una magnitud mucho más compatible con dispositivos que deben permanecer atentos durante horas o días, pero sin agotar la batería. La arquitectura del chip explica su éxito: la mayor parte está apagada por defecto, y solamente queda encendido un subsistema de menos de 10 mW.

Avances notables en visión integrada en múltiples dispositivos.

Ese bloque integra un acelerador de aprendizaje profundo, una pequeña CPU y mecanismos de cómputo cercanos a la memoria, para reducir el coste energético del acceso a datos. Al mismo tiempo, al efectuarse un procesamiento local la información necesaria para reconocer un rostro no necesita salir del chip.

El enfoque permite que el sistema trabaje lo justo y necesario, para luego volver rápidamente a un estado de bajo consumo y evitar que la memoria se convierta en un drenaje permanente de energía. Este principio puede resultar decisivo en dispositivos que necesitan reaccionar al entorno sin sacrificar autonomía.

En cuanto a aplicaciones específicas, en una laptop un sensor facial de este tipo podría apagar la pantalla cuando el usuario se aleja y reactivarla al regresar, sin necesidad de contraseña. En un vehículo autónomo o en un dron, una visión siempre activa y eficiente lograría ayudar a detectar personas y objetos sin incrementar en demasía el presupuesto eléctrico del sistema. En robótica, este chip podría integrarse a máquinas que “ven” todo el tiempo, pero gastan muy poco cuando no están analizando algo en concreto.

Por: Pablo Javier Piacente / T21.

Sitio Fuente: Levante / Tendencias21