El ocaso de Roma forjó el mapa genético de la Europa actual
CIENCIA Y SOCIEDAD.
El ADN revela que la familia europea moderna y la actual diversidad poblacional del continente nacieron de forma pacífica tras la caída del imperio romano.
Este esqueleto, procedente del yacimiento altomedieval de Altheim, perteneció a una mujer cuyos antepasados emigraron del norte de Europa. / SAM/Harbeck
Lejos del mito de las violentas invasiones bárbaras, la integración entre migrantes y locales comenzó silenciosamente en el siglo V. Un nuevo análisis de genomas en la antigua frontera germánica demuestra que la transición hacia la Edad Media fue un proceso gradual y cohesionador.
El colapso del Imperio Romano de Occidente en el siglo V no fue el cataclismo sangriento provocado por hordas invasoras que la historia a menudo ha retratado. Un nuevo estudio genético sobre la demografía en la frontera romana revela que la transición hacia la Europa medieval fue un proceso gradual. Los análisis de 258 genomas hallados en cementerios del sur de Alemania muestran que los migrantes del norte y los habitantes locales se integraron pacíficamente, adoptando estructuras familiares nucleares y monogámicas que definieron a la población europea moderna.
Históricamente, la caída de Roma se ha asociado a violentas conquistas por parte de tribus germánicas, pero el análisis genético de estas poblaciones fronterizas cuenta una historia muy distinta. Los datos indican que individuos procedentes del norte de Europa ya llevaban generaciones asentándose en los márgenes del imperio, trabajando las tierras y conviviendo en paralelo con las comunidades locales. Esta migración fue continua y paulatina, formada principalmente por pequeñas familias o personas aisladas, lo que descarta la idea de ejércitos o grandes clanes homogéneos arrasando el territorio.
Mezcla genética y fin de leyes.
Durante el apogeo del estado romano, las estrictas leyes sobre el matrimonio impidieron que los inmigrantes nórdicos se mezclaran con la diversa población civil y militar de la región. Sin embargo, cuando la administración imperial colapsó y las antiguas prohibiciones dejaron de aplicarse a finales del siglo V, ambos grupos comenzaron a integrarse y formar matrimonios mixtos con gran rapidez. Esta fusión pacífica propició que, apenas un par de siglos después, el perfil genético de la zona fuera casi idéntico al que presenta la Europa central actual.
Monogamia y la familia actual.
Uno de los hallazgos más sorprendentes de la investigación es la reconstrucción de los árboles genealógicos: revelan un estricto modelo de familia nuclear y monogamia de por vida, fuertemente influenciado por los valores cristianos de la Antigüedad Tardía. Las viudas no volvían a casarse con miembros de la familia del difunto y se evitaba rigurosamente la endogamia o las uniones entre parientes cercanos. Estas prácticas familiares ya estaban sólidamente establecidas antes de la caída definitiva de Roma, cimentando las bases de la futura sociedad medieval.
Frente a la noción de una "Edad Oscura" posromana marcada por la brutalidad, los restos óseos demuestran que la esperanza de vida superó los 40 años de media tras el fin de la autoridad imperial. Los investigadores asocian este aumento a una reducción de los conflictos armados a gran escala, evidenciada por la notable disminución de traumatismos severos en los esqueletos estudiados.
Pese a esta paz social relativa, las duras condiciones sanitarias mantenían elevadas tasas de mortalidad infantil y materna, dejando a una cuarta parte de los menores huérfanos de al menos uno de sus progenitores antes de alcanzar los diez años.
Por: Redacción T21.
Sitio Fuente: Levante / Tendencias21