Día Internacional de la Convivencia en Paz, 16 de mayo

ONU: DÍAS INTERNACIONALES.-

Forjar confianza mediante el diálogo, la inclusión y la reconciliación.

Foto: ONU/John Isaac.

El tema "Convivir en paz: forjar confianza mediante el diálogo, la inclusión y la reconciliación" cobra especial relevancia en 2026. A principios de año, el Secretario General señaló que el mundo se caracterizaba por la tensión y la incertidumbre, al tiempo pedía renovar el compromiso con la cooperación a través del Pacto para el Futuro y la iniciativa UN80. El tema general del octogésimo período de sesiones de la Asamblea General, “Juntas y juntos somos mejores: más de 80 años al servicio de la paz, el desarrollo y los derechos humanos”, refleja ese mismo espíritu. Plantea una verdad sencilla pero vital: la paz no se basa en la uniformidad. Crece cuando las personas deciden escucharse, dejar espacio y proteger la dignidad de quienes tienen experiencias, creencias y orígenes diferentes a los propios. En ese sentido, convivir en paz no es un ideal abstracto para 2026; es una tarea práctica y urgente.

En los debates de la ONU de este año también se ha puesto de relieve el estrecho vínculo que existe entre la paz y la confianza. En una declaración sobre los derechos humanos y la cultura de paz de marzo de 2026, la Oficina del Alto Comisionado para los Derechos Humanos subrayó que la exclusión, la discriminación y la impunidad agravan los resentimientos, mientras que el respeto de los derechos humanos contribuye a generar confianza y a reforzar la cohesión social. Esa idea se reitera en el proyecto de resolución de la Asamblea General de enero de 2026 sobre el diálogo interreligioso e intercultural, que vincula el diálogo con la paz, la estabilidad social y el entendimiento mutuo, y aboga por una mayor inclusión y unidad frente al discurso de odio y la discriminación. En la labor de la UNESCO sobre el diálogo intercultural se plantea una idea similar: el diálogo no es un simple gesto ni una declaración de buenas intenciones. Es una de las formas en que las sociedades comienzan a reparar las relaciones dañadas, aliviar las tensiones y crear las condiciones para que la paz se mantenga. 

La agenda general de las Naciones Unidas para 2026 refuerza también ese mensaje. El Foro de Alto Nivel sobre la Cultura de la Paz de este año, junto con celebraciones como el Día Internacional para Contrarrestar el Discurso de Odio, el 18 de junio, y el Día Internacional de la Coexistencia Pacífica, el 28 de enero, apuntan a una preocupación compartida: la necesidad de proteger el tejido social frente a la división, la hostilidad y el miedo. La labor de consolidación de la paz de las Naciones Unidas añade un importante recordatorio de que la confianza, la inclusión y la participación son fundamentales, especialmente para los niños, niñas y jóvenes, cuyo sentido de pertenencia determinará el futuro de sus comunidades. En ese contexto, el tema de este año transmite un mensaje claro y contundente: llama la atención sobre la labor cotidiana en pro de la paz, no solo en la diplomacia y las instituciones, sino también en las escuelas, los barrios, los lugares de culto y la vida pública. En un año en el que muchas sociedades sienten el peso de la polarización, ese mensaje es a la vez oportuno y profundamente humano.

Antecedentes.

Tras la devastación de la Segunda Guerra Mundial, la Organización de las Naciones Unidas se creó con fines y principios que buscaban especialmente librar a las generaciones venideras del flagelo de la guerra. Uno de esos fines es conseguir la cooperación internacional para resolver problemas internacionales de carácter económico, social, cultural o humanitario y promover e incentivar el respeto por los derechos humanos y las libertades fundamentales sin distinción de raza, sexo, idioma o religión.

El 20 de noviembre de 1997, la Asamblea General proclamó, en su resolución 52/15, el año 2000 como el "Año Internacional de la Cultura de la Paz". El 10 de noviembre de 1998, proclamó el período comprendido entre los años 2001 y 2010 como el "Decenio Internacional de una Cultura de Paz y No Violencia para los Niños del Mundo".

El 6 de octubre de 1999, la Asamblea General adaptó, mediante la resolución 53/243, la Declaración y Programa de Acción sobre una Cultura de Paz, que constituye un mandato universal para la comunidad internacional, en particular para el sistema de las Naciones Unidas, en lo que se refiere a la promoción de una cultura de paz y no violencia que beneficie a la humanidad, sobre todo a las generaciones futuras.

Tal declaración se produjo como resultado del preciado concepto, establecido dese hace mucho, —contenido dentro de la Constitución de la UNESCO— de que "puesto que las guerras nacen en la mente de los hombres, es en la mente de los hombres donde deben erigirse los baluartes de la paz". La Asamblea General sigue dando a entender que la paz no solo es la ausencia de conflictos, sino también un proceso participativo, positivo y dinámico donde se fomenta el diálogo y los conflictos se resuelven en una atmósfera de mutuo entendimiento y cooperación.

Queda claro que para cumplir tal aspiración es necesario eliminar la discriminación e intolerancia en todas sus formas, incluyendo las basadas en la raza, el color, el sexo, el idioma, la religión, la opinión política o de otra índole, el origen nacional, étnico o social, la posición económica, los impedimentos físicos, el nacimiento o cualquier otra condición.

Sitio Fuente: ONU