Las primeras semanas de la paternidad cambian el cerebro de los hombres

NEUROCIENCIAS.-

Un estudio muestra que el cerebro paterno se reorganiza en las primeras semanas tras el nacimiento, con cambios en redes vinculadas a la emoción, la atención y el apego.

El cerebro de los padres también cambia tras el nacimiento del bebé. / Crédito: Unsplash.

Durante las primeras seis semanas después del parto, el cerebro de los nuevos padres muestra una rápida disminución de la materia gris en diversas regiones. Hacia la sexta semana, esta disminución se estabiliza, mientras que alrededor de las doce semanas el patrón se invierte y, sobre las veinticuatro semanas, muchas áreas comienzan a regenerarse.

La llegada de un hijo no solo transforma la vida cotidiana de los hombres: también modifica su cerebro. Una investigación publicada en la revista Translational Psychiatry revela que, durante las primeras semanas de la paternidad, se producen cambios estructurales y funcionales en regiones asociadas con la emoción, la memoria y el cuidado, en un proceso de adaptación temprana al nuevo rol paterno.

Desde el nacimiento hasta los primeros seis meses del bebé.

El estudio siguió a 25 hombres desde poco después del parto hasta las 24 semanas posteriores, con resonancias magnéticas realizadas a la semana 1 y luego en las semanas 3, 6, 9, 12 y 24. La investigación liderada por científicos de RWTH Aachen, en Alemania, describe una especie de doble movimiento: en las primeras seis semanas, los investigadores observaron reducciones de materia gris en varias regiones corticales y subcorticales, entre ellas zonas occipitales, temporales, parietales, la unión temporoparietal, la ínsula y el hipocampo.

Pero después de ese descenso inicial el patrón se estabilizó y, a partir de la semana 12, aparecieron aumentos locales de volumen en áreas frontales y en el cerebelo. La interpretación general es que la paternidad no solo activa conductas de cuidado, sino que también impulsa una reorganización estructural temprana del cerebro masculino, de acuerdo a una publicación de Science X.

El trabajo halló además cambios funcionales relevantes. Durante las primeras nueve semanas, la conectividad de redes cerebrales clave, como la red de saliencia, la red por defecto y la red frontoparietal, se reorganizó de forma significativa. En términos simples, el cerebro parece pasar de un procesamiento más ligado a estímulos sensoriales a una actividad más orientada a lo cognitivo y lo afectivo, es decir, a "leer mejor" las necesidades del bebé, regular emociones y ajustar respuestas de cuidado.

Modificaciones en la conectividad cerebral.

Incluso, este cambio podría reflejar las exigencias iniciales de convertirse en padre. Pero uno de los hallazgos más llamativos fue la relación entre la amígdala y el apego paternal. Los autores encontraron asociaciones significativas entre la conectividad interregional de la amígdala y las puntuaciones de apego paterno durante las primeras 12 semanas posparto, con señales tempranas ya visibles a las tres semanas.

Dicha conectividad, por ejemplo entre la amígdala y el hipocampo, apareció relacionada con una mayor vinculación con el bebé, lo cual sugiere que las redes cerebrales de emoción y memoria participan en la construcción del vínculo paterno. Sin embargo, aún se requieren nuevos estudios con grupos de control de hombres sin hijos y escáneres previos al nacimiento para confirmar los resultados.

Más allá de esto, la investigación sugiere que los cambios más intensos se concentran en el primer tramo del posparto y luego se definen con el paso de las semanas. En definitiva, la paternidad no es solo una experiencia emocional y social: también es un proceso biológico de reorganización cerebral.

Por: Pablo Javier Piacente / T21.

Sitio Fuente: Levante / Tendencias21