¿Existe el libre albedrío o somos marionetas de nuestro cerebro?

NEUROCIENCIAS.-

Estás en una cafetería. Miras la carta y dudas entre pedir un café expreso o un té verde. Finalmente, te decides por el café, estiras el brazo y coges la taza. Sientes que has tomado una decisión completamente libre, ¿verdad?.

Foto: Wikimedia Commons

La neurociencia moderna tiene una respuesta bastante inquietante para ti: tu cerebro ya sabía lo que ibas a pedir casi un segundo antes de que tú fueras consciente de tu propia elección.

Este descubrimiento, que ha puesto en jaque siglos de debates filosóficos sobre el libre albedrío, plantea una pregunta incómoda: ¿somos realmente dueños de nuestros actos o simplemente espectadores de las decisiones que nuestro inconsciente toma por nosotros?

El experimento de Libet: donde empezó la duda.

La chispa que inició este incendio científico la encendió el neurofisiólogo Benjamin Libet en la década de 1980. Libet diseñó un experimento aparentemente sencillo: pidió a un grupo de voluntarios que pulsaran un botón en el momento en que quisieran. Mientras tanto, monitorizaba su actividad cerebral mediante un electroencefalograma (EEG) y les pedía que miraran un reloj de alta precisión para registrar el milisegundo exacto en el que sentían el "impulso" consciente de actuar.

Lo que Libet descubrió dejó helada a la comunidad científica. Unos 350 milisegundos antes de que el sujeto fuera consciente de su deseo de pulsar el botón, el cerebro ya mostraba una señal eléctrica específica llamada potencial de preparación (readiness potential). El cerebro ya se estaba moviendo antes de que la mente "decidiera".

En 2008, el neurocientífico John-Dylan Haynes llevó este experimento al siglo XXI utilizando resonancia magnética funcional (fMRI). El resultado fue aún más radical: los patrones de actividad en la corteza prefrontal permitían predecir si el sujeto usaría la mano izquierda o la derecha hasta 7 segundos antes de que el propio sujeto lo supiera de forma consciente.

¿Significa esto que el libre albedrío es una ilusión?

Si nuestras neuronas deciden antes que nosotros, la lógica nos invita a pensar que el libre albedrío es un espejismo, una historia que la mente consciente se inventa para hacernos creer que tenemos el control. Científicos de renombre como Robert Sapolsky, neurobiólogo de la Universidad de Stanford, defienden esta postura extrema en su libro Determined (Determinado), argumentando que somos el producto biológico e inevitable de nuestros genes, hormonas y experiencias pasadas.

Sin embargo, muchos otros neurocientíficos y filósofos piden calma. Que el cerebro procese información antes de que llegue a la conciencia no anula nuestra libertad por varias razones:

1. El "libre veto" (El poder de decir NO).

El propio Benjamin Libet descubrió que, aunque el cerebro inicie el movimiento de forma inconsciente, la mente consciente conserva la capacidad de abortar la acción en los últimos 100 milisegundos antes de que ocurra. Es decir, puede que no tengamos el control sobre el impulso inicial, pero sí tenemos un "veto libre" para frenarlo. No somos libres de desear, pero sí de decidir si actuamos o no según ese deseo.

2. Decisiones simples vs. decisiones complejas.

Pulsar un botón izquierdo o derecho en un laboratorio es una acción mecánica y trivial. Los críticos señalan que no se puede comparar ese automatismo con decisiones complejas, como elegir una carrera universitaria, comprar una casa o casarse. Estas elecciones implican deliberación consciente profunda, planificación a largo plazo y evaluación de valores morales, procesos que van mucho más allá de un simple chispazo eléctrico.

3. La conciencia como directora de orquesta.

Estudios recientes sugieren que la conciencia no es un mero pasajero. Funciona más bien como el director de una orquesta. El inconsciente procesa millones de datos ambientales e internos a una velocidad asombrosa, y la parte consciente se encarga de dar el visto bueno, refinar la acción o cambiar el rumbo basándose en objetivos futuros.

Hacia una nueva definición de libertad.

La ciencia no ha matado al libre albedrío, pero sí lo ha bajado de su pedestal de fantasía. Ya no podemos entender la libertad como un poder mágico y puro, completamente desconectado de nuestra biología.

Nuestra toma de decisiones es un baile sofisticado entre el procesador ultrarrápido de nuestro inconsciente y el filtro ético y analítico de nuestra mente consciente. Puede que tu cerebro prepare el café milisegundos antes de que lo sepas, pero la decisión de disfrutarlo o dejarlo enfriar sigue siendo, en última instancia, tuya.

Sitio Fuente: NCYT de Amazings