Ya está en el espacio la nave encargada de salvar a otra de su destrucción inminente

ASTRONÁUTICA.-

Ha comenzado, a contrarreloj, la misión destinada a evitar la reentrada a la atmósfera del observatorio espacial Swift de la NASA, algo que, si nada lo impide, ocurrirá dentro de unos meses.

Recreación artística de ambas naves unidas. A la izquierda, la nave LINK. A la derecha, la Swift. Imagen: Katalyst Space

Todas las naves espaciales en órbita terrestre baja experimentan una cierta resistencia al avance provocada por el aire de la parte alta de la atmósfera de nuestro planeta. Aunque ese aire es muy escaso, su débil efecto de frenado es capaz de reducir poco a poco la altitud a la que orbita la nave. Si esta no cuenta con capacidad de propulsión para mantener su órbita, el progresivo descenso sitúa la nave ante una creciente densidad del aire hasta que todo se precipita y la nave cae de manera rápida e incontrolada.

Un reciente aumento de la actividad solar amplificó este efecto para el satélite astronómico Swift, que comenzó a descender más rápido de lo previsto y sin posibilidad de compensarlo por sus propios medios.

En septiembre de 2025, la NASA contrató a la empresa Katalyst Space para que intente salvar a la Swift. La compañía disponía de menos de un año para diseñar, construir, probar y lanzar al espacio su nave espacial robótica de servicio, denominada LINK, y para que esta se reúna con la Swift y la devuelva a una órbita lo bastante estable.

Pese al escaso plazo, Katalyst Space ha logrado preparar la nave a tiempo y esta ha sido lanzada al espacio el 3 de julio. El lanzamiento se efectuó desde el atolón de Kwajalein en el Pacífico sur, mediante un cohete Pegasus XL de la compañía Northrop Grumman. Este cohete tiene la particularidad de que no despega desde la superficie terrestre sino dese el aire. Un avión Stargazer (un modelo L-1011 modificado) de la empresa transportó el cohete hasta una altitud de unos 12 kilómetros. Allí liberó al Pegasus XL y este comenzó a volar mediante su propulsión propia, hasta completarse así el trayecto para colocar en órbita a la LINK.

Tras alcanzar su órbita, la LINK se comunicó con el centro de control de la misión en la Tierra, confirmándose, entre otras cosas, que sus paneles solares se han desplegado y que los sistemas de energía de la nave funcionan correctamente.

Durante las próximas semanas, Katalyst Space realizará más verificaciones de los sistemas del remolcador LINK, incluyendo su sistema de propulsión, sus sensores y su sistema de navegación.

Luego, LINK se aproximará a Swift e inspeccionará el estado de este observatorio espacial, antes de afianzarse a él y comenzar a elevar paulatinamente su órbita, labor, esta última, que durará varios meses.

El satélite astronómico Swift, puesto en órbita en 2004, estudia los estallidos de rayos gamma (las explosiones más potentes del universo actual) y otros objetos astronómicos y fenómenos cósmicos. Swift alberga varios telescopios que efectúan observaciones en luz visible, ultravioleta, rayos X y rayos gamma.

Por: Redacción.

Sitio Fuente: NCYT de Amazings