Cirugía ortognática: cuándo se indica, cómo es el proceso y qué esperar de la recuperación
CIENCIAS DE LA SALUD / CIRUGÍA PLÁSTICA.
Hay personas que llevan media vida compensando un problema que no ven en el espejo pero sí notan al comer: muelas que no encajan, incisivos que no se tocan al cerrar la boca, una mandíbula que parece estar siempre un poco más adelante o más atrás de lo que debería.
A veces se prueba con ortodoncia, con férulas, con ejercicios, y el resultado se queda corto. La razón es sencilla: el problema no está en los dientes, sino en los huesos que los sostienen. Para esos casos existe la cirugía ortognática, una intervención que reposiciona el maxilar superior, la mandíbula o ambos, y que sigue siendo bastante desconocida fuera de las consultas de cirugía maxilofacial y ortodoncia.
Este artículo explica con calma cuándo se plantea, quién interviene, cómo es cada fase y qué suele ocurrir durante la recuperación, para que quien esté valorándola pueda llegar a la consulta con las ideas claras y las preguntas preparadas.
En corto:
- La cirugía ortognática corrige deformidades dentofaciales moviendo los huesos del maxilar y la mandíbula, no solo los dientes.
- Se planifica entre un cirujano maxilofacial y un ortodoncista, y se realiza bajo anestesia general.
- Hay una fase de ortodoncia antes de la operación y otra después; en conjunto, el tratamiento se extiende durante meses o incluso un par de años.
- Su objetivo principal es funcional (morder, masticar, hablar, respirar mejor), aunque modifica también la armonía del rostro.
- Las incisiones se hacen dentro de la boca, de modo que en la mayoría de los casos no quedan cicatrices visibles en la piel.
Qué es y por qué a veces la ortodoncia no basta.
Según el diccionario médico de la Clínica Universidad de Navarra, la cirugía ortognática es la intervención quirúrgica destinada a corregir anomalías en la posición, el tamaño o la forma del maxilar superior, de la mandíbula o de ambos. La ortodoncia mueve los dientes dentro del hueso que los aloja. La cirugía ortognática mueve los propios huesos. Cuando la discrepancia entre el maxilar y la mandíbula es mayor de lo que el movimiento dental puede compensar, reposicionar el esqueleto facial es la única forma de lograr una mordida estable y funcional.
La misma fuente señala que alrededor del 5 % de la población presenta deformidades dentofaciales que no pueden corregirse únicamente con ortodoncia. No son casos raros: son personas que pasan por consultas de ortodoncia, de otorrinolaringología o de logopedia sin encontrar una explicación completa a sus molestias.
¿Cuándo se plantea una cirugía ortognática?
La indicación no la decide la estética, sino la función y la anatomía. Estas son las situaciones más frecuentes:
Situación. / Qué significa. / Qué suele notarse.
- Maloclusión de clase II. Mandíbula retrasada respecto al maxilar. Perfil con barbilla poco marcada, dientes superiores muy por delante.
- Maloclusión de clase III. Mandíbula adelantada respecto al maxilar. Barbilla prominente, dientes inferiores por delante de los superiores.
- Mordida abierta. Los dientes anteriores no llegan a tocarse al cerrar. Dificultad para morder, problemas al pronunciar algunos sonidos.
- Mordida cruzada. Los dientes superiores encajan por dentro de los inferiores. Desgaste dental, desviación al cerrar la boca.
- Asimetría facial. Un lado de la cara o de la mandíbula es distinto del otro. Mentón desviado, desnivel de la línea de la boca.
- Sonrisa gingival excesiva. El maxilar crece o se posiciona demasiado abajo. Se muestra mucha encía al sonreír.
Para plantear la intervención, el paciente debe haber terminado su crecimiento. La decisión nunca depende de una sola persona: se toma tras una exploración clínica, estudios de imagen y una planificación conjunta entre el cirujano maxilofacial y el ortodoncista.
Más allá de la mordida: respiración y sueño.
La posición de los huesos de la cara condiciona también el espacio por el que pasa el aire. En personas con apnea obstructiva del sueño, hay cirugías de avance de maxilar y mandíbula que se contemplan como alternativa cuando no es posible adaptarse al tratamiento con CPAP o cuando existen alteraciones anatómicas significativas. No es una indicación para todos los pacientes con ronquidos ni con apnea, y se valora tras un estudio del sueño y una evaluación específica, pero conviene saber que la cirugía ortognática no se limita a un asunto de dientes.
Quiénes forman el equipo.
- Cirujano maxilofacial: especialista en la anatomía de la cara, la boca y el cuello. Planifica y realiza la intervención.
- Ortodoncista: alinea y prepara los dientes antes de la cirugía y afina la mordida después.
- Anestesiólogo: responsable de la anestesia general y del control durante y después de la operación.
- Logopeda y fisioterapeuta: intervienen en algunos casos para mejorar la función del habla, la deglución o la movilidad mandibular.
Las fases del tratamiento, paso a paso.
1. Diagnóstico y planificación.
Incluye la exploración clínica, fotografías, radiografías y estudios de imagen, y modelos de la boca. Cada vez es más habitual realizar una simulación digital en 3D del resultado, que permite al equipo calcular cuánto hay que mover cada hueso y preparar guías quirúrgicas para trasladar esa planificación al quirófano.
2. Ortodoncia previa a la cirugía.
Esta fase sorprende a muchos pacientes. Los dientes se alinean para que, una vez movidos los huesos, la mordida encaje bien. Lo curioso es que, a veces, durante esta etapa la mordida parece incluso empeorar: el ortodoncista elimina las compensaciones que el paciente había desarrollado con los años para que la discrepancia esquelética real quede a la vista y pueda corregirse en quirófano. Es una parte normal del proceso, y conviene saberlo para no desanimarse a mitad del camino. Puede durar desde varios meses hasta un año y medio o dos años, según el caso; el centro BeOne Facial Madrid indica un rango habitual de 12 a 18 meses.
3. La intervención.
Tipo / Qué se corrige / Técnica habitual.
- Maxilar superior. Posición del maxilar en altura, avance o retroceso. Osteotomía de Le Fort I
- Mandíbula. Avance o retroceso mandibular. Osteotomía sagital bilateral
- Bimaxilar. Ambos huesos en un mismo acto quirúrgico. Combinación de ambas, con planificación digital en 3D.
En la osteotomía de Le Fort I se hace un corte horizontal que permite mover el maxilar en los tres planos del espacio. En la mandíbula se realiza un corte longitudinal a cada lado. Una vez colocados los huesos en su nueva posición, se fijan con miniplacas y tornillos de titanio. Todo se realiza bajo anestesia general, y las incisiones se hacen por dentro de la boca, por lo que en la mayoría de los casos no hay cicatrices visibles en la piel. Según el centro BeOne Facial Madrid, la cirugía puede durar entre dos y cinco horas, dependiendo de si es monomaxilar o bimaxilar.
En algunos pacientes se asocian procedimientos complementarios, como la mentoplastia (cirugía del mentón) o la expansión del paladar.
4. Hospitalización.
El ingreso suele ser breve, normalmente de uno a tres días, para controlar la inflamación, el dolor y la alimentación.
5. Ortodoncia posterior.
Una vez que los huesos empiezan a consolidar, el ortodoncista ajusta con precisión la mordida definitiva. Es una fase normalmente más corta que la previa, de entre seis y doce meses según el centro citado.
Recuperación: qué esperar y cuándo.
Los tiempos son orientativos: cada paciente evoluciona a su ritmo y el equipo marca las pautas según el tipo de cirugía.
Etapa / Qué suele ocurrir.
- Primeros días. Hinchazón, molestias y medicación pautada (analgésicos, antiinflamatorios y, en su caso, antibióticos). Alimentación líquida o blanda.
- Primeras semanas. La hinchazón va bajando. Se mantiene la dieta blanda y se extrema la higiene bucal con enjuagues y cepillado suave.
- 10 a 15 días. Según el centro citado, muchos pacientes pueden retomar actividades cotidianas, con las limitaciones que indique el equipo.
- Meses siguientes. Progresión de la dieta, control de la sensibilidad y revisiones periódicas.
- 6 a 9 meses. Consolidación ósea completa.
Entre los cuidados habituales están mantener una alimentación líquida o blanda durante las primeras semanas, una buena higiene bucal, reposo adecuado y evitar fumar. Seguir las indicaciones del equipo es lo que más influye en la evolución.
Sensibilidad en labio y mentón: un efecto conocido.
Tras la cirugía de la mandíbula es frecuente notar adormecimiento o sensaciones extrañas en el labio inferior, el mentón o las encías, porque el nervio dentario inferior discurre cerca de la zona de corte. La literatura médica señala que la mayor parte de estas alteraciones se recuperan por completo en días o semanas, y que en algunos casos la regeneración puede tardar varios meses; solo en una minoría puede ser permanente. Es una de las cuestiones que el cirujano debe explicar antes de la operación.
Riesgos y complicaciones posibles.
- Pérdida de sensibilidad en labio o mentón, temporal en la mayoría de los casos.
- Infección, que se previene con antibióticos y una buena higiene.
- Recidiva, es decir, un movimiento parcial de los huesos hacia su posición anterior, poco frecuente con la fijación actual.
- Asimetría residual, que puede percibirse hasta que se completa la cicatrización.
- Sangrado y necesidad, en casos muy puntuales, de una reintervención.
Una planificación precisa, un equipo experimentado y un buen seguimiento reducen la probabilidad de que aparezcan, pero todos los pacientes deben conocerlos antes de decidir.
Qué resultados esperar.
El beneficio principal es funcional: una mordida que encaja, una masticación más eficaz, mejor pronunciación en algunos casos y, cuando existe una alteración de la vía aérea, una posible mejoría de la respiración. Al cambiar la posición de los huesos, también se modifica el perfil del rostro. En algunos movimientos del maxilar puede variar ligeramente la base de la nariz o el labio superior, algo que el cirujano debe valorar y explicar durante la planificación. Con la simulación en 3D se puede anticipar una aproximación del resultado, aunque nunca es una garantía exacta.
Cinco ideas equivocadas sobre la cirugía ortognática.
1. "Es solo estética." Su indicación principal es funcional; el cambio estético es una consecuencia.
2. "Deja cicatrices en la cara." Las incisiones son intraorales, por lo que en la mayoría de los casos no se ven.
3. "Se resuelve en unas semanas." La operación es solo una pieza de un tratamiento que incluye ortodoncia antes y después.
4. "Se puede hacer a cualquier edad." Debe esperarse a que termine el crecimiento óseo; a partir de ahí la decisión depende de cada caso.
5. "La ortodoncia sola lo arregla todo." Cuando la discrepancia es esquelética, los dientes no pueden compensar lo que le corresponde corregir al hueso.
Preguntas para llevar a la primera consulta.
- ¿Mi caso requiere cirugía o puede resolverse solo con ortodoncia?
- ¿Qué tipo de intervención me propone: monomaxilar o bimaxilar, y por qué?
- ¿Cuánto durará la ortodoncia previa y la posterior?
- ¿Cuántos días estaré hospitalizado y cuánto tiempo tendré que reducir mi actividad?
- ¿Qué riesgos son más probables en mi caso?
- ¿Podré ver una simulación del resultado?
- ¿Qué parte del tratamiento cubre mi seguro, si lo tengo?
Sobre la cobertura, conviene consultarlo caso por caso con la aseguradora y con el centro. Según su web, BeOne Facial Madrid trabaja con compañías como Nueva Mutua Madrileña, Cigna, Asisa, Santalucía y Mapfre.
Cómo informarse antes de decidir.
Quien está valorando esta intervención suele necesitar entender las fases y los plazos antes de pedir cita. Para repasar en qué consiste la cirugía ortognática, con sus indicaciones, los especialistas que intervienen y la evolución de cada etapa, se puede consultar la guía que publica BeOne Facial Madrid, un centro de cirugía maxilofacial ubicado en la calle Pedro Rico, en Madrid. Según su web, el cirujano maxilofacial Pedro M. Losa, formado en el Hospital Universitario La Paz, dirige las intervenciones junto a un equipo de ortodoncia.
Preguntas frecuentes.
¿La cirugía ortognática es una operación estética?
No de forma exclusiva. Su objetivo principal es funcional: mejorar la mordida, la masticación, el habla o la respiración. Como cambia la posición de los huesos, también modifica el perfil facial, pero la indicación suele ser médica.
¿A qué edad se puede operar?
Cuando el crecimiento óseo ha terminado. El momento exacto lo decide el especialista según el desarrollo de cada paciente.
¿Se ven cicatrices?
En la mayoría de los casos no, porque las incisiones se realizan dentro de la boca.
¿Hace falta ortodoncia?
Sí, antes y después de la cirugía. La ortodoncia previa prepara la arcada dental y la posterior ajusta la mordida definitiva.
¿Cuánto dura el tratamiento completo?
Depende de cada caso. Entre la ortodoncia previa, la cirugía y la ortodoncia posterior, es habitual que se extienda durante bastante más de un año.
¿Duele mucho el postoperatorio?
Las molestias y la hinchazón son normales los primeros días y se controlan con la medicación que prescribe el equipo. El dolor intenso o creciente debe consultarse.
¿Cuánto tarda en notarse el resultado?
El cambio de posición ósea es inmediato, pero la hinchazón tarda semanas en bajar y el resultado definitivo se valora tras varios meses de cicatrización.
¿Puede volver a moverse la mandíbula con el tiempo?
La recidiva es posible pero poco frecuente con la fijación con placas y tornillos de titanio y un seguimiento adecuado.
Este artículo es informativo y no sustituye la valoración de un cirujano maxilofacial. Los plazos y las cifras citadas son orientativas y pueden variar según cada paciente.
Sitio Fuente: NCYT de Amazings