Una planta solar en pleno desierto se convierte en refugio para 38 gacelas amenazadas: los paneles reducen hasta 10 °C la temperatura del suelo

CIENCIAS DE LA VIDA Y TECNOLOGÍA / ZOOLOGÍA.-

Arabia Saudí convierte una planta de 505 hectáreas de paneles solares en un refugio para recuperar gacelas amenazadas.

- 38 gacelas viven actualmente en el recinto fotovoltaico, con el objetivo de superar los 500 ejemplares.
- 250 MW de potencia solar instalada en una superficie aproximada de 486 hectáreas.
- Entre 8 y 18 °C menos bajo los paneles, según los datos difundidos sobre el proyecto.
- Un espacio protegido frente a depredadores, diseñado para favorecer la alimentación y reproducción de los animales.
- Una reserva natural de unos 63.455 km² alberga esta iniciativa de recuperación de fauna autóctona.
- Electricidad renovable y conservación de biodiversidad se combinan en un modelo denominado ReWildingVoltaics.

Una instalación fotovoltaica construida para suministrar electricidad renovable a un complejo turístico de Arabia Saudí está desempeñando una función inesperada: proteger y facilitar la reproducción de una de las gacelas más amenazadas de la península arábiga. Bajo sus paneles solares, los animales encuentran sombra, espacio para desplazarse y un recinto protegido de los depredadores. El proyecto pretende demostrar que las grandes infraestructuras energéticas también pueden contribuir a recuperar poblaciones silvestres.

Una central solar que también funciona como refugio de fauna.

La iniciativa se desarrolla en Arabia Saudí, cerca de la costa del mar Rojo, dentro del ámbito de la Reserva Natural Príncipe Mohammed bin Salman, uno de los grandes espacios protegidos del país.

La instalación fotovoltaica, de 250 MW de potencia, suministra electricidad al complejo turístico Amaala, concebido para funcionar con energías renovables.

Sin embargo, sus responsables han decidido aprovechar una característica de estas infraestructuras que habitualmente se considera una limitación: las grandes superficies valladas y con acceso restringido.

En este caso, el cerramiento permite mantener a los animales dentro de una zona controlada y reducir su exposición a los depredadores.

El recinto ocupa aproximadamente 486 hectáreas, con suficiente espacio para que las gacelas puedan desplazarse, alimentarse y desarrollar comportamientos naturales.

Actualmente alberga 38 gacelas, mientras que el objetivo del programa de conservación es conseguir una población de más de 500 ejemplares que pueda contribuir posteriormente a la recuperación de la especie en la reserva.-

No se trata simplemente de introducir animales en una instalación energética. El proyecto busca crear una población reproductora capaz de mantenerse a largo plazo, como paso previo a futuras actuaciones de reintroducción.

Por qué los paneles solares pueden favorecer a las gacelas del desierto.

Las gacelas de arena están adaptadas a ambientes áridos, donde las temperaturas elevadas, la escasez de agua y la disponibilidad irregular de vegetación condicionan su supervivencia.

En estos ecosistemas, encontrar sombra durante las horas más calurosas puede representar una ventaja importante.

Las estructuras fotovoltaicas modifican las condiciones microclimáticas del terreno. Al interceptar parte de la radiación solar directa, generan zonas sombreadas en las que la superficie y el aire próximo pueden alcanzar temperaturas inferiores a las de los espacios completamente expuestos.

Según la información publicada sobre esta instalación, las zonas situadas bajo los paneles pueden registrar temperaturas entre 8 y 18 °C inferiores a las de las áreas expuestas al sol.

Este dato resulta especialmente interesante, aunque conviene precisar que la diferencia depende de las condiciones de medición, la hora del día y la variable térmica considerada. No debe interpretarse como una reducción uniforme de la temperatura ambiente de toda la planta.

Para los animales, la sombra puede ofrecer varios beneficios:

- Menor exposición al estrés térmico, especialmente durante las horas centrales del día.
- Posibilidad de descansar en zonas protegidas sin abandonar el recinto.
- Diversidad de microhábitats, al combinar espacios soleados y sombreados.
- Reducción potencial de las necesidades de termorregulación, aunque este efecto concreto todavía requiere evaluación en la población del proyecto.

La presencia de paneles también modifica la distribución del agua de lluvia y la humedad del suelo. Dependiendo del clima, el diseño y la vegetación existente, estos cambios pueden favorecer determinadas plantas o perjudicar otras.

Por tanto, el valor ecológico de una instalación fotovoltaica no depende únicamente de que produzca sombra, sino también de cómo se gestione el terreno situado entre las estructuras y debajo de ellas.-

De 38 gacelas a una población de más de 500 animales.

El programa de conservación comenzó introduciendo animales en el entorno de la planta solar. Además de las gacelas de arena, se incorporaron gacelas de montaña y liebres árabes.

Según la información difundida en octubre de 2026, las primeras liberaciones se realizaron en octubre de 2025.

Posteriormente, en mayo de 2026, se introdujeron machos reproductores después de comprobar que los animales estaban adaptándose al nuevo entorno.

La incorporación de individuos reproductores constituye una fase importante para establecer poblaciones viables, aunque la presencia de animales en el recinto no equivale todavía a demostrar el éxito reproductivo del programa.

Para valorar sus resultados será necesario comprobar cuántas crías nacen, qué proporción sobrevive y si los animales pueden mantener una población estable sin depender continuamente de nuevas incorporaciones.

Andrew Zaloumis, director de la reserva, explica que el objetivo es establecer poblaciones silvestres autosuficientes que puedan sobrevivir sin intervención humana permanente.

Los responsables denominan a este enfoque ReWildingVoltaics, una combinación de restauración de fauna silvestre y aprovechamiento fotovoltaico.

La idea es utilizar determinadas instalaciones renovables como espacios de apoyo a la recuperación de especies, siempre que sus condiciones ecológicas y operativas lo permitan.

Una oportunidad para la conservación, pero no una solución universal.

La convivencia entre energía solar y biodiversidad está adquiriendo importancia a medida que aumenta la superficie ocupada por grandes plantas fotovoltaicas.

Hasta ahora, buena parte de las experiencias conocidas se han centrado en el pastoreo de ovejas, el mantenimiento de vegetación favorable para polinizadores o los sistemas agrivoltaicos que combinan agricultura y producción eléctrica.

El proyecto saudí introduce otra posibilidad: aprovechar recintos energéticos para apoyar programas de reproducción y recuperación de fauna amenazada.

Sin embargo, existen diferencias importantes entre una instalación solar convencional y un espacio gestionado específicamente para conservar animales.

La presencia de fauna exige estudiar la seguridad de los cerramientos, la disponibilidad de alimento y agua, el mantenimiento de los equipos eléctricos y la compatibilidad entre los movimientos de los animales y las operaciones de la planta.

También es necesario evitar que los recintos se conviertan en poblaciones aisladas, con problemas de diversidad genética o dependencia prolongada de la alimentación suplementaria.

Además, las plantas solares pueden provocar impactos ambientales cuando se construyen sobre hábitats naturales de elevado valor ecológico.

La recuperación de especies dentro de una instalación no compensa automáticamente la pérdida de biodiversidad que pueda producir su construcción.

Por eso, este tipo de proyectos debe evaluarse considerando el estado original del terreno, las especies presentes antes de las obras y los resultados ecológicos obtenidos a largo plazo.

¿Podría aplicarse este modelo en las plantas solares españolas?

España dispone de grandes superficies fotovoltaicas en regiones mediterráneas y semiáridas, donde la conservación de la biodiversidad representa uno de los principales retos de la transición energética.

Aunque las condiciones ecológicas son diferentes a las de Arabia Saudí, el principio de integrar objetivos ambientales en la gestión de las plantas solares resulta aplicable.

Por ejemplo, determinadas instalaciones podrían contribuir a conservar vegetación autóctona, favorecer insectos polinizadores, mejorar las condiciones para reptiles y pequeñas aves o recuperar terrenos previamente degradados.

En proyectos especialmente diseñados para ello, también podrían estudiarse medidas de conservación para especies concretas, siempre bajo supervisión científica y administrativa.

La clave estaría en sustituir los modelos de mantenimiento intensivo del suelo por una gestión ecológica adaptada al entorno, con seguimiento de la vegetación, la fauna y las condiciones del hábitat.

No todas las plantas solares son adecuadas para albergar grandes herbívoros ni todas las especies se benefician de los cerramientos. Las actuaciones deben diseñarse a partir de las necesidades reales de conservación.

Sitio Fuente: ecoinventos