La fusión genética que nos separó de los chimpancés

CIENCIAS DE LA VIDA / BIOLOGÍA EVOLUTIVA.-

Dos cromosomas de diferencia separan nuestro recuento del de los chimpancés. En el cromosoma 2 hay una pista que obliga a mirar más allá de los números.

El ser humano tiene 46 cromosomas, mientras que los chimpancés tienen 48. A primera vista, la diferencia podría parecer una pérdida de material genético. Sin embargo, la pista que explica ese recuento está en nuestro cromosoma 2: buena parte de su contenido se corresponde con el de dos cromosomas separados en otros grandes simios.

Una de las señales más llamativas aparece en una región interior del cromosoma. Allí se encuentran secuencias similares a las de los telómeros, que normalmente están en los extremos de los cromosomas, dispuestas en orientaciones enfrentadas. Es el tipo de huella que cabría esperar si dos cromosomas ancestrales se hubieran unido por sus extremos. Comparar la posición relativa de bloques de ADN con la de otros primates ayuda a reconstruir esa historia.

Una analogía útil es la de dos cuadernos que se vuelven a encuadernar en uno solo. Aunque algunas páginas cambien de lugar o se modifiquen, todavía pueden reconocerse bloques y compararse con los de otros cuadernos. Del mismo modo, la organización del ADN conserva pistas sobre cambios ocurridos a lo largo de la evolución.

Esta fusión no explica por sí sola qué nos hizo humanos ni fue la causa única de las diferencias con los chimpancés. Es, más bien, una huella de nuestra historia compartida. También recuerda una idea importante: tener menos cromosomas no significa automáticamente tener menos información genética.

Por: Santiago Campillo Brocal. Biólogo. Máster en Biología Molecular y Biotecnología, Director de Muy Interesante Digital.

Sitio Fuente: MuyInteresante