¿Por qué confiamos o desconfiamos de un rostro desconocido?
PSICOLOGÍA.
En apenas una fracción de segundo, nuestro cerebro decide si una persona desconocida nos parece confiable o no. No necesitamos palabras, ni gestos elaborados: basta con observar el rostro. Esta reacción, casi automática, tiene raíces profundas en nuestra evolución y está siendo cada vez más estudiada por la psicología, la neurociencia y hasta la inteligencia artificial.


