¡Fuera de la Cancha! Lesiones más frecuentes en el fútbol
CIENCIAS DE LA SALUD / MEDICINA DEPORTIVA / FUTBOL.
El calentamiento, los tipos de movimiento del jugador y la sobrecarga pueden ser decisivos en los daños físicos.
Los jugadores Luis Malagón, Johnny Cardoso y Alphonso Davies tienen algo en común: los tres se perdieron la Copa del Mundo 2026 debido a las lesiones. El mexicano se dañó el tendón de Aquiles de la pierna izquierda, el estadounidense es baja en su selección por un esguince de tobillo, mientras el canadiense está en duda por un daño en la parte posterior del muslo izquierdo.
Por fortuna, Lamine Yamal de España, el “Cuti” Romero de Argentina y hasta Neymar de Brasil lograron recuperarse de último momento y se unieron a sus equipos.
Muchos atribuyen esta caída de jugadores a la enorme carga física que tienen en sus ligas, mientras otros creen que se trata de mala suerte ¿Qué nos dice la ciencia?
Un mal común entre los deportistas.
“Hablando del contexto deportivo, una lesión hace referencia a cualquier daño físico que ocurre durante la práctica del ejercicio o del deporte que se está realizando y que va a resultar en la interrupción de la actividad deportiva y en la necesidad de una atención médica”, comenta Angélica Vargas, coordinadora del turno matutino del Centro de Medicina del Deporte y Rehabilitación de la Facultad de Estudios Superiores Zaragoza (FES) de la UNAM.
La médica cirujano cuenta que por lo general, las lesiones implican una alteración en la integridad de músculos, tendones, ligamentos o huesos, los cuales ante la transferencia de energía que se usa durante la actividad física, se sobrecargan tanto que provocan dolor, pesadez, rigidez y debilidad y molestias en la zona afectada.
En el caso particular de los futbolistas hay cuatro que se presentan con mayor frecuencia.
"Las musculares, donde vamos a incluir contusiones, desgarres totales o parciales. Después están las de rodilla, que afectan tendones y ligamentos como el cruzado anterior, que es el más afectado entre los futbolistas”, comenta la experta.

Otra clase de afectación muy común ocurre en el menisco a consecuencia de los giros bruscos, los cambios de dirección al correr y las caídas de rodilla. La última, pero no menos frecuente, es la pubalgia que ocurre por inflamación en la región de la pelvis por la sobrecarga y el desequilibrio muscular, y llega a ser muy incapacitante porque afecta el centro de gravedad e impide realizar movimientos básicos del balompié como correr, patear un balón o frenar.
Si conoces los casos de Petr Čech y Raúl Jiménez sabrás que los impactos en la cabeza también son algo serio. “Este tipo de lesiones de contacto directo ocasiona inflamación intracraneal, es decir, se inflaman las meninges craneales o se inflama directamente el cerebro”, detalla la médica del deporte.
Debido a la zona donde ocurre, esta clase de traumatismo es bastante delicado, pues implica daño neuronal y a largo plazo puede derivar en encefalopatía traumática crónica (ETC), responsable de la pérdida de memoria, depresión y en casos muy severos, causa demencia y muerte prematura.
¿Qué influye?
Si eres de los amantes del futbol, quizás ahora te preguntes si hay factores que influyen en que un deportista sufra más lesiones que otro, como su posición y sexo. Angélica Vargas explica que más que la posición del jugador, las lesiones dependen del tipo de movimientos que realizan; por ejemplo, quienes realizan pivoteo o cambios de dirección son más propensos a dañarse la rodilla, que aquellos que no lo hacen.
En el caso del sexo, aclara que aunque no hay diferencia en las dolencia entre jugadoras y jugadores, los ciclos hormonales hacen que las mujeres tengan un proceso de recuperación más lento. ¿La razón? La testosterona, que es mayor en hombres que en personas con útero, favorece la regeneración de tejidos y ayuda a tener una mejor respuesta antiinflamatoria.
Además, durante el ciclo menstrual, los niveles de estrógeno varían, provocando que cuando hay menos aumente el dolor muscular y haya una mayor rigidez en los tendones y articulaciones, a veces complicando la regeneración de los músculos y facilitando que se atrofien.

Diagnóstico.
Para conocer la gravedad, los médicos del deporte realizan una exploración física en conjunto con un interrogatorio directo al paciente para saber sus antecedentes clínicos y la forma en la que ocurrió el daño.
Posteriormente, indican estudios de imagen; el ultrasonido permite conocer el estado de los tejidos blandos; la resonancia, se usa en lesiones intraarticulares, o en estructuras como la rodilla, los meniscos o los ligamentos que no son detectados a través de un ultrasonido y finalmente la radiografía, ayuda a explorar y visualizar estructuras densas como los huesos.
Cada lesión tiene su periodo de recuperación, dependiendo del grado en el que se haya presentado, y de la zona donde está la molestia. Por lo general, el periodo de rehabilitación ocurre dentro de los primeros dos a tres días después del incidente, tiempo en que se procura la protección del área afectada.
Un lugar para la recuperación deportiva.
Dentro de la UNAM existe un lugar enfocado a la atención en el primer nivel para pacientes con padecimientos neurológicos, musculares, o que cuentan con secuelas de algún traumatismo: el Centro de Medicina del Deporte y Rehabilitación en la FES Zaragoza.
“Nos enfocamos en los atletas de los equipos representativos de la FES Zaragoza y brindamos atención en los eventos deportivos como son: los 5F o los InterFES. Estamos atentos durante la práctica deportiva en caso de lesiones o si requieren alguna atención en esos eventos. Pero no solo atendemos a estudiantes y trabajadores de la FES Zaragoza, sino a toda la comunidad en general” comenta Angélica Vargas.
La responsable del turno matutino del Centro relata que inicialmente la clínica se fundó para atender a los atletas de la comunidad universitaria, pero últimamente se ha enfocado en dar servicio al público externo, sobre todo a adultos mayores, algo que ha provocado que se vuelva muy popular fuera del Área Metropolitana y que las personas viajen desde diferentes estados para recibir tratamiento.
Además de tener costos muy accesibles, cuenta con una larga cartera de servicios y equipo que les permite atender cualquier lesión que requiera rehabilitación; incluso en aquellos pacientes post operados que requieran rehabilitación postquirúrgica.
“Hacemos rehabilitación en procesos de dolor crónico, como pueden ser fibromialgia, síndrome de hombro congelado, que muchas veces solo se manejan a nivel farmacológico buscando la mejora del dolor y la mejora de la sintomatología, pero nosotros lo tratamos desde la parte funcional”.
Sumado a eso, en el turno matutino atienden a pacientes que tuvieron un evento vascular cerebral y tienen secuelas de espasticidad o disfunción. En menor medida, también brindan atención a niños mayores de siete años con antecedentes de cirugía o de algún traumatismo, o antecedentes de padecimientos congénitos, como la displasia de cadera.
Por: Laura García Juárez.
Sitio Fuente: Ciencia UNAM