Es posible superar la resistencia a la insulina
CIENCIA-UNAM / CUIDADO DE LA SALUD.
25% de la población mexicana podría estar viviendo con ese trastorno metabólico.
La resistencia a la insulina es un problema de salud pública que de no atenderse puede progresar a prediabetes, y sin los cuidados necesarios a diabetes mellitus tipo 2, una de las enfermedades crónico-degenerativas que más afectan a los mexicanos.
“Todo nace de los malos estilos de vida que la población mexicana viene arrastrando por generaciones, y actualmente conocemos que entre 70 y 75% vive con sobrepeso y obesidad. Este gran porcentaje va a terminar desarrollando diabetes mellitus tipo 2 y complicaciones cardiovasculares, por algo que se conoce como resistencia a la insulina”, explica el doctor Héctor Iván Saldívar Cerón, responsable de la Unidad de Remisión de Diabetes de la Fes Iztacala de la UNAM.
La insulina es una hormona secretada por el páncreas, tiene la característica de regular los niveles de glucosa (azúcar) en la sangre. Coloquialmente se dice que es como una llave que abre la puerta de las células para que la glucosa pase de la sangre al interior de éstas y sea utilicen como energía.
Siguiendo con este símil, si en algún momento esta cerradura (células) se oxida, la llave (insulina) no puede entrar y las células del músculo, el hígado y el tejido graso empiezan a no responder a esta hormona adecuadamente. Entonces la persona es resistente a la insulina.
Cuando este desbalance se presenta, el páncreas detecta que los niveles de glucosa en la sangre no han bajado y no se han regulado, y sigue produciendo insulina, explica el doctor Saldívar Cerón. El resultado en el paciente son altos niveles de esta hormona y de glucosa en la sangre.
Este desequilibrio entre el páncreas y la producción de insulina puede continuar por un tiempo, en el que los órganos y tejidos entran en un desbalance metabólico, y la persona puede iniciar con prediabetes, etapa en la que el cuerpo produce cuatro o cinco veces más insulina de lo normal.
Aunque no está claro por qué una persona puede ser resistente a la insulina, se han identificado algunos genes relacionados con la manera en cómo los órganos y tejidos responden a esta hormona, además, se cree que podría influir la obesidad, la producción de proteínas inflamatorias, el sedentarismo, no hacer ejercicio.
La Asociación Americana de Diabetes (ADA, por sus siglas en inglés) destaca que “algunos investigadores teorizan que el exceso de tejido graso puede causar inflamación, estrés fisiológico u otros cambios en las células que contribuyen a la resistencia a la insulina”.

Un trastorno progresivo.
El doctor Saldívar Cerón, doctor en Biomedicina Molecular, aclara que la resistencia a la insulina no es lo mismo que prediabetes, sino que es un momento donde el cuerpo está compensando todos los desajustes que está viviendo por un exceso de esta hormona.
Es un trastorno metabólico progresivo, pero también puede ser remisible, es decir, no se cura, ni se revierte, pero con los cuidados necesarios puede detenerse.
“¿Cuál es la clave fundamental? Mejorar la alimentación y aumentar el ejercicio físico porque sabemos que éste vuelve sensible el músculo a la insulina y así el páncreas produce la cantidad necesaria de esta hormona para que haga efecto”, señala el investigador.
Sin embargo, si un paciente regresa a los malos estilos de vida, vuelve a subir de peso, a desvelarse y a no hacer ejercicio, es probable que la resistencia a la insulina aparezca nuevamente.
Aunque no manifiesta síntomas, un signo clásico es el oscurecimiento del cuello, de los nudillos o de los codos, conocido como acantosis nigricans, la cual cuando se presenta es un indicativo de que el cuerpo tiene un exceso de insulina.
Algunas enfermedades asociadas son el síndrome ovárico metabólico poliendocrino, ciertos tumores, la acantosis maligna y algunas endocrinopatías, como el síndrome de Cushing, la acromegalia o el gigantismo.
El investigador destaca que existen susceptibilidades genéticas, además la alimentación de la mamá durante el embarazo puede reprogramar y hacer más susceptible al bebé o al niño –en los primeros años de su desarrollo– a dicha resistencia.
En México, se calcula que 25% de la población puede tener resistencia a la insulina, aunque el doctor Saldívar aclara que son estimaciones basadas en los casos de acantosis nigricans que observan durante la clínica.
Para diagnosticar el trastorno metabólico se utiliza una prueba conocida como clamp hiperinsulinémico-euglucémico, la cual consiste en introducir glucosa e insulina al paciente para identificar cómo está actuando esta hormona en el organismo.
- Algunos medicamentos relacionados con la resistencia a la insulina son los esteroides y los glucocorticoides, como la dexametazona o la betametasona, ya sea en crema o inyectados.
“El exceso de glucocorticoides puede elevar los niveles de glucosa en la sangre y simular una diabetes tipo 2, pero es otro tipo de diabetes por fármacos. Por ejemplo, anteriormente había algunos medicamentos antirretrovirales que se utilizaban para VIH, que aumentaban los niveles de glucosa, así como las tiazidas –que son diuréticos– o algunas quimioterapias que pudieran elevar los niveles de glucosa”.
Entre los alimentos que pueden generarlo se encuentran los ultraprocesados, los altos en azúcares, el bajo consumo de proteína, de fibra, de agua y la poca actividad física. “No es un alimento en particular. Sabemos que los ultraprocesados son nuestro mayor enemigo porque al ser altamente calóricos, el páncreas tiene que liberar más insulina de lo normal”.
No existen medicamentos exclusivos para tratar la resistencia a la insulina, algunas investigaciones actuales están enfocadas en mejorar el funcionamiento de esta hormona, como los basados en incretinas (hormonas intestinales que estimulan la insulina) y en moléculas pequeñas como el orfoglipron, que ha demostrado reducciones de hemoglobina glucosilada. Además, se estudian medicamentos que han demostrado que hasta 40% de los pacientes regresa a la normalidad glucémica como si no tuviera ni diabetes ni prediabetes y reducciones de peso hasta de 30%.

Aunque, el doctor Saldívar Cerón sugiere que al ser un trastorno multifactorial, lo mejor es contar con varios especialistas (médico, nutriólogo, psicólogo, entrenador) que puedan lograr que el paciente responda a la insulina de manera adecuada.
Por: María Luisa Santillán.
Sitio Fuente: Ciencia UNAM