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¿Una botella de vidrio es siempre más ecológica que una de plástico?

CIENCIAS PARA TODOS.-

La ciencia compara la fabricación de botellas de vidrio y de plástico, su transporte y su reutilización, con resultados sorprendentes.

Parece que una botella de vidrio es siempre más ecológica que una de plástico: el vidrio puede reutilizarse y reciclarse. Pero hay una sorpresa.

Un envase no revela toda su historia ambiental. Para compararlos, los científicos emplean análisis del ciclo de vida, que estudian desde la extracción de materias primas hasta la gestión de los residuos. Así calculan emisiones, consumo energético y otros efectos menos evidentes.

Fabricar vidrio requiere temperaturas muy altas y una botella pesa bastante más que otra de plástico. Eso puede aumentar las emisiones de su producción y transporte. Por eso, si ambas se usan una sola vez, la de plástico suele tener una huella de carbono menor.

El vidrio debe calentarse en hornos industriales y su peso implica transportar más carga para distribuir una cantidad equivalente de líquido. Sin embargo, el resultado depende de factores como la energía utilizada en las fábricas, la distancia recorrida y el porcentaje de material reciclado. Una botella producida cerca no tiene necesariamente el mismo impacto que otra importada desde muy lejos.

Entonces, ¿es mejor el plástico?.

No necesariamente. Puede generar residuos persistentes y microplásticos. Cuando se abandona en el medio natural, puede fragmentarse en partículas diminutas. Además, comparar únicamente las emisiones de carbono deja fuera problemas como la contaminación de ríos y mares y el consumo de recursos.

En los sistemas de devolución, el panorama puede cambiar. Y una botella de vidrio se devuelve o se lava y se rellena muchas veces. Su impacto puede bajar considerablemente.

La reutilización reparte el coste ambiental de fabricación entre numerosos usos, aunque el lavado y el transporte también requieren recursos. Para que compense, importan el número de retornos y la organización del circuito.

La conclusión es que no basta con mirar el material: importan los usos, las distancias y lo que ocurre después.

Por: César Noragueda. Periodista especializado en cine, ciencia y pensamiento crítico.

Sitio Fuente: MuyInteresante