Descubren que un “cementerio” de dinosaurios de hace 80 millones de años se formó en solo 40: los antiguos monzones tuvieron la "culpa"

CIENCIAS DE LA VIDA / PALEONTOLOGÍA.-

Un nuevo estudio revela que uno de los yacimientos de dinosaurios más excepcionales de Europa no se formó lentamente durante milenios, sino en apenas cuatro décadas marcadas por monzones, ciclones tropicales y mareas capaces de convertir una costa en una cápsula del tiempo.

Científicos descubren el secreto de un cementerio de dinosaurios de 80 millones de años. Ilustración de Davide Bonadonna.

Durante décadas, los paleontólogos contemplaron el yacimiento italiano de Villaggio del Pescatore como un lugar extraordinario por una razón evidente: allí aparecían esqueletos de dinosaurios prácticamente completos, cocodrilos, peces, crustáceos, plantas e incluso rastros de tejidos blandos que normalmente desaparecen pocas horas o días después de la muerte de un animal. Sin embargo, la gran pregunta seguía sin respuesta. ¿Qué tuvo que ocurrir para que un ecosistema entero quedara inmortalizado con semejante nivel de detalle?

Responder a esa cuestión significa resolver uno de los grandes enigmas de la paleontología. Porque los fósiles no solo cuentan quién vivió hace millones de años; también explican por qué algunos organismos llegan hasta nosotros mientras millones de otros desaparecen para siempre sin dejar rastro. Comprender ese proceso permite interpretar con mucha más precisión la historia de la vida sobre la Tierra.

Ahora, un equipo internacional de investigadores ha propuesto una explicación completamente distinta a la que se había defendido durante años. Tal y como revela el estudio publicado en Global and Planetary Change, el secreto no estaba en un lago tranquilo ni en un sumidero aislado, sino en una costa tropical sometida a un clima extremo, donde los monzones estivales, las mareas y los ciclones actuaban conjuntamente como una maquinaria casi perfecta para preservar cadáveres antes de que la naturaleza los destruyera.

El trabajo, liderado por Federico Fanti y Alfio Alessandro Chiarenza junto a especialistas en geología, paleontología, geoquímica y modelización climática, convierte este enclave del noreste de Italia en algo mucho más importante que un simple yacimiento fósil. Según los autores, constituye un auténtico archivo meteorológico del Cretácico capaz de registrar acontecimientos prácticamente día a día.

Un paisaje tropical muy diferente de la Italia actual.

Imaginar el noreste de Italia hace unos 80 millones de años exige olvidar completamente el paisaje moderno. No existían los Alpes tal y como hoy los conocemos ni tampoco el mar Adriático tenía la configuración actual. En su lugar había una extensa plataforma carbonatada situada aproximadamente a 29 grados de latitud norte, bañada por un mar cálido bajo un planeta mucho más rico en dióxido de carbono que el actual.

Ese detalle climático resulta fundamental para comprender el estudio.

En un mundo más cálido, la circulación atmosférica favorecía la existencia de un potente sistema monzónico. Cada verano, enormes cantidades de lluvia caían sobre el continente, alimentando ríos que desembocaban en la costa transportando barro, restos vegetales y animales muertos. A ello se sumaban ciclones tropicales capaces de transformar radicalmente el litoral en cuestión de horas.

Puede compararse con lo que ocurre hoy cuando un gran huracán golpea una costa. En apenas unos días, toneladas de sedimentos cubren playas, marismas y estuarios. Árboles enteros son arrastrados por las riadas y los cauces modifican completamente su recorrido. Según plantea la nueva investigación, algo muy parecido sucedía repetidamente en Villaggio del Pescatore durante el Cretácico Superior.

Lejos de ser una excepción, esas tormentas constituían el mecanismo que alimentaba continuamente el sistema sedimentario donde terminarían enterrados los dinosaurios.

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El sorprendente proceso que permitió conservar los fósiles de Villaggio del Pescatore.

"Durante años se creyó que estas rocas registraban estaciones del año; ahora los científicos sostienen que, en realidad, conservan el ritmo de las mareas casi día a día".

La roca escondía un calendario que nadie había sabido interpretar.

Uno de los aspectos más sorprendentes del trabajo tiene que ver con unas finísimas bandas claras y oscuras presentes en la roca. Durante muchos años, numerosos investigadores interpretaron esas capas del mismo modo que los anillos de un árbol: cada pareja de láminas representaría un año de sedimentación. Si esa hipótesis fuera correcta, el yacimiento habría necesitado miles de años para formarse.

Sin embargo, el nuevo estudio desmonta esa idea. Gracias a análisis mediante radiación de sincrotrón —una tecnología capaz de estudiar el interior de las rocas con una resolución extraordinariamente alta—, además de técnicas geoquímicas y microscópicas, el equipo comprobó que esas laminaciones no presentaban las diferencias químicas que deberían existir entre depósitos estacionales.

La explicación era mucho más interesante.

Las láminas habrían sido creadas por las mareas semidiurnas. Es decir, por las dos pleamares y dos bajamares que se producen cada jornada en muchos litorales actuales. Al contar miles de esas capas y relacionarlas con el funcionamiento de las mareas, los investigadores pudieron estimar cuánto tiempo necesitó realmente el yacimiento para acumularse.

La respuesta resulta difícil de creer. Todo el conjunto de fósiles se habría formado en aproximadamente cuarenta años. En términos geológicos, cuarenta años representan un instante prácticamente imperceptible. Allí donde muchos yacimientos mezclan restos acumulados durante cientos de miles o incluso millones de años, Villaggio del Pescatore conservaría apenas el equivalente a una vida humana.

Monzones, mareas y microorganismos: la combinación perfecta.

La pregunta inmediata es evidente. Si tantos animales morían en aquella costa, ¿por qué precisamente estos lograron fosilizarse con semejante calidad? La respuesta está en una combinación de procesos que normalmente no coinciden.

Las lluvias torrenciales asociadas al monzón transportaban hasta la llanura mareal cadáveres de dinosaurios, cocodrilos, plantas y sedimentos procedentes del interior continental. Una vez alcanzaban la costa, las mareas impedían que ese material fuera inmediatamente dispersado mar adentro.

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Reconstrucción del paisaje de Villaggio del Pescatore durante las grandes tormentas del Cretácico, obra del paleoartista Davide Bonadonna.

Después entraban en escena unos protagonistas invisibles. Los investigadores identifican la acción de tapetes microbianos, comunidades de microorganismos que cubrían rápidamente el sedimento recién depositado. Esos microorganismos estabilizaban el barro y favorecían una cementación muy temprana de los depósitos carbonatados.

En otras palabras, la naturaleza construía una especie de envoltorio protector alrededor de los cadáveres antes de que los carroñeros pudieran despedazarlos o antes de que la descomposición destruyera tejidos especialmente delicados.

Es precisamente esa rapidez la que explica la presencia de esqueletos articulados e incluso la conservación de estructuras blandas extremadamente raras en el registro fósil.

"Monzones, ciclones, mareas y microorganismos actuaron como una cadena perfecta para preservar algunos de los fósiles mejor conservados del Cretácico europeo".

Los dinosaurios cuentan historias distintas.

El estudio también ayuda a interpretar mejor la biografía de algunos de los fósiles más famosos del yacimiento.

Entre ellos destaca Tethyshadros insularis, un dinosaurio herbívoro emparentado con los hadrosaurios que durante años fue considerado un ejemplo clásico de enanismo insular. Investigaciones posteriores ya habían cuestionado esa interpretación al descubrir ejemplares considerablemente mayores y demostrar que aquella región no correspondía a una pequeña isla aislada.

Ahora, el nuevo trabajo añade otra pieza al puzle.

Los distintos esqueletos muestran historias tafonómicas diferentes. Algunos fueron enterrados de forma tan rápida que incluso conservaron la silueta de tejidos blandos. Otros permanecieron expuestos durante cierto tiempo en tierra firme antes de ser arrastrados por las inundaciones provocadas por las tormentas.

Junto a ellos aparecen pequeños cocodrilos del género Acynodon, peces, camarones y abundantes restos vegetales que reflejan un ecosistema costero extraordinariamente diverso.

Todos quedaron atrapados en distintos episodios de inundación ocurridos dentro de un intervalo temporal sorprendentemente breve.

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Las finísimas capas de sedimento que desvelan cómo se formó el yacimiento de Villaggio del Pescatore. Foto.

Mucho más que un yacimiento de dinosaurios.

Tal y como indica el estudio, Villaggio del Pescatore deja de ser únicamente un lugar excepcional por la calidad de sus fósiles para convertirse también en un laboratorio natural donde estudiar la interacción entre clima extremo, sedimentación y conservación biológica.

Los autores proponen incluso un nuevo modelo para explicar la formación de otros grandes yacimientos que preservan fósiles con un nivel de detalle extraordinario.

Según esta hipótesis, la combinación de lluvias monzónicas intensas, ciclones tropicales, llanuras mareales con abundante sedimentación y actividad microbiana podría representar una auténtica "receta geológica" capaz de generar algunos de los mejores archivos fósiles conocidos.

La importancia del hallazgo va más allá de reconstruir un episodio ocurrido hace 80 millones de años.

También ofrece una ventana inesperada para comprender cómo los fenómenos meteorológicos extremos remodelan las costas tropicales. En un contexto actual de calentamiento global, estudiar cómo respondían estos ecosistemas antiguos frente a un clima con elevadas concentraciones de CO₂ permite entender mejor la dinámica de los litorales modernos y los procesos de sedimentación asociados a tormentas cada vez más intensas.

Después de más de cuatro décadas de excavaciones, Villaggio del Pescatore continúa demostrando que aún guarda respuestas inesperadas. Esta vez no solo ha permitido conocer mejor a los dinosaurios que habitaron la antigua Europa, sino descubrir que, en ocasiones, la verdadera protagonista de un gran yacimiento fósil no es la muerte de los animales, sino el clima que decidió conservarlos.

Por: Christian Pérez. Redactor especializado en divulgación científica e histórica

Sitio Fuente: MuyInteresante