Analizan el aprovechamiento de los suelos de las unidades domésticas mayas prehispánicas

México: INAH.-

- Estas agrupaciones constructivas, se edificaron en torno a superficies aptas para el cultivo, principalmente de autoconsumo, aunque el excedente agrícola pudo comercializarse.

- Mediante Sistemas de Información Geográfica, se caracterizan las condiciones topográficas e hidrológicas de cuatro sitios excavados en el Tramo 3 del Tren Maya
- Los antiguos pobladores aprovecharon las pendientes naturales para el control del flujo pluvial y el uso agrícola.

Está demostrado que los antiguos mayas modificaron el terreno de las áreas nucleares de sus asentamientos con fines agrícolas; sin embargo, aún falta un mayor reconocimiento de la configuración del paisaje doméstico con estos mismos propósitos. Tal es el objetivo de una investigación derivada del Proyecto de Salvamento Arqueológico Tren Maya.

En el Ateneo Peninsular, en Mérida, Yucatán, trabaja un equipo del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) en el análisis de suelos y sedimentos. Su coordinador, el arqueólogo Carlos Matos Llanes, desarrolla una investigación que busca determinar si se aprovecharon los rasgos topográficos e hidráulicos en la producción agrícola y de qué manera las actividades vinculadas con la misma impactaron en la configuración espacial de algunos sitios.

Al respecto la secretaria de Cultura del Gobierno de México, Claudia Curiel de Icaza, señaló que “investigar cómo las antiguas comunidades mayas comprendieron y transformaron su entorno nos permite reconocer la profundidad de sus conocimientos sobre el agua, el suelo y la producción de alimentos. Estos hallazgos amplían la historia más allá de los grandes monumentos y acercan a la sociedad a la vida cotidiana, la organización y los saberes que dieron sustento a esta civilización”.

El arqueólogo Matos Llanes tomó como referencia cuatro agrupaciones distribuidas en el Tramo 3 de la obra ferroviaria, para las que se cuenta con modelos digitales de elevación, hechos a partir de puntos de nubes LiDAR. Se trata de los sitios Tepakán, en dicho municipio de Yucatán, y Bécal I, II y III, en el municipio campechano de Calkiní, en la región de las Tierras Bajas Mayas del Norte.

“Durante las excavaciones nos percatamos que había grupos de 30-40 monumentos pequeños; la mayoría de las construcciones era de arquitectura poco compleja y de dimensiones reducidas. Todas se asentaban sobre el terreno natural y es posible que conformaran grupos domésticos. Lo llamativo, es que entre ellos había espacios de aproximadamente 200 metros, vacíos”, indicó el arqueólogo.

A fin de analizar la espacialidad de las unidades habitacionales mayas prehispánicas, considera, se tiene que ir más allá de lo construido o del “núcleo estructural” que representa la vivienda, para incorporar la importancia del solar, un amplio espacio que –de acuerdo con algunos autores como Thomas Killion– se divide en tres áreas: libre, intermedia y jardín/huerto, siendo esta última la de mayor superficie.

Para Matos Llanes tal configuración no resulta ajena, pues creció viendo a su familia cuidar la milpa o kool en la zona Puuc o serrana, con el sistema ancestral de tumba-roza-quema, que demuestran el conocimiento que han preservado los agricultores mayas. “Si bien, en la península no todos los suelos son idóneos, el milpero tiene la capacidad de mejorarlas”, advierte.

Mediante los análisis preliminares, basados en Sistemas de Información Geográfica (SIG), el investigador ha observado que los pobladores antiguos ejercían un uso consciente de los rasgos topográficos de los suelos. “Por ejemplo, en un filtro espacial denominado Análisis de pendientes, se observó cómo las unidades habitacionales se ubican en los sectores más elevados y rodeados de bajos, aprovechando así las inclinaciones naturales para el control del flujo pluvial.

“Asimismo, las líneas del índice de la potencia de la corriente, permiten saber exactamente dónde se concentra el agua. En todos los casos, concurren justamente en esos espacios vacíos que se hallan entre los grupos domésticos”, explica.

Estas agrupaciones constructivas, refiere, se edificaron en torno a superficies aptas para el cultivo, principalmente de autoconsumo, aunque el excedente agrícola pudo comercializarse.

Dicha hipótesis requerirá evidencia material para comprobar el intercambio de bienes con otras zonas; un tipo de relación que ya se ha propuesto, por ejemplo, entre el sitio de Chichan Panadero, con el centro mayor de Poxilá (Umán, Yucatán).

Tal planteamiento es una de las líneas de investigación desarrolladas en el marco del Salvamento Arqueológico del Ferroviario de Carga del Tren Maya, coordinado por los arqueólogos Manuel Pérez Rivas y Susana Echeverría, proyecto del cual se espera obtener la evidencia arqueológica y sedimentaria para poner a prueba esta tesis.

Como concluye Matos Llanes, en la época prehispánica la mayor parte de las actividades de las unidades domésticas se realizaban en espacios abiertos, de manera que un acierto del Proyecto de Salvamento Arqueológico Tren Maya fue considerar la excavación de algunos de estos lugares. No obstante, en un futuro el estudio debe ampliarse con la inclusión de más unidades habitacionales prospectadas, y de métodos para el análisis de fósforo en el suelo.

Sitio Fuente: Secretaría de Cultura